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Estuve en la función del día 3, donde también actuaba el segundo reparto. Sentí no escuchar a Measha Brueggergosman, tenía esa curiosidad, pero por las fechas no coincidió. Pude hacerme una idea con el video de la página del TR, donde aparece en los ensayos con un fragmento de "Alabama Song": la voz es más bonita que la de Szmytka, ciertamente, aunque muy pequeña. Además ya se le ha cortado bastante el traje en este mismo hilo, y yo no pude oír a esta cantante. Vamos con la función del día 3:
–Muy bien el terceto de delincuentes fundadores de Mahagonny, con el eficaz Fatty de Donald Kaasch, la impagable Leocadia Begbick de Jane Henschel y la imponente presencia de Willard White como Trinity Moses y ese Dios justiciero del final. Me encantó ver a White en escena, pues sólo lo conocía de papeles monteverdianos. Compenetrados y estupendos los tres.
–Christopher Ventris estuvo mejor que en otras funciones, por lo leído hasta aquí. Lo cierto es que no tengo cosa alguna que objetar de su encarnación de Jim McIntyre del día 3. Es más, su gran escena antes del juicio fue uno de los momentos cumbre de la representación. Además estuvo muy bien acompañado por el resto de los leñadores (aquí, hombres de negocios) que llegan a Mahagonny, interpretados por John Easterlin, Steven Humes y Otto Katzameier, barítono al que conocía de su estupendo Duca en Luci mie traditrici (Sciarrino, Teatro de la Zarzuela, junio 2009). El tenor protagonista y estos tres se marcan en proscenio un espléndido cuarteto por su afinación y empaste, sin acompañamiento instrumental alguno, en una intervención que parece poco propia de un musical de medio pelo y de cantantes que no son de ópera. Creo yo, vaya.
–Me causó cierta decepción Elzbieta Szmytka, que comenzó su intervención de manera muy desdibujada… y eso que es difícil pasar desapercibida con una entrada en escena tan fuerte como "Alabama Song". La voz no es muy grande, el timbre es ingrato y los agudos son feos, la verdad. Así y con todas las de la ley en contra, fue creciéndose y terminó la función bastante bien. Escénicamente estuvo bien, aunque apostó más por la fragilidad que por el desgarro del personaje de Jenny Smith.
La producción me gustó mucho en conjunto, aunque eché en falta los mismos elementos que bayista, presentes en las fotos que había publicado el teatro, pero ausentes luego de las funciones. Fantástica la idea de los comederos de granja para el momento "comer". Acertadísima la escena del juicio en la pista de circo, con el "tribunal" formado por los tres fundadores de Mahagonny vestidos de augusto, clown y domador. Un ambiente de farsa para un juicio que es una pura farsa, reforzado además por las dos líneas del coro, cada una de 12 componentes: un jurado doble para un veredicto que es una pantomima. Extraordinario. Me convenció menos el momento "amor": las pelucas rosa del fulaneo, así como la luz rosa, son recursos ya muy vistos.
El coro estuvo realmente bien, pero la orquesta y sobre todo la dirección de Pablo Heras Casado fue de lo mejor de la noche.
Cuando hablo del interés de la partitura de Mahagonny, lo digo con la convicción de que sobrepasa amplísimamente la calidad media de muchos musicales. Weill tenía una formación muy heterogénea, que se refleja en la sátira que hace en esta obra de muchos de los géneros musicales de tradición decimonónica en los que se había formado. Como hijo de un cantor de sinagoga, las reminiscencias de la música religiosa están presentes. El mundo del cabaret berlinés es otro elemento de capital importancia en la obra. La tradición romántica se pone en solfa en momentos tan satíricos como cuando sale todo el fulanerío mientras en el piano comienza a oírse la pieza ultracursi La plegaria de una virgen, de Thekla Badarzewska, que es inmediatamente transformada y desdibujada con acordes de jazz. O también en la hermosa intervención de Jim McIntyre antes del juicio, recuerdo y parodia de las arias de todos los tenores románticos "en capilla": un Cavaradossi en Mahagonny. Genial. Y ello por no hablar de las formas contrapuntísticas clásicas que están presentes en la orquesta, pues varios números llevan un acompañamiento construido a manera de canon. No olvidemos que Berg también lo hacía, sí.
Creo que ha sido un gran perjuicio para Mahagonny considerarla un musical sin más, con algunos números interesantes ("Alabama Song", "Havanna Song", "Song of Mandalay"), pero que casi se reduce sólo a eso. De ningún modo. Creo que una escucha atenta lo desmiente.
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Bella tu sei, tu sei gioconda
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