Peter Quint escribió:
El conocimiento de la fonación, de la técnica y del estilo permite jugar a Beckmesser, si se quiere, pero ahí está la madurez (sobre todo la madurez emocional) del oyente para no perder la perspectiva y dejarse llevar por el embrujo de lo bien hecho, o en su falta, al menos, podrá exigírsele que sea coherente (la desafinación es un crimen si cala Villazón pero no es para tanto si cala Bonisolli, la dicción obtusa de Sutherland es obtusa pero la dicción obtusa de Corelli no lo es, el microrrepertorio de Kraus es un prodigio de estilización y perfeccionamiento pero el microrrepertorio de Teresa Berganza es incapacidad musical, el macrorrepertorio de Plácido Domingo es una heroicidad histórica pero el macrorrepertorio de Montserrat Caballé es exagerado, megalómano y comercialoide, el recogimiento expresivo de José Van Dam es sabio y conmovedor pero el recogimiento expresivo de Gundula Janowitz es frígido... esas cosas).
En fin, allá cada cual si se quiere hacer trampas al solitario, pero saber siempre será mejor que no saber.
Yo me he devanado los sesos intentando poner un contraejemplo que favoreciera a Pippo y así poder tocarle a usted los huevos.
No ha habido forma, oye.