Carl Tunner escribió:
No, ahora tenemos Pedrillos cantando Wagner (Robert Gambill, Thomas Moser), Nemorinos cantando Turiddu y Pollione (La Scola, Machado), Ernestos cantando Otello (Armiliato, Malagnini), cantantes con aroma "amateur" cantando Otello y Canio (Licitra), Elvinos cantando Manrico y Radamés (Marcelo Alvarez), Blondes cantando Konstanze, baritonillos blancos, pálidos y blandorros cantando Verdi (Hampson), barítonos inclasificables cantando Verdi (Vratogna, Vitelli, Guelfi), barítonos canes (Michaels Moore, Mastromarino), Don Ottavios cantando Don Carlo (Secco), Sopranos que no saben ni trinar y sin sobreagudo cantando Lucia y Puritani (Netrebko), Musettas cantando de todo (Gheorghiu),
Además, los modos interpretativos del barroco están invadiendo todo el repertorio.
Con el primer párrafo no puedo estar más de acuerdo. Hay camelos andantes en todas las cuerdas, y mucho "producto" sobredimensionado por los escenarios y los sellos discográficos.
El segundo párrafo es rotundamente falso. Hay buenos y malos cantantes de Barroco. No hay que extrapolar lo que hacen los malos a todo el repertorio, creyendo de una manera falaz (¿eh, Tunner?) que "el Barroco se canta así". Los requisitos para un buen cantante barroco son de aúpa: dominio del
canto sul fiato, proyección adecuada, ornamentación (que puede ser muy diferente según las fases del Barroco y según los compositores), una expresividad vocal y gestual del 200%… Casi nada. Los buenos cantantes de Barroco dan cien mil vueltas a cualquiera de repertorio lírico convencional.
Ya está dicho.
