Muy interesante el debate desarrollado.
Voy a agregar algo todavía más polémico.
Hay Artes netas y Artes derivadas. Esta clasificación es invento mío pero ilustra bien lo que deseo expresar.
Un cuadro (una pintura), una escultura, una obra literaria, dependen de sí mismos; son obras de
un autor o compositor y el espectador o lector la interpreta como quiera.
Estas obras son personales y son acabadas; nadie las puede cambiar y quien lo haga comete delito de falsificación, fraude o plagio.
Una música depende de otros, los intérpretes: los músicos y el director de la orquesta. Por eso yo la llamo Arte derivada (pueden ponerle otro nombre); el concepto es que NO DEPENDE SÓLO DEL AUTOR; para ser captada se necesita de OTROS.
En el caso de la ópera es peor aún: se necesita de una puesta en escena, además de los músicos y del director de la orquesta.
Esto hace que las Artes derivadas sean complejas y dependientes; muy difíciles de captar por el espectador y genera algo adicional: la contradicción entre los que intervienen y la suma de creatividades.
En este punto y en la ópera el gusto personal del espectador es mucho más gravitante para determinar si, en todo ese conjunto de música, libreto y puesta en escena, la obra satisface o no.
A mí personalmente me agrada sólo cuando se respeta, en la puesta, lo expresado por el compositor y el libretista pues así evalúo la obra tal cual fue concebida por los creadores originales.
Por eso personajes como Ivor Bolton y cía. no me agradan
