Antes de que se cierre este hilo del Anillo sólo otro apunte: es más que una obra gigantesca, es la obra de una vida. Es un proyecto que consumió a Wagner un tercio de su años. Escribió el texto del poema, pensó en un nuevo sistema musical que lo articulase, empezó a componerlo, lo abandonó, lo retomó con nuevas técnicas en la mochila, fue capaz de completarlo, de luchar por la construcción de un teatro para su estreno (aun teniendo otro a su disposición), y de dirigir escénicamente la primera producción. Por tanto, al Anillo debemos los calores del Festpielhaus: ¡alabado sea!
Ulysses:

no deja de ser curioso que Varèse tuviese esos proyectos... sobre todo teniendo en cuenta la concisión que le caracteriza.