He leído los posts que han escrito algunos amigos entre la anterior ópera y ésta, y hay algo que dice Rinaldo sobre lo que yo también he pensado muchas veces: esos largos pasajes en que unos personajes u otros nos recuerdan hechos que ya han sucedido, y que incluso a los que tanto disfrutamos con el Anillo nos parecen superfluos.
Según tengo entendido, Wagner escribió el libreto de la Tetralogía de atrás hacia adelante. Es decir, primero escribió El Ocaso, luego Sigfrido, etc, etc. Esto puede explicar que lo que al principio pensaba dejar en un simple relato (por ejemplo, en el diálogo que luego tendrán Alberich y Hagen; o en el que tuvieron el Caminante y Mime), después lo plasmase en la siguiente ópera que escribió.
Por otra parte, como nosotros estamos acostumbrados a oir las cuatro óperas seguidas cuando se programa el ciclo, o aunque no las oigamos seguidas ya sabemos lo que ha pasado en las anteriores, nos parecen repeticiones fastidiosas. Pero supongamos alguien que oyese Sigfrido por primera vez (y en el siglo XIX debía de ser más corriente que ahora): le vendría bien que alguien le hiciese un resumen de lo que había pasado en El Oro y en La Walkyria.
Son cavilaciones mías. Por hablar de algo mientras las normas se devanan, digooo... devanan el hilo del destino.
