Aunque vendrán compañeras foreras que harán una crónica más pormemorizada y precisa que la mía, os cuento un poco como vi yo este Tannäuser de la Scala.
En resumen, para mi, fue una función en la que disfruté (yo a no ser que sea un desastre prefiero ver el lado bueno

), pero que tiene bastantes puntos flojos. Sobre todo en lo que a las voces se refiere. De menos a más Metha y previsible, a veces original y otras veces hortera la producción de la Fura.
Vocalmente, y por encima de todos, destaco la Elisabeth de Anja Harteros. Aparecer ella y relucir el teatro fue todo uno. Fue la única cantante digna de un coliseo con la tradición y el nombre de la Scala. Con una proyección perfecta, con unos agudos bruñidos y bellos, con unos pianisimi (se dice así, no?

) de libro, nos alegró la vida. Su intervención del tercer acto fue antológica. Robert Dean Smith luchó con su papel y perdió. A veces se le vió algún detalle de clase, quizá influido por Harteros, pero el resto fue para olvidar. Por un estilo Trekel como Wolfram que sólo tuvo algún detalle en la canción de la estrella (menos mal) donde estuvo acompañado de los espléndidos violoncellos de la orquesta. De la Venus de Julia Gertseva mejor olvidarse. Y del resto sólo destacar por lo bueno el Hermann de Georg Zeppenfeld.
Metha empezó con poco brillo y la maravillosa obertura sonó casi monótona. Menos mal que luego alzó bastante el vuelo e hizo una lectura eminentemente romántica de la partitura. Bien. La orquesta, profesional, pero un poco floja en metales y poco expresiva para una partitura como ésta.
La producción interesante, con una mano omnipresente casi todo el tiempo, con un traslado de la acción a la India, con un baile a lo bollibood o como se diga de pena y con un final precioso y vistoso (ya os contarán más las peregrinas cuando vuelvan

)
El público aplaudió y braveo todo (yo estaba en la última galería) la verdad es que según mi parecer, con poco criterio. Excepto la mayor ovación para Harteros que, repito, hizo que la compra de la entrada mereciera la pena.