mitchum escribió:
Gino escribió:
El de Canio poquito.
la deducción socrática va llevándonos a algunas conclusiones.

si el papel y el estilo no demandan ese lirismo evocador, la belleza y la exhuberancia en su interpretación nos sobrarían, ¿no? ¿qué nos queda? MdM y Corelli.
la reflexión conduce a otra pregunta. ¿nos gustan siempre las bellas voces independientemente de los requerimientos del rol, o preferimos que cada estilo tenga su vocalidad?
Como suele pasar, hay un nombre que aclara la encrucijada: Bergonzi. Su forma de acometer el "Vesti la giubba...", de un lirismo melancólico y lacerante, o el pasaje "Sperai tanto il delirio..."... ambos pasajes, en una voz como la de Bergonzi, manifiestan que prácticamente la mitad del rol es de un lirismo evocador, cariñoso, casi acariciante y lacrimoso... lejos del retrato histérico y vociferante -tan lleno de testosterona como de adrenalina- de un del Monaco o un Corelli. Yo soy el primero que alucina en colores con el Canio de del Monaco en el video de Tokyo. Me parece que es una lectura, válida aunque extrema, y quizá la única que le quedaba a un vozarrón como ese, pero el rol sí permite una lectura lírica como la que estaba al alcance de Pavarotti. Éste no completar el empeño porque le pilló en ese momento de su evolución en el que se la empezó a traer al fresco la composición psicológica de los papeles más allá del preciosisimo puntual de algunas intervenciones. Insisto en que escuchar a Bergonzi, tanto en estudio como en directo, demuestra qué hay una alternativa a del Monaco sin caer en el sinsabor de la lectura de Pavarotti o Bjoerling en algunos pasajes. También Vickers y Tucker demuestran que se podía encontrar un camino intermedio aunque, en estos dos casos, más sui generis si cabe, por sus peculiares cualidades (y limitaciones) vocales.