Otello
(Versión Concierto)
Barbican Centre – 06-12-2009
Como siempre, y antes de nada, recordar que estas son las opiniones de un mero aficionado…..
Y pedirles disculpas a El Gran Inquisidor y Shuderliano con los cuales pude vivir la ovación final de la representación y poco mas antes de salir corriendo como alma que lleva al diablo……
No pude ni agradecerles el aviso de este Otello del que no hubiera disfrutado de no ser por ellos, Gracias.
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Compositor – Giuseppe Verdi
Libreto – Arrigo Boito
Elenco
Conductor – Sir Colin Davis
Otello – Simon O’Neil
sustituyendo a Torsten Kerl
Iago - Gerald Finley
Cassio - Allan Clayton
A Herald - Lukas Jakobski
Desdemona - Anne Schwanewilms
Emilia - Eufemia Tufano
Roderigo - Ben Johnson
Lodovicio - Alexander Tsymbalyuk
Montano - Matthew Rose
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Orquesta – Sir Colin Davis
Apabullante en todo momento y en todos los aspectos; sincronía y armonía con el coro, tempos lentos y pianísimos fantásticos y siempre con la densidad adecuada, pero sobre todo, grandiosidad verdiana a raudales.
Magníficas las trompetas en el tercer acto entrando en el escenario por uno de sus flancos.
Eso sí, el señor Collins debió de olvidar que esa maravillosa y engranada maquinaria que tenía en frente suya y que respondía a sus aspavientos como un reloj suizo, no estaba sumergida en un foso tradicional, y si arropando o mejor dicho arrollando a unos cuantos solistas que esa noche hicieron el esfuerzo físico de su vida con unos resultados inmejorables.
Sir Collins, debería moderar su poder en una sala de conciertos y darle alguna oportunidad a unos magníficos solistas sobre todo en los fortes de esta colosal Obra.
Colosal, para bien y para mal
Coro
Si la orquesta pareció estar por encima del bien y del mal para todos los que por ese escenario pasaron, creo que el coro brillando de igual forma, estuvo más respetuoso con los solistas, no por ello alcanzando cotas menos explosivas y sobrecogedoras como
“Treman l'onde!” . Que comienzo de acto tan impactante y poderoso escribió este hijo de Buseto, en verdad temblaron las paredes de la Sala con la pugna entre los metales y las voces. En contraposición a estos vendavales, supieron estar comedidos y matizados como chipriotas en
“Fuoco di gioia” , y en una preciosa armonía con la instrumentación medieval en
“Dove guardi splendono” ya en el segundo acto. Final del tercer acto apoteósico, como no podía ser de otra forma.
Un solo y magnífico instrumento.
Otello – Simon O’Neil
He de reconocer que me dio mucha rabia cuando recibí el correo de la Sala anunciando la retirada de Kerl, pero también he de reconocer que este tenor neozelandés sacó adelante un personaje, que si bien no parece encajar demasiado con un timbre eminentemente heroico, fue un verdadero placer disfrutar la naturalidad y facilidad con la que peleó con el señor Collins como un verdadero guerrero, ya nada mas empezar en el
“Esultate!” . Un
“Già nella notte densa” que debe ser de los pasajes de la Obra que más se adecuan a su tonalidad, fue apagado por la orquesta en algunos momentos clave, pero aún así este hombre cerró el primer acto magníficamente con ese bellísimo duetto, solicitando dulce y elegantemente los besos de su mujer. Tenor romántico donde los haya. Ya en el segundo acto y durante los pasajes recitados con su emponzoñador compañero, la orquesta le permitió presentar un par de agudos que nos dejaron petrificados, que limpieza. De nuevo en el
“Ora e per sempre” fue casi enterrado al final, momento más impactante y de mayor lucimiento para el tenor, y digo casi, porque O’Neil increíblemente en esta ocasión consiguió un empate técnico con Collins. Hay que dar el alma para conseguir cerrar el segundo acto con un
“Si, pel ciel” tan emocionante como O’Neil y Finley nos regalaron.
Un apasionado y violento duetto
“Dio ti giocondi” abriendo el tercer acto, un pelín engolado, pero muy, muy convincente reclamándole el maldito pañuelo a su esposa. Tras esto se dio paso a la calma y a la tristeza de
“Dio! mi potevi” dónde O’Neil se recreó con confianza, quizás el pasaje de mayor calidad de este hombre esta noche. Un final del tercer acto espectacular, precediendo a Desdemona y a los coros en
“A terra!... e piangi!” , de igual forma que el cierre del cuarto y último acto con un trágico
“Niun mi tema” .
Magnífico tenor
Iago - Gerald Finley
Que calidad tiene este barítono, no desperdicia una sola frase, no sabría decir que fue más disfrutable, si sus recitativos, sus arias o sus concertantes, de verdad no sabría qué elegir. Cada una de las frases de sus diálogos recitados con Otello, son oro puro, como si de párrafos de arias se tratara, que entrega y que infinidad de recursos.
Una verdadera fiesta el brindis
“Innaffia l'ugola!” del primer acto, bravucón y desafiante, pero sin caer en la comicidad, sin perder la musicalidad en el fraseo. De nuevo la orquesta volvió a hacer de las suyas privándonos de gran parte de un escalofriante
“Credo in un Dio crudel” , que podíamos haber saboreado como se merece este monólogo. Menos mal que
“Era la notte” fue concebida para dejar hablar al solista, porque aquí fue donde Finley nos quitó la respiración con un sinfín de medias voces y pianos de una perfección y una clase única. Inmediatamente y a continuación nos levantaron del asiento con un poderosísimo dúo
“Si, pel ciel” , en el que O’Neil y Finley lucharon mano a mano con la orquesta como verdaderos titanes, cerrando el segundo acto con un verdadero estallido en la Sala.
Si tuviera que ponerle un pero a este maravilloso Yago porque alguien me obligara, sería simplemente que Finley le aplicara algo más de maldad y crueldad a su expresión en algunos momentos, pero casi inapreciable para no alterar esa elegante tonalidad.
La Clase y la elegancia
Desdemona - Anne Schwanewilms
Dulce Desdemona, que voz tan bella y tan bien templada en todo momento. Trasmitiendo ternura, delicadeza y calidez en
“Già nella notte densa” del primer acto y sobresaliendo en el cuarteto del segundo acto. Ya en el tercer acto le empieza a entrar el miedo en el cuerpo a esta pobre desdichada con un preciosista duetto
“Esterrefatta fisso” , y lo finaliza con un dramático
“A terra!” casi ya sentenciada. Una maravillosa canción del sauce
“Piangea cantando” y un magnífico y delicado rezo
“Ave Maria” pusieron el broche de oro en el cuarto acto a la actuación de esta soprano germana antes de caer en las manos de su primitivo cónyuge.
Por cierto que pedazo de mujer, hizo su aparición en el escenario para el primer dúo con su amado verdugo, y uffff…….., metro ochenta de elegante y guapísima cariátide.
Deliciosa y con carácter
Cassio - Allan Clayton
Sin duda más apurado que sus compañero de escena y en otro nivel, pero más que digno en mi opinión, sobre todo en el terzetto del tercer acto.
Lodovicio - Alexander Tsymbalyuk
Gratísima sorpresa la de este bajo.
Emilia - Eufemia Tufano
Roderigo - Ben Johnson
MontanoMatthew Rose
A Herald - Lukas Jakobski
Correctos todos ellos.
Conjuto de la función
Una magnífica noche de Ópera en concierto.
Fantástica orquesta, exigiendo lo inhumano a un Tenor y a un Barítono fuera de serie, y una maravillosa soprano.
Audio
(
(Ya sabéis, si a alguien le interesa la grabación completa solo tiene que silbar) )
Bueno, me despido……un saludito………y nos vemos para
Der Rosenkavalier el 18 de Diciembre.