Creo que no he escrito nunca una reseña de una función. Pero para compensar la demoledora crítica de Olegario (

), escribo brevemente mis imprensiones.
Tardó en calentar motores. Cuando comenzó, por un lado la orquesta me pareció un poco embrollada (algo lejos del nivel tan bueno en el que quedó el año pasado) y los cantantes (especialmente el Morosus de Hawlata) fueron algo decepcionantes. En los primeros minutos pensé que me esperaban tres horas muy similares a las que describe Olegario.
Poco a poco Strauss se fue abriendo paso a pesar de los pesares. No conocía la ópera, y en las primeras escenas del primer acto ya fui enganchándome con las típicas melodías empalagosas straussianas que tanto me gustan, y que no por repetitivas dejan de surtir efecto. Con la llegada de los comediantes, tanto la orquesta bajo la dirección de Halffter como el conjunto vocal fue ganando puntos (sobre todo en la dirección, que hacía lo que podía para no tapar el volumen de los cantantes, cosa que en este tipo de óperas siempre hace que se pierda un poco la gracia del asunto).
En el segundo y tercer acto creo que director y orquesta estaban más que centrados, y para los que no conocíamos la ópera fue una más que grata sorpresa. Así que el placer de oír un nuevo Strauss poco frecuentado compensó con creces las deficiencias que había sobre todo a nivel de los cantantes... (Strauss le pide unos graves a Morosus con los que el pobre bajo de anoche no podía ni soñar

)
A los amigos con lo que iba, eso sí, no les pareció tan bien como a mí, así que a lo mejor yo estaba con el día especialmente receptivo o con especial ganas de ópera (que ya tocaba empezar temporada). Pero los aplausos fueron mucho más abundantes que lo que suele darse en este teatro.
A mi parecer la magia terminó apareciendo, así que creo que los que tengan entrada para las próximas funciones lo pasarán bien.

Y a quienes les guste el Strauss más ñoño, y no conocen la ópera, ¡que se hagan con una grabación ya!