Gualtier Malde escribió:
Estimado Wimsey, su explicación es muy sugerente.
Pero le apuesto a que en una película, el lenguaje cinematográfico permitiría conseguir esos 3 puntos de los que usted ha hablado de una manera mucho más concisa.
Wagner, en cambio, se lanza el cuento completo (por enésima vez) de que Mime era un enano, y tal y que se yo, y entonces yo me fui, y maté a Fafner y me encontré al pájaro del bosque, y maté al maldito enano y entonces uno se pregunta: ¿si no fuera por la música, seguiría yo aquí sentado oyendo esto?.
Insisto en que es el matrimonio entre música y libreto lo que permite sortear estos problemas de una obra que, por demás, es genial.
Pero yo creo que Wagner (y aquí pido perdón por lo que sé que algunos considerarán una herejía) no tenía la misma altura como dramaturgo que como músico.
Estuve pensando en el momento anterior a la muerte de Siegfried, el cual señalas como repetitivo, también tuve una pequeña plática con un amigo y me hizo pensar en algo que no había tenido el placer de concluir, tan certeramente.
Esta escena resulta ser el momento perfecto (esperado) para que Hagen cobre la vida de Siegfried, si él (Siegfried) nos narra su vida inexorablemente tendría que llegar al momento después de la muerte de Mime cuando va a despertar a Brünnhilde guiado por el pájaro, ahí es cuando Hagen con una astrucia extraordinaria le da a beber esa pócima que le regresa la memoria y por tanto completa la historia de su vida con la pieza que le faltaba o sea Brünnhilde, la despierta y la desposa "¡Oh, cómo me estrechaban/los ardientes brazos de Brunilda!", a partir de aquí Hagen no tiene más que cobrar su pago, la vida del héroe le pertenece y la puede tomar con su lanza, si nos regresamos al segundo acto cuando jura sobre la lanza de Hagen:
"Tú, lanza, marca mis palabras!
Allá donde tu afilada punta
pueda herirme, que me hiera.
Allá donde la muerte
pueda golpearme, golpéame"
Hagen es dueño de la vida de Siegfried, ya que el héroe comete perjurio, y
el hilo conductor para que Hagen pueda cometer la casi imposible empresa es mediante la narración de Siegfried, que por cierto es inocentemente culpable

.