Carl Tunner escribió:
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Es que ustedes los Wagnerianos, se creen que su ídolo meaba colonia y aparte de un músico genial, era un prototipo de bonhomía, nobleza y amor al prójimo, ejemplo absoluto de demiurgo místico que vino a iluminar al mundo.
Amigo Carl Tunner, me gusta su modo de escribir y la espontaneidad de su estilo. Echa verdades al viento con donaire y galanura. Hace uso de la Libertad con valentía, ¡avanti versaglieri!
En algunos casos (pocos) no comparto sus puntos de vista como en éste del acápite.
Yo soy wagneriano (por el hecho de que me gusta muchísimo la obra de Wagner) pero no deidifico a nadie (de hecho no soy creyente de ninguna ilusión de ficción que pergeñara el ser humano..., vamos que soy ateo). Mal haría entonces por pensar que, en sus palabras, "...se creen que su ídolo meaba colonia y aparte de un músico genial, era un prototipo de bonhomía, nobleza y amor al prójimo, ejemplo absoluto de demiurgo místico que vino a iluminar al mundo."
Wagner era un ser humano y por ende meaba como todos, un buen pis, era un desagradecido, egoísta, traicionaba a los amigos y a sus mujeres, sólo tuvo chispas de altruísmo en sus años revolucionarios anarquistas pero luego afloró su egomanía y su neurosis. En suma, salvo su época de anarquista altruísta, era una persona ......... (aquí ponga el epíteto más degradante que Ud. quiera) ¿Y qué? Igual su obra es GENIAL.
Aquí viene la gran cuestión: ¿se debería diferenciar, distinguir o discriminar (en la primera acepción de la palabra: "discriminar. (Del lat. discrimināre). tr. Seleccionar excluyendo." a la Persona de la Obra? Esta es la gran pregunta y la respuesta es de cada uno y de su enfoque de la vida.
