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Esta horrible ópera es una de las mayores tomaduras de pelo que jamás haya visto!!!! (no se queda atrás el otro encarguito de hace dos temporadas..el de la mística, recuerdan ustedes?)
LIbretos flojos y hasta infumables hay muchos en la historia de la ópera, pero algunos han sido sublimados por la maravillosa música que el compositor ha creado...pero en este caso es que no se salva ni el tato!! ¿La puesta en escena? Pues sí , muy acorde con tanta bobada, obviedad, excentricidad y falsamente pretendido surrealismo...en ese sentido, genial! (jajaj) pero más le hunbiese valido a Joan Font dedicar su talento a montar La verbena de la paloma! En fin... Que en un instituto de secundaria habría quedado como muy mona ella!!!
Con ser la música un pestiño, ramplona y facilona ad nasueam, no es lo peor de esta "obruela", lo peor y lo que me parece de juzgado de guardia es el libreto de Arrabal. ¿Ese señor de qué va??? ¿Acaso se cree ese "diosecillo" burlesco y bobo que incluye ocmo personaje? ¿O acaso se cree que el espectador es un cubo de basura que se traga toda la bazofia que le echen??? Qué pena sentí por los ocupantes del patio de butacas y los 138 euros que pagan por sentar sus reales cerca del escenario!!!
No sólo no tiene nada de originalidad (pues su uso abusivo de un lenguaje supuestamente surrealista, metáforas sinestésicas, palabras inventadas ad hoc, en nada se asemeja al de ilustres escritores de principios del XX), sino que además comete el peor de los pecados en uno que se dice a sí mismo creador de talento, y es erigirse como ostentador de la verdad y ésta absoluta. Esa perorata ramplona e ingenua con la que nos sale "dios" al final criticándolo todo, poniendo a la raza human a parir, poniéndose por encima del bien y del mal, me resultó ofensiva, cuanto menos.
Creo que Arrabal, a falta de ideas originales y un lenguaje coherente y bello, se limita a provocar (o intentarlo, porque creo que ni eso logra, salvo la náusea) y a esconder su falta de talento tras un lenguaje barroquista, extravagante, enrevesado, lioso y liante, como un mero ejercicio de forma, pero absolutamente vacío de contendio.
Creo que con este infumable libreto, el compositor tenía pocas opciones de inspirarse...
Yo he visto el segundo reparto y, claro, con esos gritos, muecas, suspiros, berreos...es muy difñicil poder juzgar la calidad de un cantante, pero me pareció que Eduardo Santamaría (Margarito) tiene una voz de lírico-ligero poco adecuada para estas lides más propias de la berrea. María Rodríguez como Faust-bal, emepzó floja y fue mejorando aunque presenta un excesivo vibrato para su edad (me recuerda a la Cantarero), la amazona Cecilia Díaz, me recordó a Mónica Naranjo en sus mejores tiempos: atronadora de volumen pero sin centro ni graves. El que mejor impresión me causó fue Lauri Vasar como Mefistófeles...a ver si podemso verlo en un personaje más adecuado para un cantante lírico.
Conclusión: ¿No existe en España gente más talentosa a la que encargarle óperas? Con lo que cuestan!!! Y en tiempos de crisis!!! Díos mío, Dios mío!!!!
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