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Lo que ha ocurrido en el Real es una canallada, una auténtica puñalada por la espalda a un director artístico que lo estaba haciendo estupendamente. El principal responsable y nuevo enemigo mío (Raúl apúntalo en mi agenda de enemigos) es el señor Marañón, Presidente del Patronato del Real.
Un teatro lo primero que tiene que hacer es definir un modelo, definir lo que quiere ser. El Teatro Real lleva dando tumbos desde su reapertura (algo lógico en los primeros años) y cuando parece que encontraba un rumbo este proyecto se paraliza. El teatro Real por sus peculiaridades, único teatro de importancia de la capital y con dificultades de espacio para montar dos grandes producciones al mismo tiempo, está obligado a ser un teatro que abarque todo el repertorio y que presente sus 10 producciones punteras al año en las mejores condiciones musicales y escénicas posibles. No hay posibilidad de otro modelo.
Para ello Moral estaba realizando un proyecto encomiable, contratando a todas las primeras figuras de la lírica actual, buenas o regulares, pero las mejores de hoy. No sólo las contrata sino que las consigue que hablen maravillas del trato recibido y sea este teatro uno de los primeros lugares para sus agendas. He conocido parte de las contrataciones futuras del Real y os puedo garantizar que iban a venir todos los nombres importantes, las primeras figuras en varias ocasiones. Gruberova, Flórez, Meier, Pape, Domingo, Stemme, Vogt, Dessi, Netrebko, Dessay, Marcelo Alvarez, Seiffert, Cedolins, Urmana, Denoke y un largo etc de las primera figuras junto a los cantantes jóvenes que están empezando a destacar.
Se le ha criticado la falta de Puccini y de bel canto, pero hay que recordar que Moral apenas está en su segunda temporada completa y si hubiéramos dejado pasar un poco el tiempo para valorar su trabajo, se vería que el porcentaje entre todo el repertorio era una demostración de equilibrio. Se ha hablado de que cómo no se programa Manon Lescaut o Andrea Chenier que hace mucho que no se hacían en Madrid, pues se habían contratado y con Marcelo Álvarez, que ante la falta de tenores lírico –Spinto es el primer espada en los mejores teatros del mundo en este repertorio. Se le había criticado la falta de bel canto, pues estaban ya contratadas 5 títulos importantes de este repertorio con repartos de campanillas, Norma, Roberto Deveraux, Linda di Chamonix, I puritani y otra que no recuerdo ahora, con nombres como Dessi, Gruberova, Netrebko, Flórez, junto a algunas jóvenes estrellas que están despuntando como Gutiérrez que acompañará a Flórez en I Puritani.
Pero lo mejor de Moral son las producciones escénicas que iban a venir. En algunos casos se ha llegado a ver más de 20 producciones para seleccionar la más apropiada, alternando clásicas y modernas pero nunca mamarrachadas. La espectacular Katia Kabanova es un claro ejemplo y pronto llegará una extraordinaria para la carrera del libertino.
En los círculos extranjeros ese aumento de calidad no estaba pasando desapercibido y se pudo comprobar en el estreno de la obra de Janácek un nutrido grupo de críticos extranjeros, que me imagino habrán salido hablando maravillas de esa función.
Queda pendiente un tema complicado, el de la orquesta. Con la dimisión de López Cobos teníamos una oportunidad de contratar a un buen director al que se le diese la responsabilidad de incrementar la calidad de la misma y de traer otros directores musicales especialistas.
¿Por qué entonces dar este giro? Ha habido un grupo de presión que ha sucumbido ante el renombre de Mortier. El Grupo Prisa que vió con buenos ojos a Muñiz y Moral, ahora parece que necesitaba un nombre con más brillo, por lo que ha cortado la cabeza a Moral, con unas formas absolutamente improcedentes, enterándose de la mayoría de las cosas por la prensa. Encima no se van a respetar la mayoría de los contratos más allá del 2011 cuando había preparadas producciones excepcionales en todos los sentidos.
Ahora toca hablar de Mortier. Él no tiene la culpa de este desaguisado, se había quedado en el paro como gran parte de los españoles y le ha venido la oferta del Real en un momento inmejorable. El principal punto positivo de la contratación de Mortier es su fama internacional. El Real ahora va a ser punto de mira incluso para quienes no creen en Mortier. Todo su prestigio viene fundamentalmente de sus primeros años en Salzburgo donde relanzó el festival. A partir de ahí se pueden hablar de fracasos más que de éxitos, además de ganarse una fama de despilfarrador de presupuestos. Su intención de realizar 4 o 5 producciones propias al año es ya un síntoma de va a generar problemas presupuestarios.
No parece tener una buena relación con la mayoría de las primeras figuras porque son un poco recelosas de sus excentricidades escénicas. Ademñas se prevé un poco de marejada porque en teoría su cargo es de segundo, siendo el primero Muñiz, hay muchas dudas de cómo va a ser la relación entre ellos.
Por si fuera poco en su presentación no ha habido ninguna idea de interés. Además de decir de que va en contra de los amantes de la ópera, por lo que me siento insultado, sus proyectos que nos presenta como más atractivos son Carnaval y un Western Gay. Su intención de mejorar la orquesta queda muy bonita en el papel, pero la realidad es que nos va a meter con calzador todo lo que pueda a su director más “querido”, del que no se puede decir que sea un director de primera línea.
En fin, que las cosas se han hecho mal, ahora toca esperar y ver cómo van sucediendo las cosas, para aplaudir a Mortier si lo hace bien, como en algunos años en Salzburgo. Pero las expectativas no son buenas.
Lo peor es que se ha arriesgado cuando se había encontrado la línea y el camino adecuado y nos vamos a quedar sin algunas producciones muy atractivas que estaban preparándose para 2011, 12 y siguientes. Una lástima. Hemos cambiado el sentido común por un futuro incierto.
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