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Ayer estuvimos toda la familia en la despedida de Villazón y Bayo en el Liceu. Se puede decir que fue una gran despedida.
Si tuviera que tirular de alguna manera lo visto y escuchado ayer podría resumirlo en "muchas luces y alguna sombra". Intentaré explicarlo:
Empezaremos por las luces que fueron muchas y dejo para el final la sombra (hubo más de una pero una puede levantar ampollas). De entrada y enlanzado con el hilo sobre niños y ópera he de reafirmar lo que allí dije: Es una ópera indicada para el público infantil/juvenil (a partir de 12 años por poner una edad). Si algúnprofesor de instituto ha optado por llevar a sus alumnos a este Elisir (a la producción me refiero y no a unreparto concreto) seguro que habrá obtenido pingües réditos.
De lo anterior se deduce que uno de los puntos siempre polémicos de cualquier ópera, su puesta en escena, en este caso he de decir que me encantó en todos los sentidos. Como todo en la vida es mejorable y criticable pero cuando uno sale con un gratísimo sabor de boca para qué buscarle los tres pies al gato!!!!. Es más, de la últimas funciones que he visto en el Liceu he de decir que es la producción que más satisfecho me ha dejado. Además, la orquesta funcionó como un reloj, los coros también y en general fue una función redonda.
Donde hay más tela que cortar es en el tema de los cantantes. En resumen he de decir que el ambiente festivo que se vivíó en el Liceu ayer noche minimizó cualquier borrón y no seré yo quien vaya ahora a empozoñarlo porque , quizás sin tanta euforia como muchos de los allí presentes, también me dejé llevar por el ambiente de despedida de un reparto que encabezaba quien será el triunfador, al menos sentimental en el corazón de los liceístas, de la temporada que esta dando sus últimos pasos.
Ambiente de gala, ambiente de fiesta, ambiente de ¡bravis! y sabor a dulce despedida, o mejor hasta pronto, de un artista que ha calado hondo. Pero no sería honrado por mi parte terminar ahí porque si bien el ambiente festivo pudo con todo , lo de ayer también fue una representación operística y cada cual tuvo que asumir su papel.
Por de pronto decir que incluso Pratico fue lárgamente aplaudido, el hombre estuvo simpatiquísimo y, entre el desfile final por la platea y que cambió el bordeaux por muscatell se ganó el cariño del público. Como cantante es otra cosa, limitadísimo, de barítono no tiene absolutamente nada, en fin en la línea de lo visto en el Barbero del Real. Obregón, muscialmente más que correcta pero con una presencia en escena que , si comparte cartel con la Yoryu, habrá más de un caso de estravismo entre el público porque con un ojo seguirán a la una yl con el otro a la otra.
El Belcore de Chaignaud fue lo más redondo de la noche, claro que el papel es limitado pero no se le puede achacar ni un pero. Por cierto, aprovechado que los tenía cerca, he de decir que jamás un Belcore habrá estado tan pendiente de......Giannetta como Chaignaud lo estuvo ayer de Obregón. ¡Tonto no es el tío!.
María Bayo se llevó grandes aplausos pero esta mujer tiene dos caras. Una buena, en la que sin ser gran actriz resulta muy agradable en escena, tiene voz bella y que la proyecta perfectamente pero sus agudos son nefastos. Puedo casi asegurar que en ciertos pasajes bajó notas, caló unas cuantas veces, galleó en una y en lugar de dar el agudo,en otra ocasión, lo chilló cual gato al pisarle la cola. Yo no conozco suficientemente a Bayo para saber si es así o simplemente tuvo una mala noche pero vocalemente rindió a un nivel inferior que en el pasado Barbero de Madrid.
He dejado para el final a Villazón. Si de entrada digo que para mí fue una decepción seguro me tacharéis, cuando menos, de insensato. En todo caso parte de la culpa la tenéis vosotros que me habíais hecho concebir la esperanza de que iba a ver un tenor para la historia. Y para que ello sea así,queda un trecho muy largo y no sé si lo va a recorrer.(yo sinceramente espero que sí por el bien de todos).
Villazón es un muy buen cantante, vaya por delante, pero sobre todo es un hombre que desde el escenario contagia su euforia al público y esta es una cualidad tan apreciable en un artista como escasa. Este hombre hace que uno tenga fe en esta generación de cantantes porque trasmite un optimismo y unas ganas tremendas. Pero vocalmente es otra historia. Quizás ayer ya estuviera cansado, o quizá un poco menos puesto pero, de ser así, lo que voy a decir es doblemente preocupante.
La voz de Villazón no es excesivamente potente, esto es una característica y no un defecto,pero así como proyecta bien cuando apiana me da la sensación de que,sin engolar de manera descarada, tiene la tendencia natural a hacerlo. Esto, para salvar a Nemorinos puede valerle sobre todo ahora que es joven, tiene voz fresca pero talcomo cantó ayer no le veo para roles líricos mucho más exigentes y ni por asomo espintos. No tiene ni potencia ni proyección de voz para ello. Cuando se comparaba a Villazón con Flórez yo dije que a cada uno lo suyo pero sí que puedo decir que, repertorio según la voz de cada uno aparte, a mí Flórez técnicamente me parece un fórmula uno y Villazón un utilitario, de gama alta, pero utilitario a fin de cuentas. Sólo deseo que fuera fruto de un mal día (y ojo que no digo que no me gustara) porque si no, si canta siempre así me da que su carrera no durará mucho.
Antes dije que si lo de ayer era fruto del cansancio o un poco de relajación por ser el último dia, me preocupaba doblemente porque se supone que la capacidad técnica de un cantante debe de servirle para solventar sin forzar la voz estos momentos. Ojalará Rolando me escuchara en estos momentos y me contara como terminó su voz ayer por la noche. Yo creo que no debió bisar la Furtiva lacrima (no porque no la cantara bien, sin pasarse, ni porque el público no se lo pidiera, que lo hizo con exceso) sino porque su voz no estaba para este esfuerzo (y ojo que no es una romanza de las exigentes) y prueba de ello es que incluso quebró la voz y quiso repetir la messa di voce de la primera vez pero al al pasar al forte ya tuvo que rematar la faena . El mismo, al terminar, sabiéndose dueño de teatro se puso de tal guisa dando a entender a quien quisiera, ¡Dios mío, lo que me ha salido!.
No quisiera parecer demasiado duro con un hombre que ha llevado la alegría al Liceu, sus ganas tremendas de cantar pero precisamente por eso, por pertenecer a una especie rara, hay que protegerle y no caer en el elogio fácil porque lo que quiero es tener a Villazón, y muchos como él, pero por muchas temporadas
Reitero que nos lo pasamos de miedo, lo uno no quita lo otro, y ojalá la próxima vez que escuche a Villazón me guste......sin reserva ninguna.
Buenos días a todos.
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