tucker escribió:
Más L.V, ahora con la crónica del especialista Roger Alier ( yo no opinaré hasta el próximo fin de semana , que estaré in situ en este TIEFLAND)
"CRÍTICA DE ÓPERA
Tierra bastante ´baixa´
Tiefland Autores: Eugen D´Albert, con libreto de Rudolph Lothar basado en Terra baixa ,de Guimerà Intérpretes: Peter Seiffert, Petra Maria Schnitzer, Alan Titus, Valery Murga, Alfred Reiter, Michelle Marie Cook, Rosa Mateu... Producción: Ópera de Zurich Lugar y fecha: Gran Teatre del Liceu (2/ X/ 2008)
ROGER ALIER
Noche inaugural de la temporada operística, 1)sosa y desangelada (ahora no se estilan las celebraciones de antaño), no por la ópera programada, interesante y 2)una de las pocas que hay basadas en un tema catalán, sino por el modo como ha sido presentada, basada en una supuesta relación con el filme Blade runner por el efecto que la tecnología puede ejercer sobre 3)la creación de seres humanos. Tema que en el prólogo parece que va a ocupar el centro de la acción, con un laboratorio electrónico y unas figuras humanas metidas en urnas y controladas por doctores con batas blancas, que observan a esos seres por circuito cerrado de televisión. 4)Pero después resulta ser la misma historia de la ópera ambientada en una sala semicircular de madera, tipo años 40, con ventiladores obsesivos y una narración escénica convencional.
Si la norma esencial de la criminología suele ser la pregunta Cui prodest? (¿a quién beneficia?), en las puestas en escena actuales la pregunta debiera ser: ¿qué añade a la ópera tal como fue creada o en qué la enriquece la puesta en escena? En la de Matthias Hartmann, director de escena, la respuesta es cero: vemos un Tiefland en una oficina años 40 en lugar de verla en una casa rural del Prepirineo del siglo XIX. El drama es el mismo; el origen supuestamente cibernético de los personajes no aparece por ninguna parte; el coste extra de todo el montaje en madera y del modesto laboratorio no contribuye en nada a hacer más interesante la historia de la infeliz Marta, del ingenuo pastor Manelic-Pedro y del amo de los rebaños y del molino, el malcarado Sebastiano,un drama realista con una música semiverista con fuerza notable.
Lo que salvó la función fue la intensa entrega de Peter Seiffert en el papel del pastor, con una vehemencia canora y una fortaleza interpretativa de gran clase, a la que se sumó su esposa y colega Petra Maria Schnitzer, que en el segundo acto se reveló una Marta de gran intensidad y se superó a sí misma en la proyección vocal del personaje. Alan Titus pechó con el malo de la obra con convicción y poderío. Un punto de especial relieve lo tuvo la deliciosa Nuri tan graciosamente cantada y actuada por Eva Liebau. Muy bien las tres vecinas entrometidas (Cook, Mateu y Juon) y sólido el Moruccio de Valery Murga, con una buena labor de Alfred Reiter como Tommaso y de Marcel Reijans como Nando. Debutó en la dirección orquestal Michael Boder, que hizo lucir con fuerza y matices la orquesta del teatro, y una tersa labor del coro. Buena dirección de actores, que nos permitió seguir la acción con eficacia. Pero hubo una bronca del público, inequívoca, sin paliativos, a esta producción tan poco interesante e insípida. Con todo, Tiefland es una ópera que merece revivirse; tal vez con menos lecturas innecesarias, pues como drama humano siempre vale. "
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(Parece que la parte musical, fue lo mejor, que es de lo que se trata!)
Esto sí es una crítica luego digna de comentario. Allá va:
1.- Que no se llenara el Liceu, que no hubiera grandes personalidades (¿aún hay?) y que no hubiera festejos mil convertirán el estreno enfrío y desangelado pero a mí pareció un inicio de temporada más que prometedor. Dependerá de lo que busque cada uno en un teatro.
2.- ¿Basada en un tema catalán? Más bien diría que que la acción original se ubica en un entorno catalán determinado pero decir que es "Un tema catalán" me parece hacer un flaco favor a la universalidad de la obra de Guimerà (traducida a 14 idiomas y estrenada en Madrid). O sea, que el tema de catalán tiene tanto como de manchego, manchurio o siberiano porque es universal.
3.- No voy adecir que la puesta fuera excelente, quizás no fuera ni notable pero no confundamos. No es lo mismo hablar de "la creación de seres humanos" (tema ético-biológico) que de "creación de arquetipos" (tema sociológico) por utilizar el mismo léxico que el "full informatiu" del Liceu y del que el autor de la primera crónica de La Vanguardia hizo "de capa, sayo" puesto que lo copió casi literalmente.
Si aceptamos lo de la "creación de arquetipos" de paso reforzamos la universalidad del tema frente "al localismo" en que pretende circunscribirlo el Sr. Alier.
Esta parte del prólogo también tiene algunos matices que para mí no son colaterales porque fueron los que más me llamaron la atención. Mientras Pedro se nos muestra tal y como es, el está encerrado en el digamos "armario-probeta-ascensor" y a mí me produjo una fuerte impresión ver como un personaje tan libre de estereotipos, de vicios heredados se manifiesta con una nobleza y sinceridad pasmosa mientras se proyecta su imagen con el fondo bucólico de las montañas mientras él, en realidad, está encerrado (nadie pude sustraerse del todo del mundo en que vivimos) y sin él saberlo alguien está maquinando sobre su futuro. No digo que me gustara pero me produjo una cierta sensación (lo digo como mérito) de angustia.
4) Tampoco voy a alabar la escenografía de los dos actos pero es que la acción se circunscribe en espacios abiertos y cerrados a la vez. Las propias casas no son espacios inaccesibles a personas ajenas a sus moradores (porque el único dueño de todo es Sebastiano) y la disposición escénica, cuando menos, sí facilita el tránsito ordenado y ágil de todas las secuencias. Esto es una gran virtud porque no entorpece el dinamismo de la obra.¿Podría hacerse mejor?Sin duda. ¿Podría hacerse muchísimo mejor?. También.
Con el resto de la crónica estoy más o menos de acuerdo. Para mí lo más flojo es la primera parte del primer acto donde la música no mantiene siempre el mismo nivel. Con todo hay partes preciosas como la entrada de Nuri. Quien vaya a verla que tenga un poco de paciencia con estas partes porque donde no llega la música, llega el drama.
El segundo acto es una auténtica gozada de principio a fin y hay momentos en los que se me puso un nudo en la garganta. Las partes de Marta, el dúo con Pedro final, en fin....me parecieron estupendos.
Sin duda los grandes triunfadores fueron el quinteto de cantantes, léase Seiffert (que tuvo problemillas en algunos pasajes), Schnitzer (¡qué fuerza!), Titus (más sabe el diablo por viejo que por diablo), el Tomasso de Reiter (aunque aquí sí critico la puesta en escena porque Tomasso escénicamene no se presentó como el viejo noble y venerable que es) y, para mí la gran sorpresa de la noche, Eva Liebau que cantó una Nuri para enmarcar. Murga, como Moruccio estuvo correcto (pero para mí es un personaje secundario) y correctas estuvieron Mateu, Juon y Cook como "las perdigonas" (tomo el nombre del texto literario).
El coro funcionó bien y la orquesta tuvo momento muy brillantes con otros en los que aparecían fantasmas de viejos ¿perpetuados? defectos. Border estrenó cargo con energía y fue así reconocido por un público que, como ya he dicho, no llenó el Liceu pero que no desertó en el entreacto lo cual puede ser un síntoma de que el sentir general de los asistentes no fuera que la noche era "fría y desangelada" sinó más bien vibrante y excelente tal y como lo refrendaron los aplausos finales (y si me apuran los abucheos a la puesta en escena porque el aplauso y el abucheo son , siendo caras opuestas de una misma moneda, la antítesis al tedio.
Saludos