Pues voy a despacharme yo también a gusto con una crónica social de esas del cuore, jejeje. La musical otro día o mejor los de fuera
El montaje de Carsen es absolutamente insufrible desde dentro. Cuando vengáis a ver la obra observad por favor el movimiento (más bien ausencia de él) del coro y alucinaréis si os digo que eso llevó tres semanas y más de 50 interminables horas de ensayo y no por la parte musical no, puramente escénica. Casi media hora de pie, absolutamente rígidos, con un pesado abrigo bajo el calor de los focos (cada día nos hemos desmayado alguna)... este montaje debería estar penado por la convención de Ginebra
Esto me inducía a ser excesivamente pesimista con el resultado final, pensando que representar la casa del marqués únicamente con tres muros grises y una silla obedecía estrictamente a un ahorro del gasto en decorados. Sin embargo creo que desde fuera el resultado que se consigue con tan pocos medios es bueno, porque el día que no pude llegar a tiempo a cantarlo estuve viéndolo por la televisión y el juego de las luces y sombras era impactante y la muchedumbre conseguía el efecto de desdecir las palabras del marqués de que los disturbios eran poca cosa y algo pasajero.
Con todo no me gusta el final, que he podido ver en youtube ya que aquí somos los del coro los que cantamos guillotinados

Sinceramente me parece que se busca un efecto estéticamente bello, más parecido al taichi, pero me falta la brutalidad de otras versiones. Probablemente se deba a que las carmelitas caen tan despacio que no es hasta muy avanzada la Salve que no se aprecian los cuerpos en el suelo, o que el sonido de la guillotina no es tan seco como a mí me hubiera gustado. Con todo es un final musicalmente tan sobrecogedor que en este caso la escena, bailecito incluido no me molesta, pero me parece que tampoco aporta demasiado.
Sobre María Bayo reconozco haberme pasado la primera función esperando si afinaría por fin la frase "Oh! monsieur vous êtes le plus indulgent et le plus courtois des pères", que debe cantar prácticamente sin acompañamiento orquestal y en el que en cada ensayo se ha calado estrepitosamente. Seguiré esperando en el resto de funciones

La caracterización que le han puesto, por cierto, me ha parecido especialmente horrible. El vestido blanco tiene unas florecillas azules en lugares francamente inoportunos, como debajo de los brazos, que según qué perspectiva pueden parecer otra cosa. Por suerte eliminaron el moño pequeño y aplastado que le pusieron los primeros días, pero a cambio lleva una de las pelucas más falsas y peor peinadas que he visto en una ópera. Nuestro vestuario mejor no coments. Yo llevo un mono de mecánico de coches y encima un frac de esos de pingüino. Como la idea no sea que maté y robé a un burgués rico por el camino a mí que me lo expliquen
Más detalles amarillistas... A Marc Barrard le obligaron a afeitarse cinco minutos antes de comenzar la función. Cómo es posible que los ayudantes del director de escena no cayeran en ese detalle durante las tres o cuatro semanas previas escapa de mi entendimiento

Peor fue la caída a dos minutos del inicio de las copas en las que el marqués y el caballero se toman unos chatos. Supongo que lo solventaron robando un par del palco de honor, que hicieron su función pero estaban menos decoradas. Por cierto, imagino que ahí se pasaría el descanso papeando el presidente y familia, es falso que bajara a los camerinos salvo al final cuando ya no quedaba nadie en el teatro
Apartado Sonsoles. Buf... mi sincera opinión es que el pollo no se ha formado por ella sino por la presencia de su marido. Los demás días uno entraba tranquilamente a currar, incluso sin autorización, y aunque no hemos tenido mucho trato con ella me ha parecido que hacía su trabajo con profesionalidad y discrección. Es muy educada, te saluda si te la cruzas, está en el mismo camerino que sus compañeras, y los miembros de su seguridad personal fueron los que amablemente me atendieron el día que casi me desmayo en escena
Más bien me ha parecido penoso lo que se ha montado alrededor, con unas medidas de seguridad completamente desorbitadas como una docena de coches policiales, perros policía, un arco de seguridad al entrar, que a una señora mayor no la dejasen subir en ascensor al teatro como en cualquier otra función normal... Eso, la expectación de los periodistas y el pasillito de honor a la salida de los habitantes de la muy rancia Vetusta (en el que por cierto, nos aplaudieron al resto de los que íbamos saliendo antes que ellos

). Señores, un poquito de seriedad

Si estaban tan preocupados por la seguridad podría haber hecho la visita secreta, que no se hubiera enterado nadie, y podrían haber hasta metido un coche prácticamente hasta el escenario por el hombro carbayón, o haber salido por cualquier otra de las puertas del teatro, mucho menos concurridas, incluso por el museo. No hacía falta ni tanto segurata, ni tanto policía, ni nada. Más bien me pareció un modo de que las señoras airearan sus pieles y joyas y un intento bastante hábil, como bien dice criatura, de atraer la atención sobre el inicio de la temporada, en una ópera que sólo los muy entendidos tenían interés por ver y el resto iba a dejar vacío su asiento, y si se puede arañar un compromiso del presidente con alguna subvención.
Sobre si canta el resto de las funciones cabe suponer que sí, lleva aquí currando como la que más el bailecito de marras seguro que más horas que nosotros, que ya es decir. Y sobre su belleza... en foto está horrorosa, en persona ese corte y color de pelo le favorece y te terminas acostumbrando a una cara, eso sí... particular. En cuanto al turrón, si canta bien o mal, yo había comentado mlévolamente que la única manera de saberlo era fijándose en si moría la segunda, después de la priora o más adelante

Muere de las de por en medio y por eso supongo que mal no cantará, ya que oigo a todas las monjas afinaditas y empastadas. Sólo señalar que me ha sorprendido que, quizás por timidez, le costaba más moverse con soltura por el escenario, manifestar emociones como miedo, etc. y al ser tan altísima como es se la ve mucho y se nota el movimiento envarado y poco creíble. En ese sentido debería tomar nota de cantantes que sí me parecen muy buenos actores, como Marc Barrard o Mercè Obiol, que está tan bien caracterizada que no puedo evitar pensar en ella como la madre herbolaria
Nada más, seguiremos informando, permanezcan atentos a su pantallas. Un saludo de su reportera,
denyure marchante
