Acabo de leer la novela "Vida y destino", del escritor ruso Vasili Grossman. Grossman fue periodísta de Estrella Roja, publicación del ejército soviético, durante la Segunda Guerra Mundial, y vivió como tal la feroz invasión alemana, los horrores de Stalingrado y Kursk, el implacable avance hacia el oeste, el descubrimiento de los campos de concentración y la victoria final con la toma de Berlín. Además de loar en sus crónicas, puestas como no podían ser menos al servicio de una causa, el heroísmo de los combatientes soviéticos y la negra condición del invasor nazi, Grossman experimenta vivencias al límite que plasmará después con magistral talento en esta novela, cuya publicación supone a su vez una peripecia digna de ser novelada: cuando a finales de los años 50, Grossman remite el manuscrito para su publicación a los editores oficiales del régimen soviético, recibe la rápida visita de la KGB, nada contenta con la cruda sinceridad, el realismo y las valientes opiniones que Grossman pone en boca de sus personajes. El manuscrito es confiscado, y Grossman muere convencido de que su novela nunca verá la luz. Pero el premio nobel y disidente Sakharov conseguirá microfilmar el manuscrito y permitirá así su publicación en los años 80.
"Vida y destino" no me parece una novela de guerra, no es fundamentalmente un libro bélico. Esta novela es sobre todo el fresco y terrible retrato de una época, en el que están el Lager y el Gulag, Hitler y Stalin, las SS y la NKVD, la familia y la lealtad, los delatores, los cobardes y los héroes, Stalingrado, los cañones, los bombardeos, el polvo en suspensión y los escombros, el miedo, la sospecha, el hambre y la dignidad, y están el odio y el amor, el ser humano construyendo y destruyendo y construyendo otra vez sobre lo destruído. Las acciones simultáneas, las relaciones entre una nómina abundante de personajes, son trabadas por Grossman con pulso de gran maestro, pero además, cuando tienes el libro entre las manos y lo estás leyendo sientes casi físicamente un gran latido, un fuerte aliento de vida. Hacía mucho tiempo que un libro no me absorbía y zarandeaba con tanta fuerza. Lo recomiendo sin lugar a dudas.
