Acabo de llegar del concierto que acaban de ofrecer, y entre el concierto de Dessay del domingo; el de Gerhaher (magnífico) en el ciclo de lied de la Zarzuela con un monográfico Brahms, y el de hoy, voy a completar una semana fantástica que ni la de El Corte Ingles.
Telegráficamente: Con la infrecuente segunda sinfonía y una pieza para flauta muy menor de Saint-Saens, y una suite de Cármen de Bizet, Minkowski ha vuelto a ofrecer su peculiar estilo ágil, comunicativísimo y expresivo con una batuta "historicista" (sí, sí, de madera negra con incrustaciones de plata toda ella del sXIX) y su estupenda orquesta: Les Musiciens du Louvre. Ésta "modernizada" con picas, mentoneras y almohadillas, y con arcos Tourte, pero conservando las características cuerdas de tripa. También los instrumentos de madera y metal eran los acordes a su época, y hasta el arpa era diversa, con un tamaño menor y una sonoridad más apagada.
Musicálmente lo habitual en Minkowski: Excepcional amplitud en la dinámica sobretodo en la gama de pianos (hay que tener en cuenta que este tipo de orquestas no pueden alcanzar los fortes de las "modernas"), amplio y variado colorido siempre en tonos pastel, comunicatividad, diferenciación milimétrica de secuencias, agógicas amplias y muy diferenciadas, y limpieza ejecutoria general.
Anne Sophie von Otter ha cantado una amplia selección de las bellísimas
Chants d' Auvergne de Canteloube con un gusto, un sabor popular, y una intención únicas. Es verdad que la voz ya muestra síntomas de desgaste y ha perdido el barniz de antaño, tampoco de volúmen y de armónicos anda sobrada y, además, parecía estar enferma evidenciando toses contínuas. De cualquier forma la clase, la sabia diferenciación, la técnica para apianar, el detallismo exquisito han estado ahí en una interpretación continua de cada canción del ciclo. Estupenda.
pues nada más, gracias por leerme y me voy a la piltra.
