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Todo bien con Octavio, pero si de sacrificios hablamos... Tampoco transo en que Edgardo se sacrifique por Lucía. Estoy seguro de que lo haría llegado el caso.. Pero eso no es un argumento; un profesor de literatura nos explusaría fijo si le decimos una cosa así. La cuestión es que no lo hace, no aparece tal sacrificio en la literatura operística. (Ah, si en Tanhauser y esas otras hay ciento veinte sacrificios por acto, yo voy a seguir sin enterarme un rato largo, así que ahí hay que pedirles informes detallados a los wagnerianos. Sí me consta que en Lohengrin el caballero -oh Dios, ¡qué libretos más absurdos!- se bate por la soprano, pero al final es ella la que muere mágicamente). Me parece bueno el ejemplo de la Gioconda, porque en su criminal visión del mundo ella se sacrifica por su amado. Claro que su razonamiento perverso es "¿Mato a la amante del tipo que me gusta y pruebo suerte con él o los ayudo a escapar?". ¡Qué personaje tan poco simpático! Sólo es loable en el sentido de que deja sus pensamientos abominablemente homicidas en vistas de la felicidad de él...
_________________ Ah, se mi toccano dov'è il mio debole...
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