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| Florezido |
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Registrado: 26 Mar 2004 16:50 Mensajes: 5436 Ubicación: Numero quindici, a mano manca.
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http://www.jornada.unam.mx/2005/ene05/0 ... 3n1cul.php
En "La Jornada" de México:
Berlin. En Alemania se proclama al tenor mexicano Rolando Villazón (Distrito Federal, 1972) como claro sucesor de Plácido Domingo. Villazón, que recientemente terminó temporada en la Staatsoper de Berlín con el papel de don José en la ópera Carmen -arriesgada puesta en escena del austriaco Martin Kusej, exponente de la nueva generación de directores-, ha recibido las mejores críticas tanto en la prensa escrita como en la televisión alemanas.
La Carmen que dirige Kusej, una provocadora y radical producción, ha generado innumerables críticas. De la mano de Daniel Barenboim como director de orquesta y actual batuta de la Opera de Berlín, Villazón se ha alzado con un triunfo indiscutible.
"Merece la pena ir a la ópera, o si es necesario hasta el fin del mundo, por este joven tenor mexicano, un don José ideal como no se había escuchado hace mucho tiempo", se podía leer en el rotativo más importante de Alemania, el Frankfurter Allgemeine Zeitung. Alemania también ha premiado a Villazón con el Echo 2004, premio que también han recibido artistas de la talla de sir Simon Rattle, director de la Filarmónica de Berlín. Las Italian opera arias que este joven tenor mexicano presenta bajo el sello Virgin (y que se puede adquirir en México) ha sido reconocido como el mejor disco de ópera.
La voz de Villazón es alabada como una perfecta mezcla entre la fuerza de Plácido Domingo y la brillantez de Pavarotti. Villazón, quien además demuestra notables dotes de caricaturista, conversa distendida y ampliamente en Berlín con La Jornada.
-El riesgo que usted reconocía afrontar en la interpretación de don José parece haber sido superado. ¿Cómo se ha sentido debutando con este personaje bajo la dirección de Martin Kusej, a quien le han llovido las críticas por su provocadora apuesta de Carmen?
-Me he sentido muy bien. Hice un don José como creo que es correcto, con todas las sutilezas musicales que están en las partituras. Me he acomodado muy bien al papel y ha sido un gran éxito en mi carrera; el público me ha dado sonoras ovaciones. En cuanto a la Carmen de Martin Kusej, puedo decir que es una versión muy moderna. Para que una lectura diferente de una obra clásica funcione ha de ser una apuesta muy inteligente, y la de Kusej lo es. Aquí no se trata de ver al típico soldadito en Sevilla, y en este sentido me complace haber sido parte de una producción que arriesga y provoca reacciones en el público. En esta Carmen nadie se duerme, a nadie le pasará desapercibida.
-Usted declaró para un diario alemán que ahora que se ha demostrado que los mexicanos pueden ser cantantes de ópera con éxito internacional la situación en México mejora. ¿En qué sentido ha mejorado?
-La situación mejora, pero para los cantantes, para quienes quieren hacer carrera internacional. El éxito de cantantes mexicanos o latinoamericanos en los escenarios internacionales, como Marcelo Alvarez, Juan Diego Flórez, Francisco Araiza o Ramón Vargas, inspira a nuevas generaciones. Hemos demostrado que sí se puede. Mantengo comunicación con muchos jóvenes cantantes, quienes me preguntan sobre mi carrera, y yo en su momento hice lo mismo con otros cantantes. Puedo dar muchos nombres, como Alfredo Daza, Fernando de la Mora, Alfredo Portilla, Olivia Gorra, por mencionar algunos.
"En cuanto a la situación de la ópera en México, creo que ha habido heróicos intentos que acaban desmoronándose. La ópera sigue siendo teatro, lugares hay, pero lo que no hay son recursos ni interés. Habría que hacer un esfuerzo por iniciar a los niños en las escuelas a escuchar música clásica, llevarlos a eventos donde se escuche música clásica, habría que invitarlos a los ensayos.
"México debería llevar la vanguardia en Latinoamérica, pero no es así, esto no es sólo en cuanto a la ópera. En México en general la burguesía, es decir, la clase media, es bastante inculta, y lo digo por experiencia propia, pues vengo de esa clase media. Visité por primera vez un museo a los 22 años. La gente parece hipnotizada y embobada viendo hacia el Norte, queriendo imitar, pero sólo lo peor: centros comerciales, autos muy grandes, televisión, etcétera; ven con desdén y hasta con desprecio aspectos de nuestras propias raíces. Es como estar en una pecera que se va llenando de las aguas de la estupidez."
-Habiendo sido parte, como usted dice, de esa inculta clase media, ¿como le nació la cultura?
-Fue el Espíritu Santo (ríe a carcajadas). No, lo que pasó en cuanto a la música es que mi padre trabajaba para la compañía disquera CBS. A mi casa llegaban cajas de discos, de todo, muy de vez en cuando se oía música clásica. Una vez vi entre tanto disco uno con un violín en la portada. Me llamó la atención y escuché el disco. Era un concierto con música de Tchaikovsky. Quedé prendado. Tendría ocho o nueve años. A los 12 me gané un libro en una feria. Como niño, estaba totalmente decepcionado y me dije: '¿cómo, nada más un libro? ¿Y ahora que hago con él?' Pues en lugar de darle otro uso, empecé a leerlo. Era El llamado de la selva, de Jack London. Ya entonces era yo un niño muy raro en la escuela porque leía libros.
-Carlos Fuentes lanzó a las autoridades culturales en México (La Jornada, 20 de diciembre de 2003) la propuesta de organizar conciertos con tres tenores: usted, Ramón Vargas y Francisco Araiza, en Chichén Itzá, Baja California u otros lugares. ¿Considera viable esta propuesta y haría algo por impulsar este tipo de conciertos?
-En este momento me parece difícil llevar a cabo un proyecto así. Domingo, Pavarotti y Carreras ya eran estrellas mundialmente conocidas y el éxito de sus conciertos juntos fue una consecuencia del éxito individual del que cada uno ya gozaba. A nosotros nadie nos conoce en México. Muy poca gente sabe que existen tenores mexicanos que triunfan a nivel internacional. Para que se sepa en México de nuestro trabajo los medios y el gobierno juegan un papel importante. Para hacer un evento de tres tenores se requeriría de mucha inversión, de un estudio de mercado para saber si el público mexicano asistiría a este tipo de eventos. No me gustaría ser parte de una mala copia. Pero, repito, por el momento. Tal vez en un futuro pudiera ser algo realizable.
_________________ ...la scena a' miei tempi era altra cosa.
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