Bicharraca_decomputada escribió:
Qué guapo es él, señor
Y yo que pensé que íbais a hacer un hilo de "idiota, vuélvete a dejar el pelo largo"; sólo por fastidiar...
En fin, a lo que iba:
2. UNA VUELTA DE TUERCA A LA VUELTA DE TUERCA
Excelente función en Ravenna de LVT!
Acudí al teatro emocionado por ver por primera vez una de mis óperas favoritas. De hecho, raro en mí, compré entrada de quinta fila de platea para poder ver y oir TODO.
He aquí el vestuario:
Y aquí la escena:
Bien, comienza la función con un prólogo interpretado por
Blagoj Nacoski (sic) -quien también, como es habitual, cantará Quint- y primera sorpresa de la noche: no es un tenor ligero, sino un lírico-ligero, corto arriba, pero tímbricamente con cierto peso. Tras el prólogo, bien delineado, llega la primera variación, llevada con brío por
Jonathann Webb a las órdenes del Ensemble Strumentale del Circuito Lirico Lombardo (sic). Excelentes ambos, como diré.
Ángeles Blancas se cree que la Institutriz es la pariente un poco ñoña, pero de la misma calaña, de Lady Macbeth de Minsk...su institutriz mete miedo y sus gestos son dignos de una película muda de terror. Aún así, su composición de personaje funciona (a pesar de los sonidos duros, algún agudo destemplado y que su personaje sea más pavoroso que los dos fantasmas juntos).
La escena funciona como un reloj. Los cambios de escena son rápidos y se hacen a telón abierto, utilizando sujetos vestidos de mayordomos de época para mover los muebles etc. Las paredes tienen dibujados unos helechos rojos bastante bizarros (el vestuario también tenía cierto rollo kitsch), pero la idea de poner un gran carrillón, iluminado cuando suena la celesta de Quint, es excelente y el respeto a la época etc es absoluto. EL regista es
Elio de Capitani
Tenía yo (como dije días atrás) mucho miedo a que Miles lo cantase un contratenor. Pero bueno, lo cierto es que
Antonio Giovannini salió airoso del cometido. Era más alto que cualquiera de los otros cantantes, pero como debía de pesar unos 50 kilos, daba la impresión de efectivamente ser un niño con sobredosis de petitsuisses. Más mejor estuvo caracterizada
Beatrice Palumbo, quien daba la impresión de tener 10 años, al ser muy muy bajita (la Blancas le llevaba una cabeza y no es que sea muy alta) y muy aniñada de cara. Eso sí, cada vez que hacía ciertos movimentos, se apreciaban un par de poderosísimas razones para creer que tenía algunos más años...

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G. Sborgi (Mrs Grose), en cambio, tenía una cara tan hombruna que parecía siempre a punto de decir: "miss, there are a lot of f*cking ghosts in this house but...nobody's perfect"..

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En fin, vuelvo a la escena: llega el momento de la carta y el regista decide que Miles esté en una esquina, escuchando furtivamente. Cuando la institutriz comenta que lo han echado de la escuela, su sombra cubre a Miles...primer (y fantástico) punto a favor del regista (quien, lo digo ya, se ve que se ha estudiado muy a fondo la obra).
Cambio de escena...y una escena muy importante: la torre. Quint va a aparecer por primera vez. Aguardo expectante. Llega el momento y...rompiendo mis esquemas, Quint aparece tal cual, entra por un lado del escenario, caminando, vestido normal, mira a la institutriz y sale por el otro lado. Nada de presencias fantasmagóricas, real como la vida misma.
Lo cierto es que me rompió esa decisión de presentar a un Quint tan "real", pero tiene un sentido, porque resulta que en la siguiente escena (la ventana) la segunda aparición de QUint es muy distinta. Los niños cantan, suena la celesta y...una de las paredes se transparenta repentinamente, mostrándonos a Quint flotando el el aire con aspecto demoníaco. Hasta yo (que conozco perfectamente la obra y sé que QUint se va a ver) me asusté...

. La primera aparición, de calle, como un personaje más, me había hecho bajar la guardia, pero ahora se trata de un Quint distinto y el juego de luces y la transparencia fueron verdaderamente impactantes (hubo más de un susto en butacas).
Siguiente escena (voy a salto de mata, porque si no me tiro un siglo contando cosas, que ya os digo que estuve con los 19 sentidos puestos en la escena...

): la clase de latín...de fondo, unas grandes láminas de ofidios, bastante ominosas...llega el momento del "malo, malo" y Miles señala una pizarra en la que aparece dibujada una manzana (uno de los significados de "malo"), pero también una serpiente (como las de la lámina). "Manzana? serpiente? tentación? pecado original? Caramba! este sí que es un regista como Dios manda!". Giovannini me despierta de esta reflexión calando el primer "malo, malo", pero qué le vamos a pedir, es un contratenor...

. Después se redimió alargando la última sílaba del último "Maloooooooooooooo" hasta ya empezada la siguiente variación, creando una sensación de suspense.
Siguiente escena, espelunante...Flora lleva en la mano una muñeca de guiñol blanca, fea, con cara amedrentadora. Cuando canta "This is the Dead Sea", mueve la cara de la muñeca de modo amenazante hacia la institutriz. Ésta se duerme con la canción de cuna a la muñeca y, de repente, se transparenta la lámina con una fotografía de un lago que servía de fondo del escenario y aparece Miss Jessel, vestida EXACTAMENTE IGUAL que la muñeca flotando en el aire. Más suspiros de pánico entre el público y se crea una muy adecuada tensión para el gran final de acto.
Dormitorio de los chavales...dos camas y un guiñol. Miles se despierta...en el guiñol aparece una marioneta de Quint (tal y como lo hemos conocido nosotros), cantando. Oimos, desde fuera del escenario, por supuesto, la voz de Quint. El muñeco sigue cantando y moviéndose en el teatrillo hacia Miles, quien está verdaderamente aterrado (no me extraña). Llegado al límite del guiñol, aparece en escena bruscamente el auténtico Quint, con unos guantes negros en forma de garras.
Más adelante, idem con Miss Jessel...se oye su voz y Flora mira a su muñeca, pero no es ésta la que canta, sino un guiñol de Miss Jessel, que acompaña ahora a Quint en el teatrillo.Y luego aparece ella, claro, con unos guantes idénticos a los de Quint, pero en blancos (de hecho, ella va siempre de blanco y él siempre de negro). Fantástico!
Antes de seguir un apunte: LVT es una obra sujeta a muchísimas interpretaciones. Pues De Capitani lo tiene muy claro: los fantasmas existen. Son reales. Y son malvados. Quint extiende sus garras hacia Miles. Éste y Flora unen sus manos, pero los fantasmas rompen su unión y los niños se ven desamparados. Se crea una atmósfera asfixiante (impresionante Webb) y aparecen Miss Grose y la Institutriz. Miles dice su "I'm bad" sin mucha convicción y corre a refugiarse en el regazo de la institutriz.
A mí, francamente, no es la visión de la obra que más me gusta. Sobre todo porque rompe ciertos Leitmotiven. Si Miles y Flora están aterrorizados por los fantasmas, por qué insisten en chulear a todo el mundo? momentos como la huida de Flora o las campanas quedan desvirtuados.
Pero bueno, la visión del regista era coherente, así que no hay queja.
Segundo Acto, primer escena...Quint y Miss Jessel, sentados en un pupitre con un neón retorcido encima...lo único de la puesta en escena que no entendí. Y como no entendí nada de lo que se quería decir, pues poco puedo comentar...
Siguiente escena: las campanas...el diálogo entre el niño y la institutriz, como digo, suena un poco raro, teniendo en cuenta que Miles aquí se nos presenta como un chavalito asustado. Pero la versión orquestal fue magnífica, esas campanas sonaron maravillosamente bien...

para los percusionistas.
Punto más bajo de la función...la escena de la habitación...Miss Jessel, es decir,
Luisa Castellani...por qué todas las Miss Jessel cantan tan mal? Señor, no es tan difícil...

. Un espanto. Y además pone unas caritas que ni la Bartoli, lo cual es irritante, dado que la sujeta en cuestión es clavadita a Natalia Seseña. Imaginaos el asunto...parece que va a salir Resines a hacerle compañía...
Tras la escena de la vela, llega otro momento que a mí no terminó de convencerme (siempre, insisto, desde mi respeto por la decisión del regista, que no es nada fácil): Quint aparece en escena, atemoriza al niño, lo destapa violentamente y lo coacciona a robar la carta. Francamente, prefería la silueta de la que habla el libretto que este Quint prepotente y violento.
Bueno, voy al final, que si no esto es un coñazo...reaparece el neón de la escena I (qué demonios significaría...) de nuevo, suenan raras las frases del niño en esta escena. Lo que sí está conseguido es el efecto de la lucha entre la institutriz y Quint, porque entre el canto agresivo y las caras de loca de la Blancas y los guantes de Nacoski no me extraña que al niño le dé un pallá. La tensión en la orquesta alcanza su cénit (verdaderamente impresionante el clarinetista, por cierto) y Miles dice aquello de "Peter Quint, you devil" en un suspiro casi inaudible. La decisión de hacerlo así, me supongo, estará forzada por el hecho de ser contratenor, que, claro, si grita con su voz, en vez de Miles va a parecer Ramón o Paco o Manolo. Pero el poder de esa escena es tan grande que se me pusieron los pelos de punta (físicamente)...

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Poco más...a la despedida de Miles le faltó poesía (aunque claro, con esa visión del personaje no iba a ponerse ahora con poesías), no así a la Blancas, que verdaderamente estuvo desgarradora en su "malo, malo". El pianissimo de la orquesta dejó helado al público, que prorrumpió en una ovación impresionante.
En suma:
-Un gran éxito.
-Un 10 para el regista.
-El reparto bien, sin excesos. Suficiente.
-Fantástica la parte orquestal.
-Me lo pasé como un enano.
Y en el ámbito más prosaico:
-El señor de la butaca de al lado se sabía la obra e iba como apuntando a los cantantes. Una vez le di la réplica. Nos miramos como si fuésemos de alguna hermandad secreta de masones brittenianos irredentos o algo así..
-Señora ravennata: "Ay, yo no iba a venir, que me habían dicho que la música era muy rara, pero me leí el libreto ayer y me dije: uy, esto tengo que verlo. Pero tenían razón, la música es muy rara"...
Bufff, vaya coñazo que os he dado...
