La obra que he elegido proviene de las
Szenen aus Goethes Faust de
Robert Schumann.
Antecedentes
Partitura difícilmente clasificable, puede entenderse como un oratorio para solistas, coro y orquesta (o piano) Schumann empezó a trabajar en ella durante
1844, cuando acompañaba a Clara en una gira rusa. La composición fue intermitente, conflictiva y excéntrica, debido a los derrumbamientos nerviosos que comenzaban a aquejarle (fruto de la infección sifilítica que acabó con su salud) la inseguridad ante la dimensión dramática de la obra (descartada frente a la poética) y la propia dificultad del abstruso texto de la segunda parte del libro de Goethe. Muestra de estas dificultades es el hecho de que lo primero en completarse fuera la “Transfiguración de Fausto”. El trabajo se reanudó en
1848, cuando estrenó como oratorio las Escenas Tercera a Séptima. El año del centenario de Goethe (1849) se volvieron a interpretar en Dresde, Leipzig, y Weimar (con dirección de Liszt) y ello lo animó a componer las Escenas Primera y Segunda. En
1853 terminó la Obertura, por tanto, poco antes de que su enfermedad lo postrara definitivamente. La obra se estrenó con éxito en
1862, ya a título póstumo. No se ha incluido en el Catálogo oficial de Schumann, por ello porta la referencia
Werke ohne Opus 3.
La obra
Schumann se decantó por musicar escenas del Fausto (de ambos libros) sin continuidad dramática, potenciando los aspectos poéticos. La primera escena es la seducción de Gretchen, un operístico dúo con Faust. En la segunda y tercera la muchacha ora ante el retrato de la
Mater dolorosa y se enfrenta a las tentaciones en la iglesia. En la cuarta y quinta Faust entra en el mundo de los espíritu; Ariel, las cuatro mujeres y los lémures. La sexta es la muerte de Faust y la séptima su Transfiguración.
Se comprueba que Schumann encontró más inspiración en la elevada poesía de la Segunda Parte del libro de Goethe, donde por otra parte se trata una de las cuestiones fundamentales del Romanticismo, la Redención. Este asunto aparece en todas sus otras obras dramáticas: “El Paraíso y la Perí” y “El Peregrinaje de la Rosa”, pero evidentemente no con la gravedad que la poderosa poesía de Goethe suscita.
Obra de la última etapa creadora de Schumann, muestra muchas de las contradicciones que caracterizaban su pensamiento en esos años. Fragmentos de una morbidez que casi suena a romanticismo tardío alternan con giros arcaizantes, una profunda inestabilidad emocional agita toda la música, hay algo inquietante incluso en los momentos más líricos.
El fragmento propuesto
Extraído de la Transfiguración, escuchamos el monólogo del Doctor Marianus anunciando la presencia la
Regina Coeli, la Virgen María. Música de una belleza inefable, es quizá lo más inspirado que jamás compuso Schumann. Reflejando el gusto característico del autor por las formas asimétricas, y más en sus años finales, el soliloquio está planteado en tres secciones; un arioso lleno de fervor acompañado por la cuerda, que canta casi como si estuviéramos al inicio de un
Adagio sinfónico; un extático solo de oboe, ingrávido, sublime, anuncia el transporte del Doctor ante la visión de María (“Höchste Herrscherin der Welt!”). Arpegios del arpa acompañan las frases ascendentes, de una belleza arrobadora, del barítono; finalmente, un breve posludio, casi recitativo, termina el transporte místico.
A continuación, el texto y su traducción, obra del joven y brillante tertuliano Sharpless, a quien agradezco la deferencia:
Hier ist die Aussicht frei,
Der Geist erhoben.
Dort ziehen Fraun vorbei,
Schwebend nach oben.
Die Herrliche mitteninn
Im Sternenkranze,
Die Himmelskönigin,
Ich seh's am Glanze.
Höchste Herrscherin der Welt!
Lasse mich im blauen,
Ausgespannten Himmelszelt
Dein Geheimnis schauen.
Billige, was des Mannes Brust
Ernst und zart beweget
Und mit heiliger Liebeslust
Dir entgegenträget.
Unbezwinglich unser Mut,
Wenn du hehr gebietest;
Plötzlich mildert sich die Glut,
Wie du uns befriedest.
Jungfrau, rein im schönsten Sinn,
Mutter, Ehren würdig,
Uns erwählte Königin,
Göttern ebenbürtig.
Um sie verschlingen
Sich leichte Wölkchen,
Sind Büßerinnen,
Ein zartes Völkchen,
Um ihre Kniee
Den äther schlürfend,
Gnade bedürfend.
"Desde aquí, el panorama
eleva el espíritu..
Unas mujeres vuelan por allá
elevándose hacia las alturas;
en el centro va la más gloriosa
con una diadema de estrellas:
¡la reina del cielo!
¡La distingo por su esplendor!
Suprema soberana del mundo,
¡permíteme contemplar tu misterio
en la inmensa bóveda azul del cielo!
Acepta lo que el tierno y serio
Corazón del hombre conmueve
Y con celestial ansia de amor
Llévalo.
Invencible es nuestro valor,
cuando tú, sublime, nos guías;
cuando tú llevas la paz
a nuestras pasiones.
Virgen pura, en el sentido más hermoso,
madre digna de alabanza,
reina por nosotros escogida,
¡casi como una diosa!
Enredándose
Con ligeras nubecillas
Están las graciosas penitentes
Una suave multitud
Arrodillándose
Sorbiendo el éter
Necesitadas de misericordia"
Escuchamos al fin la versión elegida, sobre la cual comentaré algo después de que tengáis un tiempo para paladearla.
Hier ist die Aussicht frei