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Pues a mi de la soprano, Joanna Kozlowska, me hablaron muy, pero que muy bien.
Por cierto la soprano Gallardo Domas compensará con su debut en "Tosca" el año próximo para abrir temporada.
Esto lo publicó el "ABC" de Sevilla, pero ya no está disponible en la web (para que no me abronque O.A.)
Joanna Kozlowska y Anna Kiknadze, la primera polaca y la segunda rusa, serán respectivamente Tatiana y Olga, dos de los personajes protagonistas de la primera ópera en ruso que se representa en el teatro de la Maestranza de Sevilla, «Eugenio Oneguin», que se estrena el día 9.
Joanna Kozlowska tiene una hija de catorce años que estudia español en su escuela de Polonia. «Cuando Julia era pequeña viajaba a todas partes con ella. Ahora no es posible. Ser artista es mucho más difícil para una mujer que para un hombre». Es locuaz, sus ojos azules recorren en seguida la estancia y mira hacia las botellas de agua, «fría, no», dice con seguridad. Habla en italiano en la entrevista y en ruso con su compañera de reparto, Anna Kiknadze, quien ha dejado a su pequeña hija de siete meses en Rusia con su esposo.
«Es durísimo dejar a la niña tan pequeñita. Además, después de Sevilla continúo actuando por Europa y no regreso a Rusia hasta febrero», se lamenta, mientras enseña la foto de su hijita con melancolía.
Para ambas es su primera visita a Sevilla y les ha dado tiempo, entre los ensayos, a ver la Catedral y el Museo de Bellas Artes. Ninguna tiene dificultades en el papel, si bien el que realiza la soprano Joanna Kozlowska es complicado en cuanto a su evolución, «porque empieza de joven y feliz y termina siendo una mujer madura con un enorme drama personal, y eso es lo difícil».
Los papeles de mujer
Ambas saben que en Sevilla hay expectación por escuchar a Tchaikovsky en su propio idioma, pero según Kozlowska, «lo importante es la música y lo que se transmite. Cuando esta obra se hace en Alemania en italiano, es horrible».
La experiencia para una cantante de ópera es fundamental, según coinciden Joanna Kozlowska (soprano) y Anna Kiknadze (mezzosoprano). «Se puede tener una naturaleza fantástica- dice la soprano- y una belleza enorme, pero cuando se canta realmente bien es cuando se tiene experiencia». Y asegura que, «nosotros, los cantantes no tenemos tanta fuerza como los directores de orquesta. Tan sólo cuando llegas a un nivel puedes decidir, pero muchos directores han echado a perder a buenos cantantes por exigirles cantar en una tesitura que no era la suya o un papel para el que no estaban preparados. Pero la tentación a veces es enorme y el riesgo que se asume, muy alto». La mezzo Anna Kiknadze no se ha enfrentado aún a este problema. «En el teatro Marinski donde yo trabajo nunca te exigen algo así. Siempre cantas de acuerdo con tus aptitudes y cuidan mucho a los jóvenes».
La tiranía de la escena
Pero hay algo en lo que ambas están de acuerdo: en la tiranía de los directores de escena. «Incluso -afirma Joanna Kozlowska- cuando uno abre un programa ve en grande los nombres del director musical y el de escena, ¿y los cantantes? No están. Piensan en la ópera solamente desde el punto de vista teatral, y no de la voz. A veces quieren que se cante en posiciones casi imposibles físicamente, en el suelo, de espaldas al público..., hay producciones horribles que no ayudan a cantar y que sólo pretenden demostrar el «talento» de los directores de escena, y no se dan cuenta que sin los cantantes no hay ópera, a veces parece que lo ignoran».
Para ambas es terrible que haya voces jóvenes que deban plegarse a estas imposiciones de los directores de escena, «como están empezando no se pueden negar. Esto es un pecado para la música, porque sin cantantes buenos, no hay ópera». Según Joanna Kozlowska es un placer actuar en una producción como la de la ópera de Niza que se presenta en el teatro de la Maestranza, «porque la mayor parte de los cantantes de los roles principales, como Oneguin, son rusos y para mí esto es un experiencia nueva, pues aunque he hecho el papel de «Tatiana», nunca lo he cantado con un ruso». «Vamos a transmitir toda la intensidad de la obra de Pushkin», reafirma Anna Kiknadze.
_________________ ...la scena a' miei tempi era altra cosa.
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