¿En qué foro debería ir este hilo

?
En fin, múdelo el moderador que lo considere pertinente. La cuestión es que estuve unos días en Brasil (trabajando, no pongan emoticonos de envidia que sigo pálida) y conocí el Municipal de San Pablo, hermoso teatro de 96 años (esto para los americanos es antiquísimo):
A la derecha, un parque espléndido:
Gracias a información local (yo nunca me entero de nada), el viernes por la noche fui para allá de lo más feliz para ver Ernani. No, no hay tradición operística en San Pablo: era una versión en concierto de fragmentos (trechos, se dice) y por único día, pero qué me importa, yo estaba contenta de todos modos. Además, conseguí entrada en el momento. Información:
Director: José María Florencio
Elvira: Adélia Issa
Ernani: Kaludi Kaludov
Carlo: José Carlos Leal
Silva: Pepes do Valle
Yo conocía solamente a Kaludov, lo escuché hace unos años por aquí, en un Pinkerton.
El teatro es chico, más o menos como el Avenida de aquí en cuanto a capacidad de público (la mitad del Colón), y había bastante público, aunque no lleno total. Pero el escenario es muy profundo y el foso (elevado por lo de versión concierto) da para meter una orquesta wagneriana sin que los músicos se den codazos.
Para Ernani metieron un coro de cien personas, lo juro, y una orquesta de sesenta y pico. Cuando atacó el coro de varoncitos con el brindis, di un salto en la butaca: yo estaba arriba de todo y el volumen es portentoso, parece un concierto de rock, supongo que cualquier tenorcito tímido debe sonar como heldentenor, si logra pasar la orquesta. Este volumen va a expensas de la calidad sonora, que no es mala pero tiende a saturar en el forte, que no escasea en Ernani. Además, el director parecía sentir especial placer al llegar a esos momentos, saltaba como una langosta en el podio y estuve toda la noche esperando que se le descosiera el smoking.
A los cantantes puedo calificarlos con un diplomático "dignos", de hecho he escuchado cosas mucho peores aquí. Nadie para desmayarse de emoción, pero tampoco para gritar "quale horror !!!" o algo por el estilo.
La soprano ya no está para esos trotes, pero zafa. Cuando no le tocaba cantar se sentaba muy desgarbada, sacando panza y derramando unas tetas gigantescas adornadas con strass. En una versión escenificada habría costado imaginar cómo tenía tres candidatos desesperándose por ella, vaya una a saber qué opciones calamitosas había en esa época. El señor Leal bastante bien, mejor que Silva. Kaludi, un poco desconcertado por la selección de fragmentos, no terminaba de poner emoción donde se debe. Había otros solistas más para las escenas de conjunto, en las que todos se desgañitaban mientras el director les ponía la orquesta y el coro a trapo.
Yo iba con actitud muy positiva, de todos modos, conocer ese teatro vale la pena y no esperaba en absoluto encontrarme con un Ernani en San Pablo. Me guardo la entrada y el programa de recuerdo
Baci,
Maddalena