A ver, varias cosas:
A) Finales de los 80 - principios de los 90 en Coruña (y supongo que en otros lugares) fue una época muy mala...la ciudad estaba llena de drogodependientes ansiosos por coseguir dinero para la heroína.
Durante varios años (bastantes más de lo normal, dado que siempre he aparentado menos años de los que tengo y hasta los 18-20 seguía aparentando un adolescente -una presa fácil, vamos) soportaba diariamente entre 3 y 4 peticiones más o menos intimidatorias de dinero.
Hubo temporadas en las que, literalmente, mis amigos y yo teníamos que llevar oculto el dinero o, directamente, bajar sin él, porque sabíamos que nos iban a asaltar. La situación era tan peculiar que hasta conocíamos a los atracadores con nombres y apellidos y llegábamos a pactos con ellos ("Neno, te rulo dos libras hoy, pero en una temporada no me des el palo, perito?" = "Tío, hoy te doy 200 pesetas, pero en una temporada no me vengas a atracar otra vez, vale?").
Algunos de mis compañeros de colegio / instituto terminaron enganchados a la droga, llevando navajas a clase, provocando altercados públicos...y uno de mis más queridos compañeros se convirtió en una especie de sicario, cobrando por meter palizas por encargo...

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Una etapa muy negra, desde luego...a mí los chavales de ahora en comparación me parecen hermanitas de la caridad, como dice Andrea...
B) El Bullying es un tema más complicado de lo que parece y no me atrevería a decir que la única solución posible es contarlo a las autoridades o a los padres. La lógica de los grupos de adolescentes es muy particular...
Y tampoco reduciría todo a la lógica "acosador=mediocre". Puedes ser muy brillante y gustarte ejercer un gran dominio sobre los que consideras inferiores. Yo he conocido auténticos sádicos que eran impresionantemente inteligentes.
En mi caso, a pesar de tenerlas todas para ser víctima de Bullying (extremadamente bajito -medía 1,35 en 8º de EGB-, con gafas, gordo -sí, he estado gordo...

- estudioso, tartamudo etc) nunca sufrí ningún tipo de acoso. Y creo que era porque tengo un sentido del humor a prueba de bomba y un alto grado de empatía.
Y el primero que me diga que ahora hay más acoso que antes, le cuento cómo nos las gastábamos los de nuestra generación...
C) Gino e Inki...a ver si un día os llevo a comer una excelente empanada de congrio a "O gato negro" en Santiago...
