El Sueño de Geroncio, de Edward Elgar
Una representación dramática de la teología católica de la muerte.
Este Oratorio-cantata nos acerca a la idea del tránsito entre la vida y la muerte, y está entendida como liberación y acercamiento a la visión directa de la divinidad, lo que sí guarda una clara vinculación con un sentido religioso y católico de la existencia ( lo cual no es poco para
Elgar en un pais de mayoría anglicana, especialmente en la bisagra entre el S. XIX y XX).
Esta incardinación del compositor en una religión minoritaria dentro del protestantismo reinante en la isla proviene del vínculo de si padre con el catolicismo, acentuado por el hecho que éste fuese organista titular de de la Iglesia Católica de San Jorge durante 37 años. Tenía, además, una tienda de música ( “
The Elgar Shop”) en la que vendía instrumentos y partituras, y sólo a él le debe nuestro compositor una mínima enseñanza reglada, ya que el resto lo aprendía por si mismo.
Hablamos de
Worcester, en cuya pequeña aldea de Broadheath, a unos tres kilómetros del pueblo había nacido
Edward Elgar.
Aunque
Elgar había intentado deslumbrar al público londinense, la aventura no fraguó y a los 18 meses regresó a su pueblo, siempre acompañado de su esposa. Pero el futuro de sus obras solía estar casi siempre vinculado al “ Festival de los Tres Coros” , para el cual compuso algunas destacadas composiciones; sin embargo, la obra que nos ocupa fue un encargo del
Festival de Birmingham.
El cardenal católico
John Henry Newman, de 64 años, llegado al punto en el que el paso hacia la muerte le resultaba más que una idea, quiso reflejar estos pensamientos en un extenso poema, que ya tuvo una enorme resonancia desde su publicación, como indican las diferentes reediciones de la época y sus traducciones al frances y al alemán.
“
Geroncio” es un término griego, literalmente significa “ el que envejece”, y hace directa alusión al cúmulo de sensaciones del anciano cardenal quien, no conforme con ello, y desafiando a las leyes de la lógica, hace que todo el resto del poema sacro discurra intuitivamente en complejas premoniciones del más allá, como si se tratara de una recreación contemporánea de un auto sacramental sobre las postrimerías, lo cual es, en parte, como un ejercicio de poesía pura, un discurrir imaginativo sin contenido, en reflexiones de
Calvo Serraller.
A
Elgar todavía le quedaban 34 años de vida cuando la estrenó y, sin embargo la idea ya venía dándole vueltas en la cabeza desde ocho años antes del estreno, aunque no había podido abordarla por tener en mente otros proyectos, como
El Caballero negro ( 1892 ),
El Rey Olaf ( 1896 ),
Caractacus ( 1898 ) y
Cuadros del Mar ( 1899 ) , aunque sin duda la obra que lo consagró y abstrajo de cualquier otro trabajo fueron esos retratos de la vida nacional en que se convirtieron sus
Variaciones del Enigma ( 1899 ).
El Festival Trienal de Birmingham en 1898 le encargó a
Elgar una obra, y éste vio que era el momento de concretar el
Geroncio que desde hacía años le rondaba la cabeza. De hecho tenía una copia del poema sacro de
Newman desde 1885, y luego recibió otra en 1889 como regalo para su boda con la que sería su principal sostén e incondicional seguidora, su esposa Alice. Ensimismado en otro oratorio,
Los Apostoles ( 1903 ), pronto comprendió que las fechas se le echaban encima y debió recluirse en su casa de campo que había adquirido recientemente ( 1898 ), desde cuya paz soleada, sus acogedoras veredas y bosques ( “
Los árboles están cantando mi música, o tal vez yo estoy cantando la de ellos” ), le permitirían aligerar la obra, y tenerla terminada en cinco meses, a punto para el estreno, el 3 de octubre de 19.., en el referido
Birmingham Tiennial Festival, dirigiendo la orquesta
Hans Richter.
Esta primera interpretación fue un autentico fracaso, ante la falta de ensayos y la calidad media de los interpretes.
Elgar salvó a
Newman del olvido, y
Ken Russell lo rescató a él. Efectivamente, diluido bastante en su recuerdo, un documental del famoso director para la BBC en 1962 reflotaba su figura, que desde entonces solo ha ido engrandeciendose.
En posteriores intervenciones hablaré de la obra, por lo pronto os dejo con el
Coro de Demonios, pasaje al que he dedicado mi exposición.
http://media.putfile.com/Coro-de-Demoni ... ncio-Elgar