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Bueno, ya he llegado del estreno de "GAUDÍ" de Joan Guinjoan, y tras haber reflexionado ya he decidido qué escribir...
Para empezar diré que la música no me ha sorprendido. No conozco mucho la ópera contemporánea, ni las tendencias y estilos de la música actual, pero he oído lo suficiente para pensar que la obra de Guinjoan no es musicalmente muy rompedora. De todos modos creo que se terminó de componer hace muchos años...
Lo que ocurre con este tipo de óperas contemporáneas es que la música resulta un poco fría. El aparente caos orquestal y falta de melodías concretas creo que no favorece a la expresión de los sentimientos... esta abstracción y modernidad musical no es precisamente verismo, para entendernos, pero por supuesto el autor no tiene esa intención. Tal vez esto hace que cuando sí hay melodía, el momento resulte más especial. Hay un tratamiento muy elavorado de la percusión, con todo tipo de ruidos, que tal vez es lo más interesante.
Las primeras notas resultan muy inquietantes y oscuras, e inmediatamente nos introducen al argumento, a la escena en la que Gaudí (Robert Bork) y Alexandre (Vicente Ombuena), su mecenas, planean sus creaciones... A coninuación unos artesanos discuten el sentido de la arquitectura en una intervención muy exaltada. El dúo entre Gaudí y Rosa (Elisabete Matos), en el que ella recuerda el momento en el que se conocieron, mostrando una admioración muy cercana al amor, cosa que Gaudí rechaza bruscamente. Es la primera escena lírica, con una melodía más concreta y hermosa. En la siguiente escena vemos una huelga de los empleados, uno de los elementos que describen el clima social de la época, que se mantendrá presente durante el resto de la obra. A continuación Gaudí, Rosa y Alexandre se lamentan de esta situación, y de repente entra el artesano Josep (Stefano Palatchi) y da la noticia del atentado ocurrido en 1893 en el Liceu, en el que murieron una veintena de asistentes. Y entonces llega la que desde mi punto de vista es la intervención más hermosa, en la que Rosa describe cómo sería su jardín ideal, al estilo de los pintados por Rusiñol. Por supuesto es algo que irrita a Gaudí. El primer acto termina con un Gaudí furioso, en una escena en la que destroza el estudio, cantando a la tormenta acompañado del coro, de una forma tensa y exaltada.
El segundo acto comienza con todos los personajes lamentándose de la situación de Gaudí, que se encuentra insatisfecho. El ballet del "trencadís", la técnica que empleó para decorar algunas superficies de sus obras, similar al mosaico, es un aparte sinfónica muy interesante y pasional, que acompaña a una coreografía contemporánea. A continuación aparece una escena de sueño, con todos los personajes expresando sus ideas. En la siguiente escena Rosa se lamenta de los hechos de la semana trágica, otro momento musicalmente intersante, y a continuación vemos a un Gaudí ya anciano. Es el momento dramáticamente muy importante, en el que Gaudí se lamenta de su destino, afirmando que la muerte será la culminación como creador. Es una intervención sin orquesta, completamente a capella (¿se escribe así?), bastante impresionante. Entra el coro, sale Gaudí y la orquesta señala con un gran golpe seco el momento en el que un tranvía atropeya al autor, a lo que el coro responde con un gran murmullo.
Los cantantes han estado muy correctos, aunque sin ninguna interpretación magnífica. Es comprensible el esfuerzo extra de tener que aprender un texto en catalán, con el riesgo que conlleva la pronunciación. Pero más o menos todos se salvan... Por supuesto el papel principal es el que permite el mayor lucimiento del cantante. Robert Bork ha resultado muy expresivo, y ha ofrecido una interpretación actoral destacable. Asimismo Elisabete Matos me ha emocionado bastante, aunque su trabajo como actriz es discutible.
La escenografía es muy sencilla de explicar. El primer acto transcurre en un taller, que ha sido recreado con un realismo absoluto (muy impresionante, sobre todo si se ve desde los pisos altos, cuando todo el escenario se hunde en las profundidades del foso al final del este acto). En cambio el segundo acto más bien representa el arte en sí y las sensaciones y opiniones de Gaudí. El escenario era un cubo de espejos, en los que las proyecciones del fondo se reflejaban. Para el ballet se han proyectado detalles del "trencadís"; para el soliloquio a capella de Gaudí imágenes de esculturas religiosas... En la última escena Gaudí yacía sobre unca pequeña cama iluminada. Durante varios momentos de la representación se han utilizado telones semitransparentes, en los que se proyectaban imágenes de planos y bocetos de las obras de Gaudí, así como una calavera que iba girando en el soliloquio.
Al final de la representación los aplausos no han sido muy apasionados... se ha aplaudido especialmente a Rober Bork. Por supuesto salieron todos los responsbles de la parte escénica, y para finalizar el autor, Joan Guinjoan, que tras recibir sus aplausos ha mostrado el libreto y lo ha dejado en el suelo para que reciba su parte de los aplausos. Momento muy emotivo, puesto que Jopep Maria Carandell, autor del libreto, falleció el año pasado.
He de decir que creo que los participantes de esta nueva ópera se merecían más aplausos, porque hoy en día crear una obra de estas características no debe ser nada fácil...
Anecdotario: en pleno momento álgido del soliloquio del protagonista, en el más absoluto silencio tras un final de frase, ha comenzado a sonar el móvil de un espectador muy poco considerado. Por cierto, la melodía era del Lago de los Cisnes.
El primer acto ha comenzado con un lleno bastante considerable, pero para el segundo acto mucha gente se ha escapado...
Bueno, ¡Qué rollo! direis... por hoy ya he escrito bastante... espero que os haya resultado interesante...
¡Saludos!
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