Simon Boccanegra escribió:
siempre que hables de
"estos directores de escena es que no piensan... ah voy a hacer el holandes, creo que quedará bien en los años setenta, sino a ver qué ópera hago y la traslado a los años 70 porque es la única estética que dominan, no saben hacer otra cosa." te lo diré

Así que ya sabes, no toma más que eso

En España hay un grupo de directores de escena que la mayoría de sus producciones las situan en el último cuarto del siglo XX, sea un Shakespeare, una batalla de Napoleón, la revolución francesa, la coronación de un Rey o lo que quieras. Me puedes llamar ignorante las veces que quieras, pero en mi opinión estos directores sólo demuestran una evidente falta de talento e imaginación. Trasladar una época tiene que tener un motivo, no hacerse porque sí, y si siempre se traslada a la misma época es evidente que no hay que buscar el motivo porque será difícil encontrarlo como le ha pasado a varios foreros que han acudido al Liceu.
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ESO, es tomarse una libertad, reinterpretar una obra, plantear un punto de vista, versionar la obra, COMO QUIERAS LLAMARLO MENOS una falta de respeto. Sabes MUY bien que más allá de tecnisismos, lo que implica e infiere "faltar el respeto". No nos hagamos los giles.
Nos hacemos los giles, ignorante, desubicado, puedes seguir llamándome lo que quieras. Respetar es un término que se emplea hablando de ópera desde hace bastantes siglos. Respeto por seguir una partitura, respeto por seguir las indicaciones de un libretto, además es una palabra que está bien utilizada si nos fijamos en las diferentes acepciones que posee.
En este caso ni siquiera he sido yo quien ha sacado el término. Un forero dice que la producción es absolutamente respetuosa con el libretto y yo digo que no estoy de acuerdo, por lo tanto que no es absolutamente respetuosa.
Las declaraciones de Rigola son bastante esclarecedoras, donde nos cuenta sin ningún tipo de pudor que pasa olimpicamente de aspectos fundamentales de la obra.
Las obras de Wagner hablan de amor, de un amor que va más allá de la vida que conocemos. Hacer una simplificación realista no es más que desconocer el mensaje de Wagner, como el propio director manifiesta. Olvidarse de la redención para centrarse en la alienación es como olvidarse de los celos en Otello para centrarse en los problemas de los afroamericanos de color. Puede contener también el tema pero flaco favor a la obra se le hace si admitimos pasar del tema fundamental.
El holandes no es un hombre normal, es un hombre que está condenado a vagar eternamente por los mares, ya no es de esta vida. Sólo cada 7 años puede arribar a tierra para buscar una mujer que le sea fiel hasta la muerte y así obtener la redención. El Holandes abandona a Senta por un malentendido y esta al suicidarse libera con su muerte al maldito.
La apariciones del Holandes tienen que ser fantasmagóricas y crear la suficiente diferenciación de la atmosfera que se recoge en la música. Hay muchas partes de la música del Holandes que según Wagner está destinada a ser acompañada por un determinado movimiento escénico. La redención no es un asunto que pueda uno olvidarse, por favor, su búsqueda es la esencia del holandés.
El final de la obra que he posteado en un mensaje anterior es otro ejemplo de la victoria del amor sobre todas las cosas materiales. Esto no lo pueden olvidar los directores de escena en sus simplificaciones que desnaturalizan estas obras por completo. ¿Por qué no puedo hablar después de escuchar un Parsifal? ¿Por qué me conmuevo hasta el desmayo en la escena final de Tristan? ¿Por qué se me desbordan las lágrimas en la marcha fúnebre de Siegfried? Porque en todas estas obras, más allá de filosofía, metafísica, creencias religiosas, noto que algo perdura más allá de la muerte y que el amor que nos han dejado seres queridos lo puedo tocar y palpar, esto da vigor a mi vida y esto lo encuentro en una música que está destinada a encender estas emociones.