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Bueno, ahí van mis opiniones:
Antes de nada, decir que me ha sorprendido muy gratamente el Teatro Arriaga, hermosísimo tanto por fuera como por dentro, que une a esos salones espléndidos (alfombras, decoraciones rococó...) al más puro gusto de la burguesía decimonónica, unas condiciones de comodidad y de visibilidad raras de encontrar en auditorios no-modernos (en Oviedo bien podríamos ser un ejemplo). Particularmente se me antoja adecuadísimo para este tipo de repertorio barroco y prerromántico, dadas sus dimensiones.
De la obra en sí, poco se puede añadir ya que supongo que mucha gente la conoce, merced a la espléndida grabación de Virgin Classics, siendo un "Grandes Éxitos" de la época, con números a cual más impactantes.
Desde el punto de vista de la escena, ya han comentado que la escenografía consistía en un único "escenario" sin ningún tipo de elementos excepto el agujero del techo a modo de cielo-infierno al que los personajes señalaban e invocaban constantemente. Este marco único, eso sí, se variaba constantemente a través de la iluminación, a través de una gran variedad de juegos lumínicos de diferentes colores (azules-rojos-luz blanca), orientaciones (luz desde abajo, desde el suelo, desde los laterales), claroscuros etc. Apreciable trabajo y ciertamente cuidado, si bien en mi opinión tal vez un poco excesivo en ocasiones, llegando a distraer, particularmente en las arias de bravura (con un
parecido a concierto Rock). El vestuario muy adecuado, de corte clásico, (excepto para el personaje del "malo" Tamerlano, que tenía un aire futurista ) cumpliendo además una función narrativa al resaltar el juego de parejas de los personajes.
El fuerte de la puesta en escena era el movimiento de los actores, muy delicado y cuidadísimo, con las gestualidades de los personajes acompasadas entre sí (en muchas ocasiones, aunque las arias las cantara un solo personaje, varios se encontraban en escena) y con la música. Se notaba un gran trabajo, lo cual es de agradecer. Mencion aparte merece la circunstancia ya dicha de que uno de los personajes fuera interpretado por un actor mientras el cantante se encontraba en una esquina. En resumen, me pareció muy acertado el planteamiento, que si bien puede no ser adecuado para otro tipo de óperas si lo es para el barroco dada la estilización y las servidumbres estéticas-musicales del período.
Los cantantes:
Vivica Genaux (Irene): sobresaliente, todo lo bueno que se diga es poco. Uniendo a sus facultades para la coloratura y la fuerza de "Qual Guerrireo in campo armato" (habrá hoy por hoy solamente otra capaz de cantar de esa manera) toda la delicadeza y patetismo de "Sposa son disprezzata", me atrevería a decir que mejor que la de la grabación, y la picardía y sensualidad de "Son tortorella".
Christian Senn (Bajazet): muy correcto en todo momento, nada que achacarle, si no fuera que la sombra de Ildebrando d`Arcangelo es alargada.
Lucia Cirillo (Andronico): muy bien, con gran estilo barroco, y buenas dotes actorales para otorgar "masculinidad" a su parte. Recuerdo particularmente su "Spesso tra vaghe rose", una de mis arias preferidas de la ópera.
Marina de Liso (Asteria): la que más me gustó tras la Genaux; no la conocía ni tenía referencias de ella, por lo que a sido una revelación su voz, con un timbre muy hermoso del que destacaría su zona grave.
MAria Grazia Schiavo (Idaspe): le tocó bailar con la más fea: siendo el personaje más prescindible, debe lidiar además con el "Anche il mar par che sommerga" que le quedó un poco grande (bueno, en mi opinión hasta a la Ciofi le quedó grande).
Carlos Mena (Tamerlano): tanto y tan bien había oído hablar de este contratenor que ya tenía ganas de escucharle; y la verdad es que no me ha decepcionado nada; muy seguro en las coloraturas y tanto en los agudos (algo más) como en los graves (algo menos). Estará, si no lo está ya, entre los mejores de su cuerda.
Para terminar, al hablar de la labor de la orquesta y la dirección, solo se pueden decir excelencias (ya ha sido dicho, lo más aplaudido por el público, que es soberano). Se nota la compenetración total que existe entre todos los integrantes de Europa Galante y su director, un Fabio Biondi director y violinista que nos regaló con varios "detalles" en los acompañamientos a los cantantes, realizando pequeñas variaciones respecto a los conocidos por la grabación comercial, aportando así un interés adicional a la representación. Desde esta labor de pura dirección destacaría el final del acto segundo, una pieza que en disco no luce tanto como en directo, primero con un accompagnato de una fuerza dramática impresionant y después con un cuarteto de gran dificultad donde la música y las voces encajaron de manera magistral, resultanto todo magníficamente diáfano.
En resumen, magnífica noche de ópera, a un nivel que es difícil que se pueda superar. Siendo un repertorio que no gusta a todo el mundo e incluso les aburre, estoy seguro que cualquiera habría apreciado y disfrutado la representación por su calidad.
_________________ FIRMEZA - UTILIDAD - BELLEZA
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