_Sharpless_ escribió:
Nuestra siguiente cata, muy importante, es la escena de Sachs y Eva previa al Quinteto. Eva va a ver a Walther, pero acude a Sachs con la excusa de sus zapatos. Se produce una curiosa y comica escena alrededor de estos. Ella, absorta, busca a Walther, y Sachs, que lo ve, le habla sin que ella se entera, abriendole su corazon. Comprobando que todas sus esperanza amorosas han sido en vano, Sachs, por primera vez, se cabrea, grita y maldice su desgraciado sino... Eva le replica que le adora, pero que ama a Walther, y que, en cualquier otra situacion, ella le habría escogido a él. Sachs replica que conoce la historia del rey Marke, y que no quiere emularlo.
Es el momento clave la obra, allí donde todo adquiere sentido, y donde se consagran o van a traste los buenos Sachs y las buenas Evas. Atención pues a esta cata.
A mi se me saltan las lágrimas en este momento siempre...
El duo de Sachs y Eva
http://www.box.net/shared/rsb6ebgke4Y el cabreo de Sachs
http://www.box.net/shared/g5vtldazg2Ale, teneis cuatro dias para disfrutarla

Personalmente pienso que es la parte clave e la obra, el climax, donde todo sale a la luz.
Las primeras frases de Eva son maravillosas, pues nos muestran ese miedo que ella tiene ante lo que se le viene encima ese dia. La estructura musical denota esa melancolía, y curiosamente las frases de Sachs acompañan ese tono general (curiosamente lo más triste es el momento en el que Sachs dice que Eva está muy guapa).
A partir de ese momento nos encontramos con un diálogo muy al uso del del segundo acto, pero sólo en apariencia. Así, superficialmente es otro diálogo con dobles intenciones y similares, pero el tono es bien distinto. Ambos personajes están tristes, cada uno por un motivo distinto. Ella, en el fondo, busca a Walther y teme que no esté allí. Sachs está melancolico, pues ve como desaparecen las pocas ilusiones que le quedaban.
En ese momento aparece Walther y Sachs se vuelve a olvidar de sí mismo para animar a Walther a cantar. Presenciando lo que presencia, comienza a hablar en alto, aunque más bien para si. Es consciente ya de que todo está perdido para él. Por eso aquello de:
Hacer zapatos, éste es mi sino:
de noche y de día, sin darme reposo.
¡Niña, escucha! He pensado cómo
poner alguna vez fin a este remendar:
a lo mejor, aún intento pretenderte,
y algo ganaría como poeta para mí...
¿No me oyes? ¡Habla tú, entonces!
¿No me lo has metido en la cabeza?
¡Pero ya está bien! Yo sé aquello de:
"zapatero, a tus zapatos"!
Esos versos son claves, porque Sachs los dice consciente de que nadie le escucha, de Eva no le va a hacer caso. Sabe que todo lo que desea esta muerto, que no le queda mas que hacerse a un lado. Por eso invita a Walther a cantar, y, en en ese momento, tras haber escuchado a Walther, estalla:
SACHS
¡Ser zapatero sólo trae problemas!
¡Si a pesar de todo no fuera yo poeta,
ya hubiera dejado los zapatos!
¡Es una carga insoportable!
Que si el uno demasiado grande,
que si el otro demasiado estrecho,
por todas partes prisas y apremios:
¡aquí no se ajusta y acá holgado;
aquí aprieta y allá pellizca!
El zapatero tiene que saber todo,
y remendar lo que se descose.
Si además el pobre se siente poeta,
nadie le deja jamás tranquilo;
y si por desdicha es viudo,
entonces procuran que se vuelva loco.
Cualquier jovencita casadera,
pretende que solicite su mano.
Él no la entiende, y ella tampoco a él;
todo es igual, aunque él diga no o sí:
¡al final huele a pez y pasa por tonto,
malicioso y desvergonzado!
¡Ay, este aprendiz
siempre me está dando disgustos,
me ha perdido todo el respeto!
¡Lena no le está haciendo
más juicioso al permitirle que
rebañe platos y pucheros!
¿En dónde diablos estará metido?
Sachs no puede más. Sobre un desarrollo de tema de los zapatos, se queja de su suerte. Su suerte es esa, el estar siempre ahi para los demas, para solucionar sus problemas, pero sin que nadie se preocupe de lo que él quiere o ansia. Nadie se preocupa por él, porque asumen que no lo necesita, al dar siempre esa imagen de seguridad. Y eso lo acusa en este momento. Se ve impotente, frustrado, privado de esperanzas, esperanzas que han sido alimentadas por Eva y ahora muertas.
Personalmene me gusta mucho este momento. En cierto modo me identifico con Sachs en ese momento, y me emociona. Las últimas palabras de Sachs masivae parecen humanísimas, como una especie de evasiva.
Y entonces llegan las palabras de Eva, esa de tan compleja articulación y tesitura:
¡Sachs, amigo, hombre incomparable!
¿Cómo podré pagarte tu nobleza?
¿Qué hubiera sido de mí
sin tu amor, sin tu presencia?
[...]
Estaba yo en el camino recto pues,
si en mí estuviera el poder elegir,
solamente a ti te habría elegido:
tú serías mi esposo,
¡sólo a ti ofrecería el premio!
[...]
Y las famosas palabras de Sachs, que resumen el climax de la obra:
SACHS
Niña mía, conozco la triste historia
de Tristán e Isolda.
Hans Sachs es inteligente y no quiere
correr la suerte del rey Marke.
Ha sido una suerte encontrar
a tiempo al que te conviene,
pues al final habría sucedido lo mismo.
Con leivmotiv de Marke y todo. Es un momento, de nuevo lo repito, clave. Una auténtica catársis
