Muchas gracias Sid. Tus palabras y tu apoyo significan mucho.
DAS FENSTER GEHT AUF
Vamos allá con el comentario a la cata. Empezamos l
a frase más bella de la ópera, y que Wagner puso en labios de Eva:
Mir schmerz das Lied, ich weiss nicht wie! (
me duele la canción, no se por qué). La construcción melódica es impresionante, y es un momento increíble, tras el follón del Jerum un final así, con esa frase. A mi me recuerda a las magníficas intervenciones de Eva con Sachs en el tercer acto.
A continuación un diálogo muy simpático entre Beckmesser y Sachs. El escribano quiere poder cantar su serenata en paz, y viendo que tiene que andar por allí con Sachs, le pide que le ayude con la canción. Es muy curiosa la actitud del marcador, que pasa del odio al amor rápidamente. De decirle de todo a Sachs porque este le recuerda el follón de la escuela (Sachs tiene su corazoncito y todo, y como él dice, mejor que se deje de poesía y se dedique a sus zapatos) a hacerle la pelota a Sachs para que le juzgue la canción.
Musicalmente el momento es complejo,
pues tenemos que combinar las intervenciones del laud de Beckmesser y de la orquesta, que alterna muchos temas. Aparecen temas del primer acto (cuando Sachs le recuerda lo sucedido), el
tema de los zapatos en repetidas ocasiones, ya con el desarrollo acaecido en el Jerum, y el t
ema de Beckmesser, en boca de Sachs

. Sin embargo, algunos momentos van a presentar especial originalidad musical. Especialmente, y como siempre,
las intervenciones de Beckmesser, que son siempre las más frescas y animadas. Especialmente la filípica que le echa a Sachs acusándolo de quererle usurpar el puesto de marcador, de desarrollo totalmente nuevo (aunque a partir del tema de Beckmesser). Como siempre, Sachs responde de forma muy relajada y cómoda.
Beckmesser, airado pero estúpido, se deja llevar por la iniciativa de Sachs de cantar con él de marcador, pero con los zapatos.
Aquí, en este diálogo, podemos ver el estrecho formalismo de uno y la bonhomía del otro. Asi, Beckmesser quiere que haya pizarra, y que se jure por el honor de maestro. De esta forma, se pone lejos para cantar tal y como la regla estipula.
Y así comienza la serenata de Beckmesser...
