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Ayer asistí al estreno de "Un ballo in maschera", de Verdi dentro de la Quincena Musical donostiarra, primera de las tres óperas con las que disfrutaremos este año.
La función, notable sin alcnzar el sobresaliente. Trataré de contarosla siguiendo un orden muy subjetivo: de mayor a menor satisfacción.
* Lo mejor, Francisco Casanova y Elena Zaremba. La rusa hizo una Ulrica impresionante, con unos poderosos graves y una presencia escénica envidiable. El público la aplaudió mucho y lo cierto es que supo, siendo mezzosoprano, abordar esta parte tan grave con gran acierto.
El dominicano, punto y aparte. Fuí dispuesto a disfrutar despues de la experiencia de "I masnadieri" el pasado febrero donde me dejó estupefacto y fuí, tambien acojonaito porque muchas veces de la excesiva expectativa llega la gran frustración. Los acto I y II fueron notables, con algún agudo abierto pero con una calidad media alta. Pero ¡¡ay!!, llegó el tercer acto, a telón caido apareció Casanova a cantar su escena, casi en pose de recital y se hizo la magia: soberbia interpretación de su escena, un fraseo académico, unos agudos diafanos. Una interpretación verdiana, como mandan los cánones. Soberbio, casi casi bergonciana.
* Ofelia Sala hizo un Oscar de categoria. Eso sí, consiguió que el personaje se nos apareciera tan estúpido como aparenta ser. Buena actriz, cantó sin aparentes dificultades todas sus partes y fue otra de las triunfadoras.
* Ana María Sánchez canto bien pero se le notaron dificultades sobre todo en las largas frases que tiene Amelia, donde se exige potencia y fiato. Lo mejor, su "Morro"; la escena del cementerio, más apurada. Intuyo que la radio (Radio Clásica retransmite la función del próximo viernes) va a dejar más en evidencia estas carencias.
* El ucraniano Gerello creo que se equivoca con este personaje. Su voz es demasiado blanca y no consigue transmitir la gravedad del personaje. Tiene un fácil agudo (aunque en ocasiones la transición no era demasiado limpia) pero me pareció una voz con poca consistencia para Renato.
* El resto, cumplió, unos más que otros. Los dos malos, Etxeberria y Pnech, tronaban en el Kursaal con dos vozarrones de reseñar.
* EN el apartado escénico, muchas más sombras que luces. Yo alucino con los directores escénicos que en las entrevistas previas hablan de filosofía y no cuantas más zarandajas para luego sacarnos una escena ABSOLUTAMENTE desnuda. ¿Donde coño queda la filosofía? ¿Por qué me quieren justificar la desnudez escénica con mensajes pseudoprofundos?
Los únicos elementos escénicos eran unos cadaveres colgados a media altura en al escena del cementerio, Ulrica colgada a la misma media altura en toda su escena de la gruta (leía las manos a diez metros, lo que habla mucho y bien de su vista, a pesar de la penumbra), y un espejo que deformaba las imágenes (las ampliaba) en el acto tercero, escena I. (Esa es la foto de la portada del último Opera Actual).
El mejor momento fue la transcición entre las escenas II y III del acto III, la entrada en el baile, donde se nos volvían a deformar las imagenes del mismo, ampliandolas al máximo, proyectando ante el telón transparente unas imágenes bellas e impactantes. Tras levantarse este telón, volvía la realidad con un baile de una pobreza "rítmica" absoluta. Una cosa es que el Orfeón Donostiarra no tenga experiencia escénica y otra es que bailando parezcan robots.
* López Cobos, bien. Y el Orfeón, lo puede hacer mejor, mucho mejor.
PD 1: el volumen de Casanova y Sánchez entiendo que es un problema para cualquier director escénico. No he visto a nadie morirse de manera tan ridícula porque el cantante no puede ni arrodillarse.
PD 2: muy ingeniosa la traducción simultanea. Vista la pobreza del baile (donde solo una pequeña mascara ocultaba al implicado, por lo cual el no reconocimiento era de estulticia suprema) en vez de dar los datos del ropaje que se cantaba se traducia lo que en realidad llevaba, de tal forma que la capa y los otros elementos del disfraz se convertían en una máscara rosa.
PD 3: en las versiones discográficas que tengo (Solti y Leinsdorf) Ulrica es miembro de la indigna raza de los negros, según el libretto. Ayer cantaron que Ulrica es una indigna bruja, sin apelación al color de su piel.
PD 4: mi amigo el novato (uno de mis mayores retos porque este amigo mioo de ópera, cero patatero) salió muy contento y me dijo que habiendo comida previa, como ayer, no le importaría quedar una (o dos veces) al año.
PD 5: comida previa: entremeses variados, destacando un bloque de foie extraordinario, ensalada de tomate de caserio, arroz con almejas y carpaccio. Vino de la Rioja alavesa y sobremesa hasta las seis menos diez. A poco, no llegamos.
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