GIUSEPPE VERDI
Don Carlos
LIVE RECORDING FROM THE DEUTSCHE OPER BERLIN, 1965
Don Carlos JAMES KING
Elisabeth von Valois PILAR LORENGAR
Philipp II. JOSEF GREINDL
Marchese von Posa DIETRICH FISCHER-DIESKAU
Prinzessin Eboli PATRICIA JOHNSON
Der Großinquisitor MARTTI TALVELA
Eine Engelsstimme LISA OTTO
DEUTSCHE OPER BERLIN
Conducted by WOLFGANG SAWALLISCH
Stage Directed by GUSTAV RUDOLF SELLNER
Set & Costumes by WILHELM REINKING
(Perdón por mi torpeza, pero no sé cómo diablos se sube una imagen).
Desde que vi anunciado este “Don Carlo”, estuve al quite, porque estas antiguallas videográficas no se pueden dejar pasar. Y entre ayer y hoy me he puesto manos a la obra. Me he llevado cierta decepción porque no se trata de una representación tal cual, sino de una especie de filmación (no se llega a saber muy bien si en estudio o en el propio teatro), con la consiguiente pérdida de frescura y emoción. Lo que sí intuía es que los cortes en la partitura serían bastante radicales, y así ha sido, quedando la ópera reducida a unas funcionales dos horas y media. Como curiosidad señalar que del final de la ópera se ha borrado toda referencia sobrenatural, y la cosa acaba con el Santo Oficio apresando a Carlo, y la pobre Elisabetta muda (se corta también su última frase, incluído su Sí natural postrero) y desmayada por los suelos. ¡Estos alemanes siempre tan racionales!...
Aquí dejo algunas impresiones, por si alguien pudiera estar interesado:
Pésimo el Filippo de Greindl, con la voz gastada y oscilante, y que deambula entre el declamado y el ladrido. Está claro que su reino no era de este mundo (verdiano). Estupendo (para variar) el Posa de Fischer-Dieskau, aún contando con algunos de los manierismos y vicios marca de la casa, que quienes lo queremos bien, sabemos perdonarle; pero el fraseo, ora transido, ora incisivo, y el legato deslumbrante, recrean perfectamente al personaje idealista y fervoroso. De clase suprema la segunda estrofa de su muerte, ligada con lo anterior y dicha a media voz. Patricia Johnson, a quien recordaba como secundaria mozartiana, es una Eboli de andar por casa, y en “gayumbos”

. No canta mal, pero ni la voz ni la intérprete tienen la sustancia suficiente para un papel con el tronío de la Eboli. James King hace un Carlo aceptable, pero deja cierta insatisfacción. La voz es un cañón, aunque tiene puntuales apurillos en alguna subida al agudo, pero como intérprete es un tren de vía estrecha, y es una pena, porque cuando se lo propone deja alguna frase con muy buen sabor. Sensacional el Gran Inquisidor de Talvela, con la voz en plenitud, restallante, y con el talento desatado. Y apañado el nivel de los secundarios, salvo la voz del cielo, que más bien parece provenir del infierno, dado el desvarío tonal con que nos obsequia. La dirección de Sawallisch es vibrante y enérgica, a veces incluso en exceso. Por obvias razones temporales, la puesta en escena es bastante prosaica, de ésas en las cuales un jardín es un jardín, un rey es un rey, y una tumba es una tumba... es decir, un barbarismo en toda regla.
Y por supuesto, dejo para el final lo mejor: la Lorengar, Reina de España

. La voz parece todavía demasiado tierna para un papel con la enjundia de la Elisabetta, pero a medida que avanza la función, no se echa en falta nada. La luminosidad del timbre, la calidez del fraseo, la homogeneidad en toda la tesitura, y la naturalidad del canto, vuelven a ser una referencia y un regalo para el oído. Una lección de clase canora, como siempre. Además, he descubierto una actriz muy moderna, con la expresividad justa, sin los aspavientos típicos de la época, sobria pero intensa. No sé si se ha notado, pero la Lorengar es una de mis debilidades. Antes, ahora y siempre, por los siglos de los siglos

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