
El interés de esta grabación, realizada en 1979, reside en la presencia como protagonista de la estupenda
Margreta Elkins. En este disco canta, aparte de los fragmentos de
Ne m'oubliez pas (estupenda su aria de salida:
Oh ! la belle campagne) una estupenda selección de rarezas donizettianas y sobresale especialmente en el tremendo escenón de
Imelda de' Lambertazzi con aria y cabaletta a doble vuelta, en la escena de salida de Sara del
Roberto Devereux en doble vuelta y con una tonalidad distinta a la habitual, cantada con un bellísimo sentido del legato, además de la estupenda escena de
Il diluvio universale en la que realiza unos muy bellos trinos. Una golosina de disco.
La Elkins fué más soprano corta (cantó la Sieglinde y parece que con bastante éxito) o mezzo aguda que esa mezzo todoterreno en la que acabó convertida y la tendencia a abrir el sonido por abajo buscando resonancias traqueíticas, penalizó de manera ostensible toda la zona grave, ya de por sí bastante endeble. Elkins se movía sin problemas en toda la tesitura central, aunque con paso del tiempo, las mínimas perfidias guturales fueron cada mayores y el agudo (casi) siempre se mostró resuelto (no en este disco, grabado algo tarde para esos menesteres). La constante presencia de Bonynge en su carrera hizo de ella un músico serio y riguroso con un conocimiento del belcantismo de todo respeto.
No son muchos las grabaciones que tenemos de la Elkins, en discos apareció poco y casi siempre bajo las alas del Clan Bonynge, grabó Siebel en una de sus pocas apariciones discográficas de fuste, fue la eterna Alisa, para Callas y Sutherland y se vió relegada a ser la Anna Kennedy de la Stuarda de Sutherland en la que la seconda donna era la muy rudimentaria Huguette Tourangeau. A pesar de cantar bastante en Europa, casi siempre en compañía de la Stupenda, el grueso de su carrera se desarrolló en Australia, de donde tenemos dos videos, ambos con S. Norma, siendo ya una madura Adalgisa y en la que deambula vestida, pobrecita mía, como Piper Laurie en el final de
Carrie y el Maffio Orsini de Lucrezia Borgia, en ambas sufriendo las embestidas de ese ciervo llamado Ronald Stevens.