Bueno, me queda sólo la
Cendrillon de Massenet en el Liceu a finales de mes, o sea que no creo que haya grandes cataclismos en este resumen:
Un cantante. Anna Caterina Antonacci en el doblete
Il segreto di Susanna / La voix humaine, especialmente magistral en la segunda.
Un director musical. Varios. Aparte de los consagrados (William Christie en
David & Jonathas, Minkowski en
Alceste de Gluck), me gustaría resaltar a Jérémie Rhorer. Excelente las tres veces que lo he presenciado:
Don Giovanni, La Vestale y ayer mismo en
Diálogos de Carmelitas. La calidad principal de Rhorer me parece el desempolvar la partitura y dirigirla muy frescamente. En
La Vestale me descubrió una obra maravillosa llena de dramatismo, y al mismo tiempo de gran ligereza, como hija del Beethoven de la Eroica. En la poderosa dirección de los
Diálogos de Carmelitas de ayer, me hizo ver la influencia apabullante de Debussy y, en algunos momentos, de Stravinsky. En resumen, siempre salgo con la sensación de haber (re)descubierto algo.
Una función. Las más redondas:
Peter Grimes en la Deutsche Oper Berlin (Donald Runnicles / David Alden);
I Puritani en Bastille (Mariotti / Pelly);
Don Giovanni en Campos Elíseos (Rhorer / Braunschweig)
Una grabación. La que más he escuchado este 2013 es la
Norma de Callas-Ludwig-Corelli

No estoy muy à la page, desgraciadamente.
Una sorpresa. Descubrir
El enano de Zemlinsky (Garnier) y
La Vestale de Spontini (Campos Elíseos), dos obras bellísimas.
Una decepción. Quedarme sin entrada en el último momento para el
Fidelio con Meier Kaufmann Salminen en Campos Elíseos, grrrr.
No poder asistir a los
Cuentos de Hoffmann del Liceu en marzo... corregidme, pero fue (y de momento será) la última actuación de Dessay en Espagna... doble grrrr.
Y
Written on skin. Supongo que mis expectativas eran muy altas.
Un libro o publicación. Los que he ido encontrando al azar de mis búsquedas en oscuras y misteriosas librerías de viejo. En particular 2 joyas que he cazado: el indispensable
Rameau de Girdlestone; y la primera edición del
Mozart de Hocquard en Ed. du Seuil (la edición actual no tiene nada que ver con la primera. Hocquard reescribió completamente el libro al conocer al sabio Paul de Séligny, quien se convirtió en su gurú y le hizo ver que había vivido hasta entonces en el error; la primera edición de su
Mozart fue condenada al fuego por el propio autor y desapareció).
Como publicación, los maravillosos números monográficos de l'Avant-Scène Opéra, disponibles toditos en la biblioteca pública de mi barrio.
Una buena noticia. El mundo no se ha acabado (recordad las Navidades pasadas).
Una mala noticia. Sigo estando abocado a hacer colas en el frío para conseguir entradas chungas.
Un director de escena. Olivier Py, por
Alceste de Gluck. Aunque creo que debería dosificarse un poco. Quien mucho abarca poco aprieta, y el exceso de trabajo acaba por fundir los fusibles.
Un momento mágico. La
Cendrillon de Pauline Viardot montada en abril en la Opéra Comique fue mágica de cabo a rabo. Con 4 duros, dirección musical de Mireille Delunsch, puesta en escena de Thierry Thieû Niang, unos cantantes jovencísimos y un piano crearon una preciosidad intimista: varios amigos se reúnen en una velada musical como se estilaba en el XIX, y tras interpretar algunas piezas de Viardot (La havanaise, les filles de Cadix) deciden entre todos montar la miniópera
Cendrillon, mientras se intercala la lectura por una actriz de cartas de Pauline. Un humilde monumento a la fantasía, a la creatividad, al riesgo y al amor por la lírica.
También fueron mágicas algunas frases de Bellini (en
Norma e
I Puritani) que valen por toda una ópera.
Y el final de
L'enfant et les sortilèges de Ravel.
Un recital. Nunca voy a recitales.