Para mí también fue una velada muy especial. Más de tres horas en coche a la ida y otras tantas a la vuelta, pero mereció la pena. Saqué primera fila, justo delante de la Meier, para concentrarme completamente en ella.... pero no fue lo único. Simon O'Neill estuvo fantástico (tremendo "Anfoooooooooooooooortas") y Trekel cantó con muchísima autoridad: fue un Klingsor diabólico y oscuro, pero no truculento. La Orquesta de Valencia no lo hizo mal del todo y Yaron Traub, aun sin inspiración alguna, dirigió de manera bastante correcta, sin que se le fuera el pulso y con buen gusto. Entre las muchachas flor hubo de todo.
Y la Meier... Para mi esta señora es Ópera con mayúsculas. Elegancia en escena y en el canto, morbidez en el fraseo, dicción perfecta, matización minuciosa y sutil desde el punto de vista expresivo sin perderse en amaneramientos...
La suya no fue la Kundry hechicera, sino -como en ella es costumbre-, la Kundry sensual y acariciadora por excelencia. De voz la encontré mejor que las últimas veces que la he escuchado en vivo o en grabación. ¡Vaya agudos! El "Lachte", como habéis dicho por aquí, fue para el recuerdo. Encima actúa el personaje con todo su cuerpo. Qué manera de mirar.
En fin, ópera, ópera, ópera en estado puro, aunque fuera en versión de concierto. Ojalá pudiésemos todos asistir con frecuencia a veladas así.
PD. Lo confieso: braveamos en plan histérico. ¿Y qué?