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 Asunto: Re: Disneyland goes to Mortiland
NotaPublicado: 05 Feb 2013 16:21 
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Gino escribió:
Me parece raro que desde un medio como El Mundo se le atice a una vaca sagrada, ¿hay forma de leer esa crítica?

Me apunto yo también.


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 Asunto: Re: Disneyland goes to Mortiland
NotaPublicado: 05 Feb 2013 17:12 
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delaforce escribió:
Tras su excelente Satyagraha, y los dos experimentos fallidos, pero interesantes, de Einstein on the Beach y Akhnaten, no ha vuelto a producir nada de esa calidad.


Hombre, al menos el preludio de "Akhnaten" me parece que tiene el mismo nivel de maestría que la música de Satyagraha: esa repetición de la cuerda consigue unos niveles de tensión dramática que ,al menos a mí, me dejan sobrecogido:



Otra cosa, y ahí estamos de acuerdo, es el resto de la obra. Por lo poco que la he oido me parece inferior al magistral preludio.

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 Asunto: Re: Disneyland goes to Mortiland
NotaPublicado: 07 Feb 2013 3:23 
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Segundo atril
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Aquí una opinión más (perdón por el estilo en tercera persona), pero está copiado de mi blog personal.

No parece que la celebrada y necesaria (por lo que tiene de oxigenante) cruzada que Gerard Mortier está llevando a cabo desde el despacho de la dirección artística del Teatro Real vaya a ir de la mano de un puñado de óperas nuevas comprometidas con su tiempo, militantemente exploratorias y retadoras al futuro. Con la salvedad de las históricas funciones [lea aquí la reseña] de San Francisco de Asís de Messiaen (por otra parte, un tótem ya de la música del siglo XX), ni Ainadamar de Olvaldo Golijov ni la venidera Il Postino de Daniel Catan ofrecieron u ofrecerán interés alguno en ninguno de los sentidos expuestos.

Podremos matizar esta opinión en función de la propuesta operística que prepara la compositora Elena Mendoza y de esa Conquista de México, de Wolfgang Rihm, de la que, una vez descolgada por cuestiones presupuestarias La Fura dels Baus, nada sabemos sobre su posible materialización como reverso contemporáneo de la barroca Moctezuma de Graun ofrecida en el Real en la temporada 2010/2011.

Mucho se la ha criticado en estas últimas semanas al norteamericano Philip Glass (Baltimore, 1937) ser preso de sus propios estilemas. Y, ciertamente, hubiera sido musicalmente mucho más enriquecedor haber podido volver a contemplar después de dos décadas su insuperada obra maestra lírica Einstein on the beach o la no menos soberbia Satyagraha en la producción firmada en 2008 por Phelim McDermott para el MET de Nueva York.

Sin embargo, Mortier sabe que nada sitúa más en el punto de mira mediático a un teatro que un estreno absoluto, más si este llega firmado por el compositor contemporáneo más programado de su tiempo, el ínclito Glass, firmante de un puñado de obras geniales (la ya citada Einstein, también Akhnaten y O corvo branco -presentada en el Real-, Music with changing parts, Music in twelve, Koyaanisqatsi…) y de otras plúmbeas y detestables (The light, Concierto para violín nº2 ‘The four seasons’, Uakti…), pero casi siempre correcto en la inmensa mayoría de un catálogo prolijo a menudo minusvalorado globalmente con evidente desconocimiento.


The perfect american no es mejor que su inmediata precedente Kepler, pero sí resulta superior a otras recientes incursiones líricas del norteamericano como Waiting for the barbarians o In the penal colony. La fórmula musical de Glass -ese minimalismo dulcificado que tan buenos resultados le da- se repite una vez más y muchos de los pasajes bien podrían ser intercambiables entre cualquiera de sus últimas creaciones. Hay aquí como novedad un interesante empleo de la percusión -sólo apreciable de manera similar en la Sinfonía nº7 'Toltec'- y un profuso empleo de las zonas graves de los instrumentos. La ópera no abandona en sus 95 minutos un tono de severidad que sorprende si pensamos apriorísticamente en la asociación mental Glass/Disney, por más que el acercamiento al genial dibujante se haga en tono crítico. Y es en esa sobriedad armónica donde se halla uno de los puntos que hacen este título atractivo.

Ya nadie espera a un Glass fiel a los preceptos de sus primeros títulos líricos, el repetitivismo rítmico ha dado paso a una reiteración monótona que, con todo, resulta poderosamente atrayente por el carácter moroso e hipnótico, como en bucle, de toda la composición. Fallan las transiciones entre unas escenas y otras, muy mal resueltas musicalmente, silenciando la orquesta y perjudicando el sentido de continuidad tan absolutamente necesario en una obra adscrita a una estética minimal -mal que le pese a Glass, seguiremos usando el término para referirnos a su creación-. Tampoco se comprende por qué el músico desaprovecha los abundantes momentos en los que, ausente el canto, la partitura no consigue imponerse a esa media voz que la domina.

En el foso, la Orquesta Sinfónica de Madrid estuvo dirigida por el máximo especialista en Glass -recientemente sabemos también que, en Haydn- Dennis Russell Davies, quien no sabemos si adoctrinado por el compositor o a causa de una discutible decisión propia, se preocupó de concertar tanto que dejó a las voces en múltiples momentos muy por encima de la propia música. Con todo, y ya en la antepenúltima función a la que pudimos asistir, el rendimiento de la formación resultó competente, probablemente superior al de las primeras representaciones. El Coro Intermezzo se reservó en el primer y segundo acto algunos de los momentos más brillantes de toda la ópera. Cantaron bien unas partituras, contagiadas de buen musical, que refrendan a Glass como a un gran autor de páginas corales. En este sentido podemos recomendar su reciente oratorio Passion of Ramakrishna, que contiene algunos de los momentos más inspirados de su corpus último.


Sensación de trabajo en equipo fue la que transmitió el elenco vocal. La escritura de Glass para las voces solistas se mueve entre el canto y el recitado cantabile; no estorba, tampoco apasiona. Nada tiene que ver con el carácter tan exploratorio como musical de las obras vocales de Sciarrino, Sánchez-Verdú o Stockhausen, tampoco incurre -felizmente- en el recurso del canto arioso, decimonónico que practican aún hoy compositores regresivos como Penderecki o Rautavaara. Christopher Purves fue un excelente Walt Disney durante una función en la que apenas se le concede respiro. Excelente Donald Kaasch como Dantine, David Pittsinger como Roy, Janis Kelly como Hazel George y Zachary James como Lincoln. Muy forzado, caricaturesco, el diseño de Andy Warhol del habitualmente solvente John Easterlin, con tirantez en la voz, como incómodo en el personaje y en lo musical.

El material literario, la novela homónima de The perfect american de Peter Stephan Jungk, no puntúa alto en lo que concierne a su cohesión argumental. Y así, la ópera evoluciona en forma de set-pieces de la mano del director de escena Phelim McDermortt, acertado en el recurso de los audiovisuales móviles, errado en el constante movimiento de cantantes y actores, tendiendo a la acumulación de excesivo número de figurantes. En este sentido nada nos aportó el aporte coreográfico del conjunto The Improbable Skills Ensemble. Muy bien resuelta toda la evocación del pueblo natal de Disney, Marceline, e ineficazmente narradas sus últimas horas en el hospital y el posterior fallecimiento.

Por su icónica temática, lo asequible de su duración, la inmediata belleza de algunos de sus momentos corales y, en fin, por lo inocuo del conjunto, The perfect american puede acabar imponiéndose en el futuro como una de las óperas de Glass con más largo recorrido -a la espera de comprobar si, como parece, los teatros de ópera norteamericanos van a acoger la obra con los brazos abiertos-. No se trata del mejor Glass posible, tampoco del peor. Confiemos en que Orange Mountain Music publique pronto una edición discográfica de la partitura para poder reevaluarla en su justa medida.

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 Asunto: Re: Disneyland goes to Mortiland
NotaPublicado: 07 Feb 2013 16:21 
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Bueno, si echaba de menos una opinión un poco más detallada sobre la música de esta ópera, he dejado de hacerlo. Gracias.


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 Asunto: Re: Disneyland goes to Mortiland
NotaPublicado: 10 Feb 2013 0:45 
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Fui a la función del miércoles 30 y me aburrí bastante. No molesta, pero tampoco tiene garra. Como si oyera llover. Con perdón.


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 Asunto: Re: Disneyland goes to Mortiland
NotaPublicado: 10 Feb 2013 15:35 
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Un poco tarde porque vi la última función del 6 de febrero.

Había leído de Glass, no se donde, que para reproducir la atmósfera apropiada para una ópera sobre Disney necesitaba buscar un nuevo sonido. Desde este punto de vista la ópera es realmente decepcionante, debería puntuar negativo. La música creo que en estilo no cambia sustancialmente de lo escuchado en otras obras de este compositor.

Sin embargo tengo que decir que esta ópera me gustó, un primer acto un poco flojo y aburrido, pero un segundo acto magistral muy bien construído y con una música muy inspirada que contiene una refinada capacidad expresiva. No estoy de acuerdo con los comentarios sobre la línea de canto, bella y cantábile.

La interpretación en general fue de alto nivel, todo bajo la sabia dirección de Dennis Russell Purves que logró un perfecto equilibrio del conjunto. La producción funciona perfectamente, especialmente en el segundo acto, aunque no se le ha sabido sacar partido a The Improbable Skills Ensemble. Gran trabajo de todos los cantantes, me parecieron realmente convincentes tanto Christopher Purves como Walt Disney y Donald Kaasch como Dantine. Hermosas las escenas en el hospital con el niño enfermo, plenas de una exacerbada sensiblería que veo entroncada con las propias películas de Disney, muchas de ellas auténticas obras maestras.

El libreto también flojea en algunas partes, aunque tiene sus momentos de interés. Por lo que he leído en las últimas semanas sobre Disney he llegado a la conclusión de que esas acusaciones de mero empresario, como diría Rajoy, SON FALSAS. Disney es uno de los más importantes creadores del siglo XX y poner esto en cuestión porque no participara en los dibujos sería como cuestionar la dirección de Kna porque no toca un instrumento o decir que la dirección de Ford no tiene mérito porque todo se lo hace John Wayne. Creo que la idea inicial, planificación, coordinación y supervisión de sus proyectos están más que probados.

Esta ópera no contradice los méritos de Disney en ningún momento. Las sombras del personaje me han parecido más que una crítica a una persona, el retrato de gran parte de una sociedad americana de mediados del siglo XX que, por diversas circunstancias, su reciente pasado ligado a un colonialismo británico que instauró unas prácticas absolutamente impresentables y el anticomunismo radical en el contexto de la segunda guerra mundial y la posterior guerra fría, necesitaba claramente de unos ajustes. Disney no pensaba distinto que una gran parte de los ciudadanos norteamericanos. El diálogo con Lincoln no me parece el diálogo entre dos personas, sino entre dos generaciones de americanos. Hay que tener en cuenta algunos datos realmente escalofriantes sobre la sociedad americana como que la decimotercera enmienda que es la principal trama de la reciente película sobre Lincoln, tenía que ser ratificada por el 75% de los estados, y que Kentucky (Estado vecino de Missouri donde se encuentra la villa protagonista de la ópera Marceline donde Disney vivió gran parte de su infancia) la ratificó en 1976 y Misisipi en 1995. No hace falta incidir en el ambiente que se vivía en USA con la caza de brujas y otras cuestiones políticas. En la ópera, lo que se resalta especialmente es la problemática con unos de sus empleados, Dantine, y es al mismo tiempo una reflexión sobre la ética en la distribución de los méritos artísticos.

Musicalmente no es novedosa salvo algunos aportes de la percusión, pero particularmente este estilo musical de Glass me gusta por su facultades hipnotizantes y expresivas.

Oclock escribió:
Fallan las transiciones entre unas escenas y otras, muy mal resueltas musicalmente, silenciando la orquesta y perjudicando el sentido de continuidad tan absolutamente necesario en una obra adscrita a una estética minimal -mal que le pese a Glass, seguiremos usando el término para referirnos a su creación-


Estimado Oclock aprovecho para darle la enhorabuena por las brillantes crónicas de las óperas contemporáneas. Comprendo que un forero tan apasionado por la búsqueda de nuevos sonidos no le haya supuesto ningún descubrimiento esta ópera de Glass. De todas maneras en lo que apunta sobre la interrumpción del "continuo" pienso que es algo inherente a la música de Glass y estas interrupciones tampoco son novedosas. En The Perfect American sus estructuras repetitivas generalmente diatónicas, fluyen sin ir en un camino o una evolución que les lleve a pedir una resolución, terminan repentinamente sin buscar una elaborada transición. A veces la transición es simplemente un silencio. En mi opinión el completo continuo no debe ser una condición obligatoria en la ópera y similares opciones las hemos visto en los títulos más logrados de este compositor. A lo mejor para Glass buscar esos compases que hicieran la transición significaría una contaminación de la música de sus independientes escenas. La estructura de esta ópera la conforman 13 escenas que tienen cierta cronología, desde una celebración en el pueblo donde vivió su infancia hasta su muerte, pero son completamente independientes y tienen su propia interrupción temporal reflejada en la música.

En conclusión, un gran acierto de Mortier, el estreno mundial de un título que me ha parecido muy interesante y que cuenta con un segundo acto de categoría. Ópera que ha sido servida con gran calidad interpretativa y que creo que va a tener largo recorrido, especialmente en USA.


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 Asunto: Re: Disneyland goes to Mortiland
NotaPublicado: 23 Sep 2013 22:23 
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Ubicación: ¿Invadiendo Polonia?
¿Nadie vio la función por la 2? Es cierto que, tras desenterrar el hilo, compruebo que hay poco que añadir, pero me extraña que sea el único que ha conocido la obra gracias a la tele.

Por mi parte, no esperaba gran cosa de un Philip Glass que siempre estuvo un escalón por debajo de los grandes del movimiento minimalista y al que ya le queda lejos su etapa más creativa. Precisamente por eso, sorprende e interesa el resultado musical de esta obra, irregular pero con momentos de gran inspiración en su segunda mitad. El libreto no responde en absoluto a los incendiarios comentarios que Nico y otros anticiparon; más bien se trata de un Ciudadano Kane amable, desde el mismo fondo de regresión infantil como clave interpretativa, pero con bastante menos mala leche. Los distintos cuadros, como ya se ha escrito, están cosidos de aquellas maneras y los cameos de personajes históricos, muy cogidos por los pelos. La música de Glass, por su naturaleza, funciona bien en el interior de algunas escenas, sobre todo en las corales, pero sus cierres abruptos dejan aun más al descubierto los altibajos de la narración. El tratamiento de las voces no es, efectivamente, una de las cualidades de Glass, pero curiosamente en The Perfect American hay pasajes más que estimables (el enfrentamiento entre el protagonista y Dantine, por ejemplo).

Difícil juzgar cualquier versión sin poder comparar con otras. Russell Davies es un especialista, así que él sabrá. Por otra parte, creo que uno de los conciertos más aburridos que he escuchado en toda mi vida lo dirigió el propio Glass, así que quizás una fidelidad excesiva a las indicaciones del compositor tampoco sea tan recomendable. :lol: En la parte vocal, casi nada me llamó la atención. El Walt Disney de Purves, por mucho que insistan, no funciona cuando tiene que dejar el parlando y cantar a tono. La escena del hospital sustituye cualquier parecido con una línea de canto por estertores agónicos probablemente no previstos por el autor. :twisted: Por destacar a alguien, me voy a quedar con Donald Kaasch como Dantine.
La puesta en escena ilustra con claridad y sencillez las principales ideas del libreto, aunque como suele ser habitual hoy en día maneja mejor las luces, decorados y cacharrería varia que el movimiento de los personajes.

Interesante, en conjunto, la iniciativa de Mortier y la de difundirla en este programa que, por lo que me cuentan, hasta ahora ofrecía un balance más bien pobretón.

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Para saber mucho: vivir muchos años, caminar muchas tierras, leer buenos libros o conversar con amigos sabios y discretos. (Baltasar Gracián)


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 Asunto: Re: Disneyland goes to Mortiland
NotaPublicado: 24 Sep 2013 18:36 
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Yo la vi también por la tele. Es una ópera irregular, con momentos musicalmente interesantes y otros que decididamente decaen en el ritmo. Muy por debajo, por ejemplo, de Satyagraha, aunque se escucha con agrado. Muy malo el libreto, con varios versos que rozan en lo risible... Sinceramente, no entiendo cómo alguien se puede ofender con eso.
Correcto el elenco vocal, aplicada la orquesta para ser la del Real (quiero pensar que Russell Davies habrá tenido mucho que ver en esto) y, sobre todo, muy ingeniosa y visualmente impactante la puesta en escena, que es de largo lo mejor del conjunto.
Se deja ver y escuchar. La típica ópera que vería solamente UNA vez. O una vez cada diez años. Es bastante más de lo que diría de otras de nueva creación.
Le doy un 6.5.


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