Buenos días a todos. Os resumo mis impresiones de
Parsifal del sábado. Este era mi cuarto
Parsifal en seis meses (Bayreuth en directo en julio, Bayreuth en el cine en agosto, Berlín en octubre y ahora éste). Salí bastante satisfecho de esta función, lo digo de entrada.
El interés de este
Parsifal radicaba, como se ha dicho ya, en que se ofrecía con instrumentos (en su mayoría) que intentaban reproducir los que se usaban en la época del estreno. Un interesante ensayo en el programa de mano elaboraba este asunto. En la orquesta invitada, un reforzado Balthasar-Nuemann-Ensemble, las cuerdas eran de tripa (con excepciones), no se utilizó casi el vibrato, y algunos instrumentos de viento (oboes, por ejemplo) eran algo distintos a los que se usan hoy en día. He de decir que a mí el resultado me gustó mucho. El director Thomas Hengelbrock logró una claridad impresionante de las distintas voces que componen la partitura y la orquestación, y esto en
Parsifal se agradece mucho. Texturas casi camerísticas, francamente bellas. Quizás uno de los aspectos débiles era que, en las entradas de los metales, en muchas ocasiones hubo minúsculos errores (las proverbiales "pifias"), que no sé si serían en parte resultado de los instrumentos utilizados . En cuanto a los tempi, fueron muy, muy rápidos (90 minutos el primer acto, y poco más de una hora cada uno de los dos restantes). Sin embargo, en ningún momento dio la impresión de prisas, y la estructura de de la obra en su conjunto, y la interna de los actos individuales, quedó muy bien definida. El empuje dramático no faltó, tanto es así que hacia el final del segundo acto, a Hegelbrock se le escapó la batuta

, que aterrizó en la primera fila del patio de butacas.
Las campanas del Grial fueron una mezcla de tam-tams y gongs, con influencias gamelán. Sonaron muy bien, si bien para nada trataban de emular las originales de Bayrueth (que se fundieron durante la 2ª guerra mundial para hacer munición

).
A nivel canoro, todo estuvo bastante bien. El triunfador de la noche fue Kwangchul Yuon, que nos ofreció una vez más su grandioso Gurnemanz, lleno de autoridad, de matices, con una voz muy plena y con una dicción impecable, realmente admirable. Para los que lo vimos en Bayreuth, sólo echamos de menos las alas del montaje de Herheim, jeje.
Stuart O’Neill nos ofreció un Parsifal bien cantado, con una cuidada línea, y bonitos matices. El problema, sin embargo, es que el timbre es muy ingrato, lo cual impide que el personaje quede redondo. Una lástima.
Tras la presencia de Anna Larsson en la primera función, la convaleciente Angela Denoke volvió para las dos últimas. Su Kundry es convincente, pero la voz muestra tiranteces en el agudo, y tiene evidentes problemas de afinación. Muy atractiva presencia escénica (en lo que una versión de concierto permite), incluido cambio de vestuario para la Kundry "seductora" de la segunda escena del acto II.
El Klingsor de Johannes Martin Kranzle bien, pero quizás un poco demasiado
gentleman para lo que requiere el papel. Victor von Halem (que había grabado el papel con Karajan en el año 80) fue un Titurel sonoro en su breve intervención (que hizo desde un palco del teatro).
Los dos escuderos jóvenes fueron niños de no sé qué esolanía alemana, y la verdad que hicieron muy bien sus intervenciones. Las muchahas-flor muy, muy homogéneas y compactas (francamente bien). Los coros (el Balthasar-Nuemann-Chor y el coro de niños de la JORCAM) no eran muy nutridos, pero hicieron un buen papel (que encajaba con la concepción tan camerística, tan limpia, de la función).
En cuanto a Matthias Goerne, me decepcionó un poco. Yo admiro a los Amfortas "liederistas", pues creo que el papel requiere una introspección, una matización especiales, para trasmitir todo el dolor y la tragedia del personaje. También tengo un gran aprecio por el arte de Goerne (ratificado tras los bellos
Wundehorn de hace unos meses, también en el Real). Gerard Mortier anunció al principio que Goerne cantaría a pesar de sufrir una intoxicación por mariscos

, pero en el primer acto Goerne estuvo muy plano, y con evidentes problemas en la zona aguda. En el tercero estuvo más convincente, pero creo que este artista debe ser capaz de mucho más en éste papel, uno de los pocos de su repertorio operístico.
He leído comentarios de que
Parsifal no debería representarse en concierto, y no estoy de acuerdo (aun si una de las "funciones de mi vida" fue el inolvidable montaje de Herheim el verano pasado en Bayreuth). En este caso, convertirlo en un “oratorio dramático” funcionó, y la partitura es tan rica, tan bella, que la ausencia del componente escénico permite concentrase en esta riqueza puramente musical. Cabe destacar que los cantantes hacían algunos gestos teatrales, lo que le daba aún más vida a la función, si bien en algunos casos la ausencia del escenario de aquellos que no tenían que cantar podía generar confusión en el público que no conociera bien la obra. Leer en los subtítulos que Parsifal está ofreciéndole a un personaje, en el tercer acto, el bautismo, cuando este personaje (Kundry) no está presente, pues se podía hacer raro si no se sabía de qué iba el asunto--alguno habrá pensado que al que bautizaban era a Gurnemanz.
En conclusión, un experimento muy exitoso. No es un
Parsifal definitivo (¿existe tal cosa?--creo que no: hay pocas obras de arte que permitan tantos acercamientos distintos, muchos de ellos muy válidos), pero funcionó de maravilla.
El teatro lleno (con algunas, pocas, deserciones tras cada acto--entre ellos, mis compañeros de palco, una joven pareja que aprovechó buena parte del primer acto para besarse apasionadamente, y que me imagino habrán ido a disfrutar de su enamoramiento en algún sitio más propicio). Gran éxito de público (sobre todo para D. Kwagchul ); yo bravee con gusto.
Creo que cabe destacar que este
Parsifal en concierto ya se había dado hace unos días en los dos otros centros que participaban en la gira, Dortmund y Essen. Las críticas en la prensa alemana eran muy elogiosas:
Die Welt habla de resultados "soprendetemente buenos", y de excelentes presationes canoras--y eso que en Dortmund el Gurnemanz no era Yuon, sino para el mí desconcido Frank van Hoves--y el
Hamburger Abendblatt se quejaba de la "falta de valentía" de Hamburgo--donde Hengelbrock es titular de la orquesta NDR--de sumarse a la tournée.
Saludos,