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Yo también acabo de salir del teatro. Maravillosa noche de ópera la que hemos vivido hace unas horas.
No es Roberto Devereux una de las óperas que más me conquisten pero hay que decir que es ésta una obra maestra; con música muy bonita y un interesante argumento, del cual podemos extraer un apasionante retrato psicológico de la reina Isabel I de Inglaterra. Desde luego no me aburrí aunque es cierto que esperé al final, que es lo mejor de la obra en mi opinión.
Era una oportunidad única -y para muchos la última- para escuchar en directo una de las más grandes creaciones del rol: en la voz de Edita Gruberova. Y también la última para escuchar a la diva eslovaca, que se ha prodigado poco en nuestra ciudad. Si bien dio un recital en 2010, desde 2001 no cantaba una ópera completa en el Real, desde aquellas funciones de Lucia. Debo decir que he tenido suerte: en 2009 la vi en Viena en una de sus últimas Zerbinettas, y tres años después he visto una de sus últimas Elisabettas. Dos de sus grandes creaciones, ya legendarias.
A sus 66 años aún conserva la maravillosa técnica y la poderosa voz, traducida en agudos potentísimos que le resonaban a uno los tímpanos. Durante su primera intervención "L'amor suo mi fe beata" estuvo estupenda y rotunda, seguida de un "Ah, ritorna qual ti spero". Ahora, comparándola con ella misma es cada vez más evidente la decadencia vocal pero aún tiene material para trabajar y exhibir. La escena final sigue siendo, interpretada por ella, histórica. El "Vivi, ingrato" igualmente de muchos quilates. A mí los pianissimi en "Quel sangue versato" me han dejado marcadísimo; es curioso, pero el agudo final -aun poderoso- me pareció un poco flaco si lo comparamos única y exclusivamente con ella misma en el DVD por no decir ya la grabación de Nightingale. Pero vamos, conmovedor de todas formas. El final de esta ópera sigue siendo suyo.
José Bros estuvo muy bien: cantando a todo volumen y seguridad en los dúos y muy sensible en la escena final de Devereux, la penúltima de la obra. Es verdad que aunque cantó con mucha belleza , el agudo le cuesta.
Sonia Ganassi tiene una voz preciosa y de timbre oscuro, contraltado. Sonora, dramática y convincente en todas sus intervenciones.
Vladimir Stoyanov sacó adelante su personaje, a destacar su interpretación de "Qui ribelle ognum ti chiama", donde fue aplaudido. La voz es la más floja de las cuatro principales pero no quiere decir que sea mala. Me parecía que iba a camino entre lo decente y lo bonita.
Mikeldi Atxandalabaso y Simón Orfila estuvieron estupendos en sus intervenciones breves.
No habia oido cosas buenas sobre el director Andriy Yurkevich, pero su labor al frente de la orquesta titular me ha gustado bastante. Quizá confunda espectacular con el abuso del forte, pero no sentí que la dirección fuera vulgar. Potente interpretación de la Obertura y destacable el resto de la obra, con agilidad y tensión dramáticas en ciertos momentos. El coro del comienzo del segundo acto fue dirigido de manera sensible y exquisita, también siendo la mejor intervención del mismo, que se llevó un aplauso.
No queda duda de que estuvimos ante una grandiosa noche de ópera, con un nivel musical que hacía mucho que no se veía en el Teatro Real, yo diría que desde el Macbeth. Y hay que sentirse afortunado por haber visto una creación musical histórica por parte de una enorme artista. Para contarlo a futuras generaciones.
_________________ O Wort, du Wort, das mir fehlt!
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