Ya que nadie del FMU se animaba a ir de reportero, tuve que hacer yo el sacrificio de ir a esa horrible y sin chiste ciudad de Nueva York a ver las dos primeras funciones de la nueva producción del Met. Funciones condicionadas por la baja de último momento de Marius Kwiecien, que tuvo que ser sustituido por Peter Mattei, tomado prestado del Barbero.
La regie corrió a cargo de un director de teatro, Michael Grandage, con fama de arriesgado y creativo, y la escenografía y vestuarios de Christopher Oram, su colaborador habitual. Tal vez por esa fama y las expectativas que levantó es que las primeras críticas no han sido muy positivas, se esperaba algo más rompedor y lo que se vio fue algo muy tradicional. La crítica del NY Times incluso dice que "This “Don Giovanni” almost makes you yearn for those new stagings where the creative team is booed on opening night".
Yo no me quejo, es verdad que el juego con las moles de balcones constantemente movidas para obtener diferentes configuraciones puede ser algo monótono, pero también lo es que en ocasiones, en escenas puntuales, son bastante logradas. La escena del cementerio, por ejemplo. El único fallo garrafal me pareció el comendador en la cena: en el cementerio un estatuón acojonante y a la cena llega el pobrecillo cantante disfrazado y maquillado como para Halloween( "¿no me da mi calaverita?" diría en México o "trick or treat" en gabacholandia). Si acaso, ya hablaré de ello, la visión grosera del DG.
El nivel musical, sin embargo, me pareció notable(y parece que a la crítica también). Vayamos de más a menos:
Ramón Vargas: Sincerémonos con nosotros mismos, dejemos de engañarnos,abandonemos por un instante el misoneísmo: San Fritz aparte si quieren, Vargas es uno de los grandes tenores mozartianos ever.

Su inigualable Idomeneo, su intachable Tito y su DO deberían garantizarle ese lugar. Lección de media voz en Dalla sua pace y cátedra de control del aliento en Il mio tesoro le valieron las mayores ovaciones de la(s) noche(s).
Barbara Frittoli: estupenda DE, voz carnosa y de interminables delicias. Si nuestro sigloventiunismo nos impulsa a ver a DE como una señora ridícula, BF, en una alianza inquebrantable con la partitura, nos hace ver más allá, nos muestra un personaje conmovedor, ilustrado(James Conlon dixit), que ha perduto la prudenza sí, pero por el sentimiento más noble.
Luca Pisaroni: como Figaro, como Conde, como Leporello, nunca decepciona. Sorpende el perfecto balance que logra entre desempeño vocal y dramático. Sin amaneramientos, siempre ES el personaje.
Marina Rebeka: En orden de ovaciones, debí ponerla en segundo lugar...y sí que me gustó, salvo algún sonido no del todo agradable arriba.
Peter Mattei: Algo perdido escenicamente, normal con tan pocos ensayos, cumplió sin alardes y sin sutilezas en lo vocal, coincidiendo con la visión del regie de un Don agresivo y un tanto vulgar...ups, me ha salido una falsa alabanza al estilo Sábato("no se rebajó nunca a emplear sutilezas", "no condescendió a falsas finuras"...) cuando lo que quise decir es que estuvo bien.
El resto cumplidor, con algún detalle molesto de la Zerlina Erdmann. De esas cosas que en Mozart no van como alargar la última nota o sacar de la manga algún agudo para intentar lucir más.

Algunos pequeños apuntes de otras producciones para las que no pienso abrir otro tema:
Barbiere: el más afectado por la baja del DG, al irse Mattei de Figaro quedó un señor de cuyo nombre no quiero acordarme. No obstante, salvaron la función una deliciosa Isabel Leonard y un gran Camarena en su debut newyorkino. Su coloratura, él lo sabe, no es su fuerte, pero lo compensa con unos pasajes líricos bellísimos y una facilidad pasmosa en las notas altas. El gran éxito que ha tenido esperemos que le sirva para obtener roles más adecuados a su voz.
Anna Bolena: ok, díganme lo que quieran de su adecuación estilística, ¿existe hoy en día un instrumento más privilegiado y más en plenitud que el de la Netrebko?
Backstage: el que vaya a NY, no se pierda por nada del mundo los tours backstage. Si quieren saber cómo se hace para montar cuatro producciones por semana(los sábados dos), esto les enseñará la increíble maquinaria necesaria. Talleres de escenografía, vestuarios, pelucones, salones de ensayo, camerinos...imperdible.