A mí las libretadas por Von Hoffmannstahl me encantan...los textos son extraordinarios...

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"La oscuridad cubrirá mis ojos
y tu mano se posará sobre mi corazón.
Con las bellas vestiduras festivas,
que mi madre me dio,
reposarán mis miembros para siempre
en la silenciosa cueva de mi sepulcro.
Pero mi silenciosa alma
seguirá a su nuevo señor,
como una ligera hoja
sigue gustosa al viento.
La oscuridad llenará mis ojos
penetrando hasta mi corazón.
Estos miembros estarán envueltos
en el bello sudario para siempre.
Tú puedes liberarme
entregándome a mí misma.
Descarga de mí
la abrumadora existencia.
Y así contigo estaré,
por fin olvidada,
Ariadna siempre fiel" (de Ariadna en Naxos)
"Todo es un misterio, un gran misterio.
Y precisamente existimos para soportarlo.
Y en el "cómo"...está la diferencia"
"El tiempo que todo lo cambia.
El tiempo, ese fenómeno tan extraño.
Diariamente no tiene importancia.
Pero de pronto, un día,
lo comenzamos a sentir implacable.
Él nos rodea y al mismo tiempo
está dentro de nosotros.
Pasa delante de nuestros propios ojos,
pasa por aquí, por el espejo,
y acaricia mis sienes.
Y también discurre entre tú y yo.
En silencio, como un reloj de arena" (de Rosenkavalier)
"¡Orestes!, ¡Orestes!,
¡Orestes!, ¡Orestes!
¡Permite que tus ojos me contemplen,
imagen soñada,
sueño que se me ofrece,
imagen soñada, más bella
que todos los sueños!.
Augusto, inalcanzable,
sublime rostro,
¡permanece junto a mí!.
No desaparezcas en el aire,
no me abandones, salvo que éste sea
el momento de mi muerte
y vengas a llevarme contigo:
en ese caso, moriré más dichosa
de lo que lo fui en vida.
¡Orestes!, ¡Orestes!, ¡Orestes!
¡No, no debes abrazarme!.
Retrocede. Ante ti, siento vergüenza.
No sé qué puedes pensar de mi aspecto
No soy más que el cadáver
de tu hermana. ¡Mi pobre niño!
Sientes repulsión ante mi aspecto,
pero ¡yo fui la hija de un rey!
Hubo un tiempo en el que era bella:
cuando apagaba la luz del espejo,
lo percibía con un casto temblor.
Lo sentía como los rayos de la luna
sobre la blanca desnudez
de mi cuerpo,
como si estuviera en un lago,
y mi cabello era tal
que hacía estremecer a los hombres:
este cabello, sucio, envilecido.
¿Lo entiendes, hermano?
He tenido que abandonar
todo lo que yo era.
Tuve que sacrificar mi propio pudor.
El pudor, lo más dulce que tenía.
El pudor, que es cómo el aura
plateada y lechosa de la luna,
que cubre a toda mujer
y que mantiene apartado
todo horror de sí y de su alma.
¿Lo entiendes, hermano?
He sacrificado ese dulce escudo
en memoria de nuestro padre.
¿No comprendes que si yo hubiese
hallado placer en mi cuerpo,
sus suspiros y gemidos se habrían
abierto paso hasta mi lecho?.
Los muertos son celosos:
y él me envió el odio,
el odio de sus ojos hundidos,
como prometido.
¡Por eso me he convertido
en una profetisa,
y por eso nada ha salido de mí,
ni de mi cuerpo,
salvo maldiciones y desolación!
¿Por qué miras a tu alrededor?
¡Dime algo!, ¡háblame!" (De Elektra)
"¡Esposos y esposas de las casas de esta ciudad,
amaos más que a vuestras vidas
y sabed que no es por el bien de vuestra vida
que se os confía la semilla de la vida,
sino únicamente por el bien de vuestro amor
¡Esposos y esposas abrazaos con amor,
vosotros sois el puente extendido sobre el abismo
por el que los muertos vuelven a la vida!
¡Santificado sea el fruto de vuestro amor!"
"Barak, esposo mío,
ojalá que me hayas oído
y me hayas creído
antes de mi muerte!
¡A ti quería yo abandonarte,
a ti, a quien antes
no había visto jamás!
A ti quería yo olvidarte
y creía querer escapar de la visión de tu rostro,
tu amado rostro
que vino hasta mí.
Si pudieras oírme,
si pudieras creerme...
Tu rostro,
que yo, desgraciada,
perdí para siempre.
A ti quería yo olvidarte,
pero no pude borrarte de mi mente
cuando andaba
por los prohibidos caminos
deseando escapar
de la visión de tu rostro..." (de La Mujer sin Sombra)