Pues con este concierto celebrado ayer en el Euskalduna finaliza la temporada 11-12 de ABAO. Como suele ocurrir con este tipo de eventos no estrictamente "operísticos" (y creo que nos entendemos) la afición bilbaina que cubre 4 funciones de abono apenas llenó la mitad del Euskalduna y me consta que con invitaciones en abundancia. Pasa lo mismo en todas las temporadas salvo que hablemos de Bartoli y poc@s más...
El anuncio del cambio de tenor (Ventre en lugar de Berti) se anunció el viernes a los abonados por email y en la propia web de ABAO ya que fue el jueves cuando el señor Marco Berti telefoneó a la dirección artística indicando que por prescripción médica no acudiría a Bilbao. Salvo error no me consta que hubiese cancelado la función de Norma del miércoles 30 en Torino así que la inflamación de "su gola" debió de ser repentina.
Afortunadamente considero que salimos ganando con la sustitución. Carlo Ventre estaba haciendo el cover de Alagna en Barcelona y con permiso del Liceu pudo desplazarse hasta Bilbao para solucionar una papeleta para nada fácil. Encontrar de un día para otro, literalmente, un tenor capaz de enfrentarse a las partituras previstas y de dar la talla ante un pedazo de soprano como Martina Serafin no es tarea nada fácil y creo que la elección fue muy acertada.
El tenor uruguayo echó abajo al teatro con su Nessun dorma (que volvió a incluir en las propinas), culminado con un pepinazo espectacular (y con riesgo de "ictus" incluido). El registro agudo de este hombre es de los mejores del panorama tenoril actual, incluido Giordani, ya que tiene más metal, más squillo. Lo que es evidente es que, aunque bien emitidas, su cuerpo tiembla cual flan ante semejante riada de decibelios y resonancias craneales por lo que no creo que físicamente pueda aguantar muchos años dándose esa "tralla" (salvo que comparta genes con D. Plácido). Desgraciadamente, al igual que Giordani, presenta un problema de emisión en el registro medio y grave con abundancia de notas sucias, leñosas y con exceso de aire. Parecen sonidos emitidos por alguien afectado por nódulos aunque considero que su emisión aún es más correcta que la de Giordani y en algunas notas próximas al paso consiguió buenos sonidos. En definitiva, un tenor generoso, de fraseo cálido e italianísimo (más que el propio Berti) al que le traiciona la poca belleza del instrumento en el registro medio que nos hizo disfrutar a los amantes de los sonidos restallantes y los dolores de tímpano.
Martina Serafin, por su parte, no se quedó atrás en lo que a decibelios se refiere pero es que además es una artistaza. Colorea las frases con total intención y hace creible el personaje con su voz, con su cara y con sus gestos. Precioso registro grave y centro ampuloso pero siempre con punta, con metal. Por poner una mínima pega decir que algunos agudos resultaron un punto fijos pero las cotas de emoción que logró en su "mamma morta" o en el dúo final de Chènier (también incluido a modo de propina) fueron elevadísimas. Una auténtica soprano lirico-dramática a la que parece que se podrá escuchar en Barcelona como Tosca, Abigaille y Lady Macbeth en próximas temporadas. Desde luego tiene medios de sobra para hacer justicia a esos roles.
La orquesta estuvo aceptable aunque con algún amago de desastre en momentos puntuales, como en la obertura de Forza. Quizás lo mejor para mí fue el interludio de Manon Lescaut, con unos tempi un tanto
sui generis de Rizzi Brignoli pero emocionantes.
En fin, un concierto con voces de muchos quilates y un programa comprometido que hizo las delicias de los aficionados. Ahora a esperar a la presentación de la temporada 12-13 el próximo martes.