|
Fui el viernes 11, en familia además. Sin dudísima alguna, la mejor función lírica que llevamos en este curso, y probablemente en varios cursos, en Madrid. Es realmente sorprendente que con menos medios, con menos espacio, con cuerpos orquestales y corales menores (al menos en teoría), en fin con menos... todo que el Teatro Real, es en el teatro de la Zarzuela donde reside hoy día en Madrid la lírica, entendida, respetada y concebida de verdad para su uso y disfrute por el público, para ellos, para los más mayores, los maduros, los jóvenes e incluso los niños. El ambiente es una gozada. Gente que va simple y llanamente a pasar una buen rato con la música, disfrutarla, sin egos, sin pretensiones, sin miradas de soslayo, sin querer ser más que el resto que se sienta a tu alrededor. El gafapasta o enterado venido a menos, pinta poco aquí, en un ambiente festivo, humilde y fabricado por y para una cosa: la música. Aquí no hay director escénico, musical o gestor que pretenda exigir al público, menospreciarlo, hacerle tests u obligarle a masturbarse mentalmente para poder entender nada o casi nada. No se necesitan más libros de instrucciones que el de venir de casa, enseñar tu entrada y sentarte en tu butaca. A partir del segundo cero, todo te lo dan hecho para ti, seas el que más sabe de ópera o zarzuela del mundo, o seas completamente bisoño en el asunto. Una tarde como la del viernes eleva el espíritu de uno a las nubes. Últimamente yo estaba realmente apenado porque la próxima será la 1ª temporada desde la reinauguración del Teatro Real en que no renovaré el abono que lo tengo desde el minuto cero, y que he disfrutado mucho en el pasado. Pero desde hace años es una carga, disfruto, si llega, el 30-40% de las temporadas, me sobra más de la mitad, y eso es mucho dinero y tiempo, ambos limitados (al menos para mi). Me da realmente rabia, pero tras varias temporadas renovando casi por inercia, hemos decidido no hacerlo. Y en esto llega esta función adquirida para la zarzuela, y es como una aparición de lo más oportuna: esto es lo que buscamos, aquí es donde está lo que queremos, y sin salir de la ciudad. No descarto sacar abono para la zarzuela. Entre eso, y saber que hoy día sacar entradas o abono para el Real es tan fácil como hacer pis (qué triste es ver al Real mendigar abonados cuando otrora tener un abono era como tener un inalcanzable tesoro), la pena o rabia, se mitiga bastante. Ya entraré en detalles sobre el magnífico programa doble, y la ejemplar ejecución del mismo, en especial de "I Pagliacci", con cantantes de ÓPERA con mayúsculas, otro concepto que en el Real se ha perdido, y eso, haciendo contratos nacionales y baratitos. Me gustaría saber por cuanto se multiplica el costo de este "Pagliacci" para llegar a la mitad del costo, por ejemplo, del infame "Don Giovanni" del Real, con un cast 100% foráneo y apenas audible en la propia caja. Curioso que con infinitamente menos seamos capaces de ver un título y unas voces que a dos niños inocentes y que no saben italiano tendrían que verles como se agarraban al asiento delantero en el final de la ópera cuando se va tensionando el asunto hasta el doble asesinato final. ESO es ópera, eso es a lo que es capaz de llegar la ópera, y a lo que se debe pretender llegar y cuando lo que ves es un sin fin de bostezos, de parpados que pesan y de gente mirando el reloj en vez de agarrada a sus asientos, es al fracaso total que puede llegar la ópera. Tomen nota, y sigan, sigan por la vía de las Grandes Nadas, de Zlatan Ibrahimovich o de Konchewiskaski o Tarzán en pelotas, y todo ello cantado por gente que patina en todo aspecto vocal. Cuánto hemos echado de menos la figura de un tenor de verdad, con squillo, con llegada generosa, con timbre que invade el teatro, agudo percutiente, la voz corriendo como Usai Bolt, facilidad, generosidad. Ahí estaba Jorge de León. Pensábamos que el barítono dramático, de escuela, grandioso, pastoso, de agudo escalofriante, entregado, a la italiana era cosa de hace 40 años perdida. Ahí estaba Juan Jesús Ropdríguez. Dónde había quedado la soprano pasional, comprometida interpretativamente, arramplando con toda nota escrita en forma de coloratura o exigiendo dramatismo, haciéndote creer que está al final dudosa entre interpretar a Colombina o a sí misma, y abandonada de todo toque cursi o facilón. Ahí estaba María José Moreno. Qué terna!!! Ah, y creo, solo creo, que no son nacidos ninguno de ellos ni en Madagascar, ni en Azerbajan, ni en Mongolia. Quizás es la razón por la que el Teatro Real les hace una pedorreta antes de contratarles y prefiere malgastar dinero en cualquier minucia nacida a partir de los Pirineos o por debajo de La Línea. Ya contaré más en detalle, pero la primera reflexión, y obligadísima, ha de ser esa. Vergüenza debe dar al que tiene más dinero, medios, disposición llegar mucho menos que al que se le ha dado poco, muy poco y está llegando infinitamente más lejos. Y ahora vendrán que el Real últimamente salía en el NY Times, Guardian o el no se qué. Sinceramente, conozco muchos aficionados y muy diferentes de la lírica. Pero todos ellos tienen algo en común: ninguno de ellos jamás se aficionó a la lírica en aras a que saliera en un periódico foráneo lo que va a ver y menos aún si la razón de salir tiene que ver con todo menos con voces, interpretes y repertorio. Pero bueno, también hay quien le gusta figurar, sea a pretexto de lo que sea: ¿ven como todo ata?: el que le gusta figurar, hacerse notar, orgulloso y prepotente tiene su teatro en Madrid. El humilde, poco pretencioso, y simplemente al servicio del arte y música, sin querer salir ni en un teletipo, tiene el suyo.
_________________ Harmoniously, NICO
|