zacarias escribió:
De todas formas puede volver otro día, mejor preparado, y lo mismo le gusta.
¿Mejor preparado? Mejor adoctrinado, querrá decir... Como buen diletante --como un Bouvard o Pechuchet cualquiera, más bien-- debe pensar usted que para ir a la ópera y ver determinadas obras es necesario haberse embebido antes del habitual manual de instrucciones redactado por el ideólogo de turno. Pero está equivocado, pues no siempre es así. Verá usted, en este caso concreto se trata de una cuestión de incompatibilidad. De incompatibilidad con el tema de fondo de la obra (la homosexualidad, como problema, me trae al pairo, la verdad) y de incompatibilidad, asimismo, con la literatura surrealista --a la que pertenece la obra de teatro original de Lorca-- que tampoco me interesa nada (bueno, el surrealismo despierta algo mi interés únicamente tratándose de pintura, pero tampoco demasiado). Así es que fui con el único aliciente de conocer la nueva partitura, pero sólo me produjo rechazo. No me gustó. Si acaso, lo mejor (ya lo he dicho), los fragmentos flamencos...
zacarias escribió:
Lo mismo Ud. era de los que criticaba a Mortier por meterse con la cultura española, de la que diga Ud. lo que diga el flamenco es una parte muy importante y que nos diferencia del resto de Europa.
No entiendo muy bien qué deseaba decirme con su párrafo (tiene que haber alguna errata en el mismo), pero sí le puedo confirmar que la visión que Mortier tenía de la cultura española --y no hay más que seguir las entrevistas en que habló de ella para darse cuenta-- estaba llena de prejuicios y topicazos, además de verse muy influida por la "Leyenda negra" tejida en torno a nuestra historia (no en vano era belga...).