Ulysses escribió:
Os habéis parado a pensar que a lo mejor el tempo viene dictado por las imágenes de Viola?
Es decir, que a lo mejor hay que ir a un determinado tempo (más bien rapidito) para que encajen música y vídeo. Me pregunto.
Yo me he preguntado lo mismo, pero no creo que el vídeo imponga de manera inflexible un determinado
tempo, lo que sería casi imposible de casar con el hecho de que la producción la hayan dirigido a estas alturas maestros muy diferentes entre sí (Salonen, Bychkov, Gergiev, Piollet... ahora Jordan), y con repartos muy distintos, que no creo vayan a plegarse todos ellos a unos metrajes determinados como si se tratara de la música de acompañamiento a una película (ni que pudieran hacerlo aun cuando quisiesen); mi sensación es que hasta cierto punto son las imágenes las que poseen una cierta flexibilidad para
estirarse un poco más o menos en función del desarrollo de la música.
Otra cosa es que el vídeo de Viola parezca reclamar un cierto tipo de aproximación por parte del director de orquesta y de los cantantes, que case mejor con una visión de la partitura digamos sensualista o, por utilizar otra palabra bien vaga, impresionista. Un
Tristan debussyano. Recordemos que la producción se estrenó con Salonen, que interpreta un Tristan con
tempi rápidos, con dinámicas no muy extremas y con texturas muy delgadas en comparación con las versiones más teóricamente "alemanas".
Ulysses escribió:
Me ha encantado cómo el vídeo describe un paisaje, pinta un estado de ánimo, hurga en la memoria, convierte en símbolo.
Creo que son imágenes cuya fuerza proviene de la música y que al mismo tiempo dan fuerza a la música.
Has descrito esas imágenes de manera muy precisa y muy bella. Gracias.

Solamente me permitiré mencionar una de las imágenes que, sobre todo en los actos segundo y tercero, se apoderan de la memoria: esa visión desoladora del mar desierto al comienzo del tercer acto, y luego esa visión febril, casi irreal, casi imposible a través del cristal empapado de agua, del barco que finalmente llega a divisarse, frágil, en la lejanía.