Registrado: 17 Feb 2010 23:50 Mensajes: 3884 Ubicación: Calle Mossén Femades
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Misma función que el jueves, pero en domingo. Misma polución, misma temperatura, mismo bis. La orquesta empezó un poco lánguida con los primeros compases de la obertura pero fue ganando en seguridad, de nuevo con una buena tormenta y un crescendo al final del primer acto sencillamente fabuloso (aunque gracias a Verdi, claro). El volumen en ocasiones resultó excesivo, tapando a los cantantes, y el ritmo de algunos momentos algo lento.De nuevo todo giró en torno al gran reclamo de estas funciones, Leo Nucci. Impresionante el derroche de energía y pundonor de esta vieja gloria, que despachó con aplomo y seguridad su personaje, con agudos nítidos y poderosos, con dramatismo en sus "La maledizione!", diferenciando claramente los momentos de ternura de los de violencia. Atronadores aplausos en la "Vendetta", que no tuvo más remedio que repetir. No es necesaria una dirección de actores cuando tenemos a este portento de los escenarios. Aprovechemos, que se nos va el último barítono de esa escuela. Evidentemente no bisó el "Cortiggiani" porque fue un cúmulo de voceríos pregoneros de la España profunda y cacique, sin legato, sin dinámicas, sin lirismo, afortunadamente inaudible en muchos momentos. Un poco más y el que muere ahogado a orillas del río es él, sin aliento. El momento de la retirada ya pasó pero nunca es tarde si la dicha es buena. El tenor, Elvis Costello, digo, Stephan, tiene una voz bastante ingrata, de vibrato caprino, a la que parece que se le ha dado una dosis de Ariel en los agudos porque suena más blanca que los comentaristas de Madrid Tv. Este es otro que si llega a dar un agudo más, muere por estrangulamiento. Antes de meterse en esta división, que se foguee como Cassio o Christian de Nouvillette. No se sabe qué nota dio al final de "Possente amor" porque se la tragó. Evitó la parada cardiorrespiratoria en las estrofas de "La donna è mobile" con ¡tres! intervalos. Debe de perder aire hasta por los oídos. La famosa aria del tercer acto resultó bastante convincente y segura, con agudos a plena voz, alargados por ese timbre sedoso y bello que posee y esos nobles acentos. Actoralmente optó por una mezcla entre la chulería casquivana y barrobajera y la altivez aristocrática. De pulir un poco más el papel, se convertirá en uno de los grandes duques de nuestro tiempo.Al mismo nivel estuvo Olga Peretyatko, que demostró por qué se la rifan en los grandes teatros del mundo. Voz bellísima, con una técnica prodigiosa, expresiva, nos hizo suspirar, amar, sufrir y morir con ella en cada nota que salía de su boca. Un "Caro nome" a la altura de las grandes, la suerte quiso ser justa eligiéndola para un bis para la Historia. Un ejemplo de cómo no es necesario ser guapa y lucir tipo para saber cantar.Al mismo nivel estuvo Olga Peretyatko, que demostró por qué el Teatro Real recoge los despojos que no quieren las plazas de Primera División. Voz con el volumen justo, técnica de aprobado por asistir a clase, trinos que podríamos llamar "golargoritos" (un día le van a salir gárgaras), sosa como la comida de un hipertenso, nos hizo llorar, odiar, sufrir y exasperar en cada nota que salió de su boca. La suerte fue caprichosa eligiéndola para un bis que pasará a la Historia por ese sobreagudo que nos transportó a su gran aria: "Caro nome (sale ni por casualidad)". Un ejemplo de cómo es esencial ser guapa y lucir tipo para poder cantar.La puesta en escena, brillantísima, una especie de pirámide perfecta que mostraba en sus tres actos la triple vertiente de la ópera: la vulgar, obscena, trivial e injusta de la Corte; la amorosa, tierna, pura y casta de la casa de Rigoletto; y la sórdida, oscura, pecadora y criminal de la casa de Sparafucile. La puesta en escena pareció una pirámide de cascotes sin terminar por la crisis del ladrillo: Corte huérfana de lujo, decadente, de rancio abolengo como si Podemos hubiera arramblado con la casta noble; paupérrima, anónima y desestructurada familia del bufón; mugriento, hediento y antihigiénico hostal de extrarradio.
Parafraseando a joseluis, nota: 
_________________ Mejor un mal Verdi que un buen Britten.
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