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LA VERBENA DE LA PALOMA (Les Arts, noviembre de 2026)
Me encanta la zarzuela porque es la música de mi niñez, la que me enseñaron a escuchar mis padres y mis abuelos, y la que (por extraño que parezca) sigue gustando a mis hijos que recuerdan sus melodías con cariño. Sin embargo, cada día me dice menos el llamado “género chico” el que se creó como divertimento entre acto y acto de otro espectáculo mayor.
La Verbena de la Paloma pertenece a esta segunda categoría con la que un argumento que no pasa de anecdótico: un mosqueo de dos enamorados un día de fiesta, y en términos canónicos con planteamiento y desenlace (pero sin nudo), se monta con apenas tres melodías reconocibles un título que perdura de generación en generación. A mí, gustándome las melodías, que entran por los intangibles y la emoción de los recuerdos personales, la verdad se me queda corto para llenar un título dentro de una temporada. Me sobra además, el exceso de casticismo que cuando has vivido en Madrid, cuesta reconocer en la actualidad. Esto es, cierto aire de naftalina.
Dicho todo esto el montaje de Nuria Castejón -de casta le viene al galgo- es bonito, acorde con la trama y al servicio de acción, música y cantantes. Una recreación preciosa del Madrid de la época; me recordó mucho al célebre montaje de La del Manojo de Rosas creo que de Emilio Sagi. Que tome nota ella misma (vinculada a Zarza) de lo que sirve o no en espectáculos líricos. También bonitos vestuarios, enmarcados adecuadamente en la época en que se desarrolla la acción, así como la dirección de actores y cantantes que resulta muy adecuada. Personalmente, me sobró el aperitivo, guiño u homenaje al teatro Apolo. Si La verbena tiene una duración escasa, planteen un programa doble y sanseacabó.
La representación como tal: orquesta y coro, pan comido para ellos. A destacar la flautista de la orquesta, Magdalena Martínez, que estuvo acertadísima toda la noche. Cantantes: parecido, Borja Quizá y Carmen Romeu son buenos cantantes y sus roles no deben de suponerles dificultad alguna. Borja me pareció al principio (en el “aperitivo musical”) con la voz un poco engolada, como si impostase; luego ya se soltó y estuvo solvente toda la función. Lo mismo Carmen Romeu muy acertada, voz potente y con buena vocalización lo que para este género siempre es importante. Como actores también rayaron a buena altura.
¡¡¿Qué decir de Milagros Martín?!!, se ha criado en la zarzuela y es parte de su historia. Bravo en todos los aspectos. Llena la escena, actúa bien y su voz sigue siendo más que correcta. Por último, para mí una sorpresa porque no lo conocía, Antoni Comas fue un extraordinario Don Hilarión. Buena voz, magnífica actuación y un saber estar en escena que sobresalió todo el tiempo. Es curioso que un cantante que ha estado casi toda su carrera centrado en óperas contemporáneas se mueva con tal maestría en este papel. Sin duda, el mejor Don Hilarión que he visto nunca.
Actores, tiples, vicetiples, etc. etc., correctos todos y sin estridencias.
Y esto debería ser todo pero siempre que hay un hilo en UNELO sobre zarzuela surgen los debates. ¿Es este un género recuperable? ¿Va sólo gente muy mayor?. Pues como Rupert de Henzau citado en un hilo sobre este mismo montaje representado en la Zarzuela hace unas semanas, desde siempre he oído estas reflexiones, será que los viejecitos no se mueren o que nos hacemos mayores pero siempre se achaca este déficit a la edad excesiva. Ayer por cierto, no había gente excesivamente mayor. Ni tampoco escuché tarareos por lo bajini, ni envolturas de celofán de caramelito. Misterios.
En cuanto a la “casposidad” o no del género. En mi modesta opinión, hay que huir de clichés preconcebidos, hay que elegir bien la programación y -SOBRE TODO- cuidar bien los montajes. No sé si recuerdan la Doña Francisquita del Liceo en 1988 interpretada por Kraus, Enedina Lloris (en plenitud), Josep Ruiz… entre otros, y retransmitida por TVE. Eso es dignificar el género. Que se programen zarzuelas de calidad, con buenos montajes y buenos cantantes y verán como tienen éxito.
Y no se trata de recuperar títulos olvidados, que también, simplemente hay tres o cuatro decenas en el repertorio (algunas admitirían el programa doble) que simplemente con montajes de calidad son garantía de éxito; empiecen a contar: Marina, Los Gavilanes, Maruxa, Doña Francisquita, Don Gil de Alcalá, Luisa Fernanda, El rey que rabió, Bohemios, La Tabernera del Puerto, La del manojo de rosas, El Caserío, La Chulapona, El Barberillo de Lavapiés, Gigantes y Cabezudos, La Revoltosa, La Dolorosa, Alma de Dios, El Bateo, La Generala, El Niño Judío, El Tambor de Granaderos, Las Bodas de Luis Alonso, La Calesera, La del Soto del Parral, La Rosa del Azafrán, la Gran Vía, La pícara molinera, La Tempranica, Los claveles, El Trust de los tenorios, Las Golondrinas, la propia Verbena de la Paloma…etc. etc. etc.
Y Zarza, las adaptaciones de Lluis Pasqual (en el atentado a Doña Francisquita), las invenciones para “atraer a jóvenes”, que se guarden para siempre de donde nunca debieron salir. Calidad y cariño por nuestro género. Y luego queda lo inmortal, cuando esa melodía eterna, se cuele por el colodrillo y erice la piel, cuando la emoción de la música que nos transporta a recuerdos y vivencias personales, cada uno que aguante el tipo como pueda o, como dice Serrat en “aquellas pequeñas cosas”, son momentos que nos hacen que lloremos cuando nadie nos ve. Eso mismo. ¡¡¡Viva la Zarzuela!!!.
PD No sé si es correcto abrir este hilo o incluirlo en el mismo tema del Teatro de la Zarzuela. Que decida el jefe.
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