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De acuerdo con Punkititi sobre Tree of life. Aunque a mí me gustaría ser más cruel todavía. No es que el pobre Malick vaya camino de convertirse en el nuevo Von Trier, como muy bien dice Parte: ha ido ya mucho más allá y se ha vuelto completamente loco, y de manera irreversible. Tree of life es como 2001 y Koyaanisqatsi, pero muchísimo más superpedante, insoportable. A su lado, 2001 parece Star Trek. Sus ambiciones son tan estratosféricas que no es que sea abrumadora: es inaguantable, aparte de que no hay quien la entienda. Ya en El nuevo mundo daba muestras de necesitar tratamiento severo, a pesar de la muy buena utilización del preludio del Rheingold, pero es que aquí se le va la olla del primero al último fotograma. Cosa que no demuestra todavía Von Trier en su Melancholia, donde francamente, sigue teniendo algo de gracia y con la coincidencia de que le da por utilizar hasta el hartazgo el maravilloso preludio del Acto III del Tristán: toda la primera parte de Melancholia, en la que cuenta con pelos, señales y todo el tiempo del mundo, un banquete de bodas, es muy buena. Luego también se le va la olla, pero es que entonces ya no sería Von Trier, cuya ultima preocupación parece ser, creedme, la del choque de planetas: en Melancholia hay choque de planetas y no cuento más para no destriparla. Eso sí: las imágenes, tanto las de uno como las del otro, son de una belleza deslumbrante. Completamente vacías a fuerza de saturación de ideas, pero preciosas. El día que se conozcan, Malick y Von Trier, se hacen amigos para siempre, eso seguro, aunque va a ser difícil: ya sabéis que Von Trier tiene miedo a los aviones y barcos y sólo viaja en ruedas. Éramos pocos, viendo Tree of life en un pequeña sala, y al final salimos todos mirando los unos para los otros con la sonrisa puesta, lo juro, como diciendo: madre mía, pobre Malick, lo enfermito que está. Yo lo siento por Brad Pitt, que me cae muy bien, y que es quien se la produce: también es muy ambicioso, Brad Pitt, y eso le honra, porque necesita construirse una imagen al margen del HOLA!, no como Malick, que pretende ser Kubrick todo el rato. Una última anécdota: me encantan las palomitas y en los cines las consumo a calderadas (viendo ópera todavía no me atrevo, pero ese día llegará), pues bien: viendo Tree of life se me cayó el caldero de las manos ¡tres veces! Sólo me importó porque dejé perdido el suelo de la sala, no por lo demás: al espabilarme del sopor comprobaba con espanto que la película seguía imperturbable en el mismo sitio donde la había dejado.
_________________ Don't matter now, I'm strong, and I know it, and I'll stay strong...
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