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Vengo de ver Camino.
Es una película con grandes aciertos y con un error muy grave de planteamiento. Fesser tenía dos opciones, hacer una película sobre la vida y muerte de Alexia o hacer una película sobre el tema en cuestión en una historia de ficción. Al final ha elegido la primera opción pero faltando a la verdad en muchos aspectos fundamentales lo que es éticamente reprobable y hasta me atrevería a decir que denunciable.
La película cuenta con grandes interpretaciones, especialmente de los actores infantiles. El cast, empezando por la protagonista es todo un acierto. Trabajar con niños no es fácil, Alfred Hitchcock recomendaba no trabajar nunca ni con niños, ni con perros ni con Charles Laughton. En este caso la naturalidad de las interpretaciones de los niños ha sido desbordante.
En mi opinión lo más logrado de la película es la historia de amor. Ese encuentro fugaz entre dos niños que apenas hablan entre sí, que sin embargo desata un amor desbordante, ampliado y aumentado por situación límite de la protagonista. Realmente la historia de amor se desarrolla fundamentalmente en los sueños de Alexia, por eso es importante esta amplia utilización del mundo onírico. Una de las historias de amor más bonitas que he vivido últimamente en el cine. Un 10 sin paliativos.
Todo lo que rodea a los niños está muy bien retratado, el colegio, la genial compañera de clase, la repetidora, el grupo de teatro y el chico del que se enamora.
En cambio, por lo que respecta a los mayores, el resultado ya no está tan logrado y no por el trabajo de los actores que interpretan correctamente lo que está escrito, sino por la dirección y el guión, donde en su afán de denuncia se pierde en los extremos y en vez de crear unos personajes de carne y hueso, consigue sólo unos personajes absolutamente estereotipados. Creo que la película podía haber alcanzado una altura impresionante si hubiera retratado una familia beata y un Opus Dei con fuertes convicciones, pero sin llevar continuamente las situaciones a terrenos tan radicales. Que al padre no le dejen hablar con su hija, que ésta se meta piedras en el zapato, la actitud de los sacerdotes del Opus, la inquisición implacable en la casa de las numerarias, la posición inflexible de la madre, etc, etc, aunque puedan ser cosas que ocurran en ocasiones, no es realmente lo común y puede dar una visión muy equivocada a las personas que no conozcan el tema.
Hay algunos excesos que hacen perder credibilidad y que rebajan la calidad de la película muchos enteros. ¿Alguien medianamente inteligente puede llegar a creer que en la muerte de la niña, por mucha entereza que haya mostrado al afrontarla, se haya aplaudido?. Esto es realmente indignante si uno se posiciona en el lugar de la familia. En una rueda de prensa Fesser ante la pregunta de un periodista sobre si esta escena había sido real, contestó con una desfachatez innecesaria que sí, lo que ha originado una nueva protesta de la familia a que retire la mención a Alexia al finalizar el film.
Esta es la carta de un hermano de Alexia:
"Soy Alfredo González-Barros y González, hermano de Alexia, inequívoca protagonista de tu película. Ayer me senté a ver tu rueda de prensa en el Festival de San Sebastián con un objetivo: quería oír cómo argumentabas ante los periodistas que nunca te pusiste en contacto con nosotros y por qué no has atendido nuestra petición formal de que retirases de tu película la referencia explícita a Alexia González-Barros y González.
En esa carta que te enviamos todos los hermanos, se decía que nuestra petición "en nada afecta a la libertad de expresión y creación, que nosotros compartimos como un valor fundamental de toda convivencia libre y democrática"; y añadíamos: "No dudamos de que su hombría de bien entenderá esta petición y pondrá los medios pertinentes para acogerla con la mayor prontitud". Pero una vez más, no ha sido así. En tu respuesta nos prometiste: "Para vuestra tranquilidad os comunico que ni desde la productora, ni desde la distribuidora hemos utilizado nunca ni pensamos utilizar el nombre de Alexia, ni hacer referencia a ella o a su proceso de beatificación como parte de la publicidad de la película. Tenéis mi palabra". Lamentablemente no ha sido así.
Tu afirmación de ayer de que el aplauso al morir la protagonista, se produjo en la realidad cuando murió Alexia (el periodista dijo su nombre) me ha dolido en el alma por lo injusto y terrible de tal aseveración. No debería hacer falta que te diga que mi hermana Alexia no murió rodeada de aplausos. Murió rodeada de cariño. Cariño de sus seres queridos: padres y hermanos y con el silencio respetuoso de las enfermeras, doctores y enfermos que motu propio se acercaron a la habitación de Alexia.
Murió mientras intentábamos tragar nuestras lágrimas, porque –no lo olvides- para nosotros era un verdadero drama el pensar en tener que soportar su pérdida.
Ya ves qué actitud tan poco original. Una gran pena por la perdida de un ser muy querido. Y es verdad que el gran pesar de su pérdida solo se dulcificaba por el convencimiento íntimo de que Alexia había dejado de sufrir y estaba en el cielo. Reconozco que esa es la ventaja de ser creyentes. Y gracias a serlo, mis hermanos y yo podemos convivir y dialogar con personas que piensan de otro modo: nos educaron así.
Te ruego que rectifiques públicamente tu aserto –que quiero creer fruto de un grave error inocente por tu parte- de que los padres y hermanos de Alexia se despidieron de su hija y hermana con un aplauso. Es demencial llegar a pensarlo e inaudito que aceptáramos de nadie tal actitud hacia Alexia.
Fdo. Alfredo González-Barros González"
La conclusión de esta carta es que Fesser tiene menos palabra que un político y la ética de un escarabajo pelotero.
Realmente es bastante reprobable cómo ha manipulado la película. El padre no murió por accidente y años después de la muerte de Alexia se hizo numerario del Opus, la mujer era de fuertes convicciones religiosas, pero tenía gran confianza con su hija. Tuvieron siete hijos, dos de ellos murieron, pero una casa con cinco hermanos daría otro ambiente del que se relata en la película, casualidad, sólo han mantenido a la hermana numeraria. La postura de los sacerdotes es tremendamente interesada, incluso hay una acusación velada de que el hospital no hizo todo lo posible para su curación para conseguir su niña mártir, algo que va totalmente en contra del pensamiento del Opus Dei que no está a favor de ningún tipo de eutanasia. Lo que no podemos saber es si toda esta exageración es fruto de sus ganas particulares de denuncia o de facilitar la subvención. Seguramente una mezcla de las dos cosas.
Javier Fesser en la página web de la película dice lo siguiente:
"Camino pretende ser una historia objetiva, sin prejuicios ni estereotipos. Una película espaciosa que muestre la realidad sin juzgarla. Casi una radiografía. Por eso precisamente se permite el lujo de ser nítida, directa y contundente."
Pues se ha lucido. Si no hubiese querido crear un paralelismo tan cercano y no hubiese mencionado a Alexia para nada, creo que la película tendría una mayor defensa del planteamiento, pero lo que ha hecho no es ni ético ni moral, no se puede dañar así a una familia que ha vivido tan trágico suceso, con los dos padres ya muertos seguramente afectados también por el desgaste del trauma.
Lo mínimo que tendría que haber hecho es hacer caso a la petición reiterada de la familia de que no apareciera mención ninguna a Alexia.
En conclusión, no es una película honesta, pero tiene momentos muy acertados. Cruda y emocionante, me quedo con la maravillosa historia de amor.
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